Los nombres de esos monarcas incas siguen evocando poder y ambición siglos después de su caída: Viracocha Inca (que significa «Soberano Dios Creador»), Huáscar Inca («Soberano Cadena de Oro») y Pachacuti Inca Yupanqui («El que Transforma el Mundo»). Y en verdad transformaron el mundo. Surgida de la nada durante el siglo XIII en el valle de Cuzco, en el sur del actual Perú, una dinastía real inca logró sobornar, intimidar o conquistar a sus rivales para crear el mayor imperio precolombino del Nuevo Mundo.

Hace cinco siglos estas momias fueron hábilmente embalsamadas y envueltas en fardos para facilitar su conservación y su transporte. Los saqueadores modernos las despojaron de sus envolturas en busca de joyas y oro. (Foto: Robert Clark)
El nivel intelectual de los Incas fue inferior al de los Mayas y Aztecas. Los especialistas o sabios alcanzaron algunos conocimientos notables
de matemáticasy astronomía.
Matemáticas: Poseían en cambio un sistema de pesos y balanzas de plata, medidas de longitud de superficies y de volumen regladas con la mayor exactitud, de las cuales se han descubierto algunos ejemplares en los sepulcros. Además de eso tenían el sistema de numeración decimal, pues contaban porchunca (decenas), pachac (centena), huaranca (millar), humu (millón) y chuncahuaranca es diez mil. De 1 a 10 contaban: huc (1), izcay (2), quinza (3), tahua (4), picha (5), zocta (6),canchiz (7), pusac (8), izcum (9), chunca (10).
Astronomía: Dividían el año en 12 meses lunares con sus nombres y festivales propios, y para los días que sobraban establecían rectificaciones por medio de observaciones solares hechas en columnas de piedra colocadas
en el entorno de Cuzco de forma prevista. Por esas columnas determinaban los solsticios de verano y de invierno. Por medio de una columna colocada en el centro del circulo y atravesado por un diámetro de oriente a occidente determinaban los equinoccios. Tanto los solsticios como los equinoccios eran objeto de fiestas y ritos religiosos. El solsticio de invierno marcaba el principio del año. El inca solemnemente vestido encendía el fuego sagrado por medio de un espejo metálico que reflejaba los rayos solares en un copo de algodón preparado por las vírgenes del sol. De todos modos los conocimientos astronómicos de los incas eran inferiores a los de los aztecas y mayas.
Medicina: Los incas creían que la mayoría de las enfermedades eran enviadas por los dioses como castigo por sus pecados. Las practicas medicas eran unas de las tareas que correspondían a los sacerdotes. Sus tratamientos incluían practicas mágicas, oraciones, ayuno, sacrificios y medicamentos. Los remedios los preparaban generalmente con plantas. Algunos eran muy efectivos. Los incas no conocían las propiedades químicas de los elementos que utilizaban. Cuando un medicamento curaba pensaban que tenia propiedades mágicas.
Los antiguos pueblos de la región andina fueron excelentes cirujanos. Una de las operaciones más comunes que realizaban y una de las que
requería mayor habilidad medica, era la trapacion, que consiste en hacer un agujero en el cráneo. La efectuaba para aliviar al cerebro de una compresión causada por una fractura en el cráneo. El hueso que se dañaba se quitaba. Las lesiones en la cabeza eran muy comunes en un pueblo guerrero que peleaba con garrotes y hondas. Para diminuir el dolor, los médicos daban a sus pacientes chicha o coca antes de operarlos.
Si fracasaban todos los remedios y el paciente moría, se procedía a quitarle los órganos internos y a secar completamente el cuerpo. Luego lo vendaba con muchas capas de tela en posición de sentado, con el mentón en las rodillas. El cuerpo así preparado se conoce con el nombre de momia. En el rostro de la momia de un emperador o de un noble se colocaba una mascara de oro.
Los incas creían que los espíritus de aquellos que habían sido buenos durante su vida en la tierra se unirían para siempre con el dios Sol. Pero los espíritus de los nobles, sin duda alguna, se unían con el Sol, hubieran sido malos o buenos. En su reino, ellos disfrutarían una vida placentera, con muchas fiestas y sin trabajos duros. En cambio, los malos irían a un mundo tenebroso y subterráneo, donde siempre hacia frío y solamente había piedras para comer.
