Lunes, 17 de diciembre de 2012

Ni en el mejor de sus delirios proféticos el Generalísimo Caudillo de las España se podría figurar que su <<Todo queda atado y bien atado>> se iría al traste junto con él y  casi cuarenta años después se haría realidad. El paréntesis que abrió el presidente Suárez duró lo que la derecha rancia tardó en tomar de nuevo el poder. Treinta años de transición democrática que dejaron profundas lagunas y heridas históricas y España, mapa políticoconstitucionales que ahora alimentan la venganza y la caja de los truenos de un Gobierno que compró el poder como salvador de los que otros habían destrozado. Pero que lejos de salvarlo lo convirtió en un corralito ideológico y en un catálogo de decisiones sectarias que nada tienen que ver con la crisis y la herencia recibida. Ya eran así de antes y tan solo necesitaban una oportunidad para demostrarlo.

Lo que está ocurriendo y siendo puesto en práctica, es algo mucho más profundo, La piel de toro, la España de Wertestructural, que tiene que ver con el pasado reciente y por momentos aún sangrante de este país. Se asienta en la falta de cultura democrática y la polarización política es tal que la ideología, en su peor sentido, ha sustituido a las ideas en el momento de aportar argumentos y buscar soluciones. Del mismo modo que la mediocridad se ha entronizado como única alternativa a la brillantez y el mérito. La revisión histórica que proponía Zapatero y que tan caro pagó Garzón, se hace ahora a la inversa con postulados básicos en la dictadura y entronizando los argumentos de los vencedores y herederos de la sangrienta contienda entre “azules y rojos”.

Esta es la fiesta nacional que nos está ofreciendo día si y día también un Gobierno que compramos como solución y que ahora sufrimos como Mariano Rajoy, presidente de Españaproblema. Nos dijeron que eran los mejores técnicos en sus respectivas áreas sin otro objetivo que recuperar para nosotros el país que otros habían ingresado en la UVI. Y resulta que lo único que pueden ofrecernos para tapar su ineptitud es un catecismo de decisiones sectarias. La reforma educativa, la reforma laboral, las tasas judiciales, el Código Penal, la privatización de la sanidad, el proyecto de ley del aborto, los recortes en todos los pilares del estado del bienestar, el nepotismo más desvergonzado, la confrontación social como principal respuesta, la provocación como sustituto del diálogo… Nada de esto tiene que ver con la crisis, ni con la herencia recibida, ni con los mandatos de la alemana Ángela Mérkel como ideóloga de la UE, ni del FMI, ya que son lobos con piel de cordero y a la primera oportunidad mostraron sus largos colmillos afilados.

Y es que España no tiene remedio. Lo señalaba el Poema del Mío Cid: “Que buen vasallo si hubiera buen señor” y el propio Quevedo: “El oro de las Indias se descarga en Sevilla y va a morir a los bancos de Nápoles”. Ahora ni siquiera tiene que hacer el viaje, se lo almacenan bien Botín y compañía. En una España desnortada que se ahoga en la miseria que representan bien los seis millones de parados. Y es que los aires del noroeste no le sientan bien a este país, pues primero fue la tormenta de cuatro décadas con raíces en Ferrol y ahora es el huracán que procedente de Pontevedra en un año no deja títere con cabeza. La factura es grande y dolorosa para un pueblo que osó quitar el yugo y las flechas del emblema de los que nunca olvidaron que son el legado de los vencedores.

Mapa de quienes mandan en la política española
En España se gobierna para las grandes fortunas, cargando al pueblo con los desmanes de quienes produjeron la crisis. El bipartidismo español, es la principal fuente de problemas al manejar la política a capricho de los dos partidos. Del Escudo Español, desaparecieron el yugo y las flechas con la llegada de la democracia.

Los temidos súper ministros franquistas no se atrevían a no guardar las formas y cuando perdían la compostura, caso de Fraga en su confrontación con los mineros asturianos al mandar rapar las cabezas de sus mujeres, se les cambiaba de oficio. Ahora, no. Hay derecho de pernada como lo demuestra la salida de tono del ministro de educación, José Ignacio Wert, con su <<soy como un toro bravo que se crece ante el José Ignacio Wert, ministro de Educación.castigo o voy españolizar a los niños catalanes>>. Lógicamente hace bien su trabajo y muy bien calculado al desviar la atención de problemas más profundos con sus erráticas meteduras de pata. Un proceso que atiende a la Iglesia y familias más retrógradas para implantar la asignatura de religión y un sistema educativo involutivo que hace aflorar las raíces de un pasado que se creía enterrado. No es bueno que un hijo de la prole se codee o incluso supere y compita con los elegidos de la élite.

