Domingo, 21 de febrero de 2016

Leía ayer un más que interesante trabajo sobre ¿Es Jesús realmente Dios? (http://y-jesus.org/spanish/wwrj/3-ed-jesus-dio/?gclid=CLur8IjJicsCFRATGwodCY0Hug). Y deslizando mi vista por los párrafos, intenté comprender desde que punto de vista ideológico y religioso se expresaba el articulista. Porque en todo hay una parte de subjetividad aunque se busque la objetividad del mismo. Lo cierto es que, el autor se desliza por la vida y hechos de tan prominente personaje con una cuidadosa secuencia de aportaciones Jesús de Nazaretcontrastando opiniones, citas y trabajos sobre la cuestión. Desde los más cínicos y escépticos que niegan hasta la existencia del Nazareno, u otros que defienden a ultranza al Hijo del Carpintero. De todas ellas, me llamó especialmente la atención la cita que hace sobre el tercer presidente de los EE.UU (1801/1809), Thomas Jefferson. Al que muchos consideran el padre de la nación americana, se hizo una Biblia de la que eliminó todo lo relacionado con el Jesús Divino y tan solo conservó la ética y moral del Hombre. El libro iba siempre bajo su brazo y fue el pilar de su gestión como mandatario.
Independientemente de la creencia o no en Jesús, si realmente fue Dios o no, lo cierto es que su Verdad real o supuesta traspasó fronteras y cambio el mundo. Porque si bien recurre a la Resurrección, a una Vida después de la Muerte, al Perdón de los Pecados, etc. para alimentar la esperanza de los humanos y llevarlos a su predicación, son sin duda sus hechos y comportamiento los que le convierten en un Ser real o fantástico realmente único. Esos principios éticos y morales sobre una humildad y humanidad que nos hace a todos iguales. Aunque ciertamente eso aquí en la tierra no ocurre, pero no por culpa de Él, sino de los propios hombres y mujeres.
La lección está en que la ética y moral son premisas fundamentales para la convivencia humana. Jesús de Nazaret no armó ejércitos para imponer su voluntad y alcanzar el poder, uso la palabra para conquistar los corazones en el mayor de los reinos, el de los humildes. El que tenía el poder de Despertar a los Muertos, de Parar Tempestades, de Multiplicar los Panes, cogió de discípulos a unos humildes pescadores y nació en un más que precario lugar, una cuadra con pesebre. Se dejó Crucificar por los débiles, los pobres, los ricos de corazón y los avariciosos, los ruines, los que aman el becerro de oro ofreciéndoles una oportunidad de cambiar y salvar su ego.. Esa es su mejor lección. La que todos debíamos seguir para compartir sonrisas y lágrimas de forma que la vida pueda ser maravillosa. No importa si era Dios o no, no importa si nosotros somos humanos o dioses, tan solo importa que nuestra ética y moral diaria nos haga ser nosotros mismos y no lo que otros quieren que seamos. Porque no hay nada más gratificante que sentirse bien con uno mismo y darse a los demás. Y por muy retorcido que sea el camino, buscar mirando en el azul de cielo y todo lo que nos rodea la fuerza y convicción para seguir viviendo, para seguir disfrutando de este maravilloso regalo que es la vida. Pongamos una sonrisa en nuestros corazones que aporte un granito de arena a la alegría de los demás. Y que las lágrimas que de vez en cuando se dejen deslizar, sean gotas cristalinas que transforman la pena y el dolor en esperanza y felicidad. Y solamente así se entenderá el que importa si Jesús era Dios o no, su obra va mucho más allá en lo terrenal. Y lo imposible, será posible.


Tags: Jesus de Nazaret, Dios, cristianismo, Jesucristo, crucifixion, apostoles, religion

Publicado por Fransaval @ 20:26
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