Para los funerales, los parientes de los muertos se vestían de negro y las mujeres se cortaban el pelo. Luego celebraban una fiesta funeraria. Las momias eran colocadas dentro de tumbas de piedra y rodeadas de ofrendas de alimentos, utensilios y adornos personales. Tenían mucho cuidado de colocar todas las cosas que el muerto necesitaría para su vida en el otro mundo. Este pueblo respetaba muchísimo a sus antepasados muertos y les rendía grandes honores. Obsequiaban a las momias con ofrendas regulares de variados alimentos y chicha.
Una radiante tarde de julio, Brian Bauer, arqueólogo de la Universidad de Illinois en Chicago, se detiene en la plaza del vasto complejo ceremonial inca de Maucallacta, al sur de Cusco. Bebe un trago de agua y acto seguido señala un afloramiento de roca gris que despunta al este. Excavados en su cima abrupta se distinguen unos formidables escalones, parte de un importante santuario incaico. Hace unos cinco siglos, explica el arqueólogo, los incas peregrinaban para venerar el afloramiento, uno de los lugares más sagrados del Imperio: la cuna de la dinastía inca.
Bauer viajó por vez primera a Maucallacta a principios de la década de 1980 para estudiar los orígenes del Imperio inca.

En un lugar llamado Rosaspata los muros de piedra muestran el antiguo trazado urbano de Vitcos, uno de los últimos refugios de los soberanos incas que combatieron en vano para derrotar a los invasores españoles. (Foto: Robert Clark)
La gran expansión del Imperio fue posible gracias a la cuidada organización de la fuerza militar. Todo Inca entre 25 y 50 años tenía la obligación de servir en el ejército. Los altos mandos eran siempre miembros de las panacas nobles de Cuzco y la jefatura suprema del ejército la tenía el propio Inca, que podía delegarla en alguno de sus generales o parientes cercanos.
Paralelamente a este ejército, formaron un grupo de militares de profesión, incluso a niveles medios y bajos de la tropa, reclutados especialmente entre ciertas etnias vencidas y luego incorporadas a esta tarea.
La acción militar se iniciaba con un desfile para impresionar al adversario. Los soldados marchaban con sus distintivos. El generalísimo iba en su litera y llevaba en su mano el emblema de su mando. A la vista del ejército enemigo, se hacía el alarde. El general o el Inca, pasaba revista a sus tropas mientras se hacían sonar instrumentos musicales. Luego venía la arenga y finalmente se efectuaba el ataque.
El poder del ejército Inca residió en dos elementos: la intendencia y la disciplina. Para facilitar el desplazamiento de sus ejércitos, los incas construyeron una vasta red de caminos. La existencia de postas a lo largo de esos caminos, servía para el descanso de las tropas en campaña y para el recambio de animales y armas. En cuanto a la disciplina, era muy rígida. No se permitía que un soldado abandonase la formación, ni siquiera durante la marcha de aproximación.
Los incas conocían y utilizaban el arco, la flecha y la lanza. Estas armas no ocupaban los primeros lugares en sus ejércitos. Al comenzar la batalla, los guerreros incas atacaban empleando las hondas y boleadoras. Después de este primer ataque, los incas iniciaban una pelea cuerpo acuerpo. El arma mas importante era la maza, la cual consistía en una piedra pesada con un agujero en el medio, donde encajaba un palo. La espada incaica era muy pesada y de una madera sumamente dura. También usaban hachas de guerra. Las armaduras utilizadas por los incas consistían simplemente en unas túnicas de algodón, muy gruesas y acolchadas. En la espalda se colgaban un escudo de madera. Llevaban, además, otros escudos pequeños, redondos o rectangulares. Para protegerse la cabeza usaban un yelmo de madera o caña.
El emperador mismo solía conducir al ejercito en la batalla. Los generales y oficiales pertenecían a altos rangos de la nobleza.
Los soldados estaban divididos en dos campañas (batallones), cada una de las cuales llevaba su propia estandarte.
Los sacerdotes viajaban con él ejercito. Su función era rezar, hacer sacrificios y tratar de debilitar al enemigo mediante practicas mágicas.
Los ejércitos estaban formados en su mayor parte por campesinos obligados al servicio. Los altos jefes eran siempre miembros de las panacas nobles de Cuzco,o aliados de importancia, ligados con vínculos de familia. Los soldados que se distinguían en la lucha demostrando su valentía recibían recompensas. Los soldados comunes eran premiados con objetos de metal, medallas o vestidos. Una vez que la batalla había terminado, los jefes enemigos derrotados eran ejecutados si rehusaban aceptar la soberanía de los incas. Algunos eran sacrificados, pero en su mayoría, los pueblos conquistados pasaban a formar parte del imperio.