No es diferente Wert a otros ministros de Educación que en nuestro país han sido, porque en España uno no puede presumir de haber dirigido este ministerio si no ha hecho una reforma educativa con todo el abecedario. Tampoco la que ahora se plantea parece diferente a sus predecesoras: en lo básico, elude los déficits históricos del sistema educativo español, potencia los problemas ya existentes y crea unos cuantos nuevos. Más de lo mismo, de victoria en victoria hacia la derrota final. Ni siquiera es una característica propia de la educación, sucede en todos los ámbitos y en todos los niveles de decisión. Y es en este contexto de  toro negro zahíno en el que sí se le puede reconocer a Jorge Fernández Díaz, ministro de Interiornuestro ministro Wert un punto especialmente pintoresco. Toro bravo que se crece ante el castigo, según él mismo se define, hay que convenir que tiene más fijación y constancia en la embestida y que se mueve con casta en el tercio de varas. Lástima que los que entremos al engaño seamos un pueblo honrado al que amedrentan y culpan de vivir por encima de sus posibilidades.

Con el país convertido en una gran plaza de toreo, lo que viene a constatar el ministro con su identificación zoofílica es la realidad misma del Consejo de Ministros que realiza la faena: no es un gobierno, es la cuadrilla del Bombero Torero, una cohorte de enanos cachondos que confunden la piel de toro con el forro de sus santísimos testículos.

Al frente de todos ellos, el maestro torero pontevedrés Mariano Rajoy, un señor de provincias Alberto Ruiz Gallardón, ministro de Justicia.cuya máxima satisfacción conocida es fumarse un puro en la corrida de la feria de la Peregrina, cita cumbre en la muy taurina Galicia. Muchos le aplaudían como Don Tancredo, el pánfilo que hacía la estatua como única respuesta a la amenaza del toro, pero pocos podían sospechar que ahora con mando en plaza y escalafón, se iba transmutar en el Niño de la Espantá, como Curro Romero pero sin duende ni esperanza de llevarse las orejas y el rabo del tribulado y bárbaramente tratado toro.

Y no hay festejo torero sin picador y aquí quien se mueve como pez en el agua es el ministro de Interior, Jorge Luis de Guindos, ministro de EconomíaFernández Díaz, dispuesto a desangrar si es preciso al animalito de la protesta social, al que previamente le han afeitado los pitones para que De Guindos y Montoro puedan afrontar con una mínima dignidad el clavado de las banderillas con sus terroríficas medidas económicas y sociales. Dos subalternos de lujo tan precisos y capaces que prefieren arponearse entre ellos que acercarse al bicho que tiene un mirar muy alto. Y para el reparto de trofeos, en el palco de autoridades el impagable ministro de Justicia, Gallardón, igual de dispuesto al indulto bien remunerado que al premio para los suyos. ¿Quién necesita que el tendido se llene de pañuelos sobrando orejas y rabos y los cuartos traseros, si hace falta?.

Y podríamos seguir así uno por uno en todos los cargos del Gobierno y en buena parte de ellos con otras responsabilidades y latitudes. Pues mientras ellos se distraen con su fiesta nacional cómica, los demás asistimos estupefactos a esta feria perpetua de señoritos y bufones en corte. Fija la vista en el engaño, humillando la cabeza, sin más futuro que una estocada desprendida ni más esperanza que Cristobal Montoro, ministro de Haciendauna certera puntilla. Una muerte digna de hambre y pobreza, pues en esta España de bravo pueblo los medios de comunicación loan las fiestas del Gobierno mientras silencian y ocultan el clamor de la calle. Por lo que todo está “atado y bien atado” y los batallones de emigrantes que fueron en el pasado, ahora lo hacen nuestros jóvenes <<por el espíritu aventurero>> según afirma la ministra Báñez.

Para concluir, no dicen y meten en cintura a los auténticos artífices de la crisis que le toca pagar injustamente al pueblo. Pues vivimos en un sistema perverso en el que un ciudadano puede quedar arruinado por no conseguir un préstamo, mientras los bancos son salvados con el dinero de todos; los acreedores pierden la mitad de lo que le adeuda una empresa en concurso y un estado no puede dejar de pagar un céntimo a los mercados. Sin duda, los poderosos siempre ganan al dominar el negocio de la especulación y arrebatan la soberanía nacional con gobiernos que legislan para estos privilegiados. Y la gran corrida nacional, promete tardes de gloria para el disfrute de la grada azul con la agonía y la sangría del bienestar del pueblo. Es lo que hay y eso que en 1812 ya teníamos la Constitución de Cádiz. Eso si, fue un espejismo, pues un rey se la cargó.

Fuentes: Miguel Olarte ([email protected]), imágenes Google y desarrollo propio.


Tags: España, generalisimo, Rajoy, Wert, De Guindos, Gallardon, educacion

Publicado por Fransaval @ 11:12
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Comentarios

España, un gran país con un gran pueblo, en manos de unos gobiernos que se arrodillan ante los poderosos llevando a la ruina a la sociedad que la forma.

Publicado por Fransaval
Lunes, 17 de diciembre de 2012 | 11:25