Domingo, 16 de agosto de 2015

Hoy, en mi modesto entender y creer, quisiera explicarles cómo y por qué la esperanza es la que mueve nuestras vidas, la existencia de la humanidad. Porque, aunque inconscientemente desde nuestro subconsciente es el reloj que nos impulsa a seguir y a superar todo lo bueno y malo del camino, nos llevó a crear cielos e infiernos en nuestra viaje espiritual o simplemente como defensa mental. Porque, ¿cuando nacemos en realidad morimos o cuando morimos en realidad nacemos? Pensad que somos energía y que esta no se crea ni se destruye, tan solo se transforma y siempre es la misma en el Universo al que pertenecemos.
Desde nuestros orígenes, los humanos nos empeñamos en transgredir algunas de la leyes que conforman el Cosmos. Nos pusimos de pie, erguidos, al revés, desafiando la ley de la gravedad. Lo recomendable sería que los hombros fueran una más amplia base para mantenernos en pie. Pero ello significaría perder la gran ventaja de otear lo que nos rodea desde lo alto con los pies en la tierra. Pero mantener el equilibrio, desafiando el centro de gravedad, de esta forma tan poco ortodoxa, científicamente nos llevó a desarrollar Esperanzamedios materiales en nuestro cuerpo para equilibrar la situación. Esto, junto con las manos libres, el lenguaje y otras virtudes, desarrolló en nosotros una súper máquina: el cerebro. Él es el centro sobre el que giramos y es el que nos gobierna en todo.
Partiendo de lo anterior, los humanos somos nómadas en busca de un "camino final". En los milenios que llevamos en este hermoso planeta buscamos la inmortalidad y nos vamos perfeccionando a base de batacazos, errores y aciertos. Nuestra capacidad de sobrevivir no tiene límites y, como ninguna otra especie, podemos influir en lo que nos rodea para lo bueno y lo malo. Pero hay algo que nos une y hace iguales: la esperanza. La esperanza de ser eternos. Y generación tras generación es el hilo que nos mueve. Pues no en vano comenzamos tal vez subidos en árboles, luego vinieron las cuevas y ahora ya lo hacemos en rascacielos. Nos desplazábamos caminando y ahora ya podemos viajar al espacio. Dije espacio, ahí es donde nuestra existencia nómada nos llevará.
Ciertamente antes de esparcirnos por el espacio y colonizar otros planetas, el humano cambiará y ellos se parecerán más bien poco a nosotros en lo mental. Habrán saneado el Planeta equilibrándolo medioambientalmente; nadie morirá por hambre; la solidaridad y justicia social regirán el mundo y otras muchas cosas que hoy nos parece imposible regular o conseguir serán la guía de los pueblos. Entonces será el momento en que estos nómadas erguidos busquen el nuevo camino. Y allá donde se asienten, mirarán hacia el cielo buscando un punto diminuto azul que siempre respetarán y llevarán en sus corazones. La esperanza, inconscientemente, les seguirá empujando a conquistar nuevas fronteras hasta llenar todo el Universo. Ese es el destino de la especie humana y quizás tú, él - ella, yo, estemos allí. Esa es la esperanza que nos mueve, la misma que día a día espera abrirnos una puerta o una ventana a que la vida, con todos sus avatares, puede ser maravillosa.
Mis amigos, por mucho que nos premie o azote la vida es la esperanza de encontrar nuevos caminos y abrirlos para las generaciones futuras la que nos hace perseverar en el empeño de seguir viviendo y confiar en que en el viaje final tal vez sigamos haciendo camino.


Tags: esperanza, erguidos, vida, libertad, amor, sueños, caminar

Publicado por Fransaval @ 4:28
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