Domingo, 16 de agosto de 2015

No nos enseñaron a ser felices. Por eso la inmensa mayoría es infeliz y no consigue no sufrir. Porque nuestras vidas giran alrededor de los demás y no sobre nosotros mismos. Si, culturalmente nos enseñan e insisten en que perdonar a los demás es fundamental, pero se olvidan de algo extremadamente sensible para lograr ser felices. La felicidad tiene dos pilares básicos para disfrutarla cada día, cada minuto, cada segundo de nuestras vidas. Son estos: el conocerse y saber perdonarse a uno mismo. 
La vida en un columpioSi desde el inicio nos instruyeran en ser lo más objetivos posibles en conocer nuestro interior moral y ético, el éxito o el fracaso tendrían otros horizontes. Y por lo tanto, la felicidad o el sufrimiento tendrían otras connotaciones totalmente distintas para las que nos formaron. Mirarse en el espejo y no ver tan solo la imagen que nos refleja el frío cristal. Como si él tuviese el poder de definirnos. No, en ese reflejo podemos ver mucho más allá que el mero aspecto físico y ver y sentir la aurora energética que emana de ella y que integra lo que realmente somos. Un ser único e irrepetible. Y es entonces, cuando nos conocemos, que aspectos y circunstancias de la vida ya no tienen la misma relevancia para lograr ser felices o hacernos infelices. Y aquello de que no desees o hagas al prójimo lo que no quieres para ti mismo, nos llevaría a que la vida es maravillosa.
Si desde el inicio nos educaran en sabernos perdonar a nosotros mismos, todo un mundo de posibilidades se abriría para tener otra visión del sufrimiento y apreciar en su justa medida la felicidad. Sin embargo, nos adoctrinan en perdonar al prójimo como razón intrínseca para ser feliz. Ciertamente, como elemento adicional no está mal. Pero personas buenas y emocionalmente sensibles no logran ser felices con darse a los demás y eso que les resulta fácil perdonar los atropellos de la vida. Porque puedes ser responsable de algo, importante o no, de lo que te arrepientes pero no eres capaz de perdonarte. Nos cuesta perdonarnos, porque no nos prepararon. Y esa responsabilidad pesa como una losa y nos lleva a la infelicidad y el sufrimiento.
Creer en un mismo y saberse perdonar, amigos, son las piedras angulares para lograr ser felices. Saber valorar lo que queremos, tenemos y perdonarnos nuestros leves o grandes tropiezos nos llevará al éxito de la vida. Y entonces las circunstancias que nos hacen sufrir, que aunque parezca mentira representan más o menos un diez por ciento de todo lo bueno y malo de nuestra existencia, las veremos con otra perspectiva desde la felicidad. E ilustraremos a las nuevas generaciones en estos dos conceptos fundamentales. Y entonces, la vida puede ser maravillosa.


Tags: creer, uno mismo, perdonar, amar, caminar, libertad, amor

Publicado por Fransaval @ 4:15
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