Los pueblos conquistados debían hablar la lenguade los incas, adorar a sus dioses y vivir como ellos. Los funcionarios incas hacían un cuidadoso estudio de toda la zona conquistada.
Los Incas son considerados excelentes ingenieros viales. Los caminos que construyeron se extendieron en todos los sentidos del Imperio, constituyendo una red de 40.000 kilómetros de longitud.
Construyeron dos grandes caminos que iban de norte a sur. Uno por la costa y otro por la parte alta de las sierras, desde Ecuador hasta Chile y el norte de Argentina. Una compleja red secundaria penetraba selvas, bordeaba valles y ascendía, en algún caso, hasta 5.000 metros de altitud.
Como los Incas no empleaban vehículos, bastaba una superficie que permitiera transitar cómodamente para hombres y llamas. Los caminos eran lo más rectos posibles a fin de hacer ganar tiempo a los viajeros y a los correos. Es por eso que con frecuencia trepaban las pendientes de las montañas por largas escaleras, o cruzaban ríos con puentes hechos de fuertes sogas o de piedra.
El Camino del Inca era en realidad mucho más que una simple vialidad que unía las diferentes ciudades, geografías y ecosistemas del Imperio. Representaba la presencia simbólica del poder y autoridad del Estado inca, cuyo uso era exclusivo de sus miembros. Además, facilitaba la recaudación de tributos, a los que todos los habitantes estaban obligados y el transporte de la población que estaba forzada a realizar trabajos individuales en beneficio del Estado, los curacas o los sacerdotes.
Por último, agilizaba el desplazamiento de los ejércitos y, a través de sus conquistas, la imposición a casi un centenar de pueblos de las leyes, las creencias religiosas y la lengua oficial incaica.
Las rutas eran largas y rectas; por lo común estaban pavimentadas o bien empedradas. La
infraestructura de redes llegaban hasta los límites del imperio. En los desiertos, el camino lo marcaban sólo con postes. En las regiones altas, las rutas subían y bajaban constantemente por las laderas de las montañas, en algunos tramos demasiado empinados, se construían escalones para facilitar el ascenso o descenso. En los valles levantaban muros bordeando las rutas y los decoraban con pinturas.
Los ríos y pantanos los salvaban construyendo puentes y terraplenes y de esta forma continuaban con el trazado de la ruta. En cambio, las hondonas profundas representaban mayores dificultades por lo cual los incas idearon unos puentes colgantes que fabricaban con sogas o fibras vegetales previamente retorcidas. Tres o cuatro sogas gruesas unidas y cubiertas con esteras y barro formaban una plataforma sobre la cual tanto los hombres como los animales podían caminar perfectamente. Los costados del puente los hacían con sogas y servían de pasamanos. Las personas que vivían en las cercanías de los puentes estaban encargadas de mantenerlos en buen estado y repararlos toda vez que fuera necesario, de modo que las comunicaciones no se interrumpieran.
Los tambos o casas de reposo, los construían a lo largo de los caminos, a una distancia, uno de otro, de un día de viaje. Los edificaban por orden del estado para aquellos que viajaban en misión oficial. Otros tambos, más lujosos, los levantaban para uso exclusivo del emperador. El estado también construía unos almacenes especiales, cercanos a los tambos, con provisiones suficientes como para un ejercito de 25.000 hombres.
A ambos lados del camino y a una distancia de 1Km.½ entre cada uno, instalaban unos pequeños refugios para el relevo de los mensajeros.
Las cargas las transportaban los hombres sobre sus espaldas, o bien sobre el lomo de las llamas, el único animal disponible. Los pueblos de los Andes no habían inventado la rueda, de manera que no contaban con carros, en realidad, tampoco tenían animales de tiro que pudieran arrastrar carros. Por lo que las llamas constituían el único medio de transporte. Estos animales son bastante lentos, por lo tanto sólo hacían de 15 a 20 Km. al día, llevando una carga de hasta 45 Kg. Normalmente, ocho hombres se encargaban de llevar una manada de unas 100 llamas. La gente común debía obtener un permiso del gobierno para poder viajar por los caminos.
Todos, excepto los nobles que podían viajar a lomos de la llama, tenían que caminar para ir de un lado a otro.
Las mercancías las transportaban de un extremo a otro del imperio. Los funcionarios de una región canjeaban los productos de su zona por los de otra. El estado se encargaba de movilizar las mercancías a través de los caminos y de repartirlas entre los pobladores. Pero de todos modos se permitía una especiede comercio privado. Como los Incas no usaban monedas, practicaban el trueque.
Los incas navegaban en unos botes que fabricaban con manojos de totoras y aveces colocaban velas que fabricaban con esteras. En la costa norte se usaba una madera muy liviana, llamada balsa, con la cual se construían unas embarcaciones de forma alargada. Estas "balsas" contaban con mástiles y velas y algunas eran suficientemente grandes como para llevar 50 hombres y navegar a través de grandes distancias.
La religión Inca dominante tenía como dios tutelar al Sol, llamado Inti. Pensaban que una representación del Sol, bajo la forma del dios Viracocha, había aparecido en tiempos muy antiguos para traer la civilización al mundo. Hizo el cielo, la tierra y una generación de hombres que pecó contra él. Viracocha los convirtió en piedras y creó, después, una nueva generación. Una vez cumplida su misión, se fue al oeste, alejándose sobre el mar.
El dios Sol proporcionaba luz y calor, y regía las estaciones del año y el ciclo agrícola. El representante de Inti en la tierra, era el Inca. Mama Quilla, la Luna, era la hermana y la esposa del Sol, y afectaba al mundo femenino. Los templos que fueron construidos para ella, tenían sus paredes revestidas con hojas de plata.
Los Incas creían que las estrellas eran guardianes celestiales y que cada clase de animal y ave tenían su propia estrella o constelación. Los arrieros de llamas oraban a la constelación de la llama, que conocemos como Lira. Nuestra constelación, las Pléyades, fue Collca para los incas, que significa almacén. Era la responsable de la preservación de las semillas y fue especialmente honrada.

El atuendo de las mujeres que esperan el autobús en Abra Málaga refleja la historia de su país. Los chales siguen la tradición inca, pero los sombreros invertidos y las faldas fruncidas son de inspiración española. (Foto: Robert Clark)
Tenían diosas femeninas, a las que se creía encargadas de velar por la reproducción. Gracias a ellas, el mar y la tierra, las dos fuentes más grandes y pródigas de recursos alimenticios, eran de fecundidad inagotable. Se las llamó Mama Cocha y Mama Pacha: madre mar y madre tierra, respectivamente.
Fue la inca ante todo una región estatal y teocrática que presentaba al emperador como hijo del sol, pero que, con sagaz visión política, supo incorporar los dioses en las creencias de los pueblos conquistados.
Panteón Inca: El dios Sol, Inti, estaba considerado como el progenitor de la nobleza inca, que lo llamaba "padre". En torno a Inti se ordenaban los cultos rituales y a él se dedicaron los principales templos. El emperador Pachacútec, muerto en 1417, nombró, deidad suprema del imperio a Viracocha, que remplazó así al dios sol. Viracocha, estaba considerado en los mitos y leyendas como el creador de la tierra, de los hombres y de los animales y al mismo tiempo como dios héroe civilizador. De él decían que era el anciano del cielo" y "el maestro del mundo".
La reforma de Pachacútec la justificó en virtud de una aparición de Viracocha que condujo al emperador a la victoria contra los chancas. Lo más probable es que en su celo reformador influyera el deseo de unificar las creencias del imperio y una creciente tendencia hacia la abstracción en la teología inca.
Otro dios era Apu Illapa, señor del trueno, el rayo y la lluvia. Enviaba la lluvia para regar el sembrado. A él se dirigían peregrinaciones y sacrificios, a veces humanos, en tiempos de sequía. Entre las deidades femeninas, Mamaquillaera lka luna, hermana y esposa del sol, que regulaba el ciclo menstrual femenino y el calendario de fiestas agrícolas y religiosas. Los pescadores de la costa rezaban a Mamacocha, diosa del mar. Pacha Mama, era la designación de la madre tierra, protectora de los rebaños de llamas. Su pareja masculina, Pachacamac, era adorado sobre todo en la costa. También las estrellas constituían otras tanta manifestaciones divinas.

El 24 de junio se celebra en muchos sitios la Noche de San Juan. Como es sabido, esta fiesta es una cristianización de lo que en otros tiempos -presumiblemente muy antiguos- era un ritual para saludar la llegada del solsticio de verano, es decir, el día en el que el sol llega a la posición más alta en el cielo. Pero eso ocurre en el hemisferio norte porque en el sur es justo lo contrario. Esa fecha tan señalada se celebraba en los Andes anteriores a la conquista española con el Inti Raymi, expresión quechua que significa Fiesta del sol. El dios sol, Inti, representado en forma de disco con rayos y rasgos humanos, era fundamental para los pueblos andinos, que basaban su economía en la agricultura y la ceremonia del Inti Raymi constituía el más importante de las cuatro festivales desarrollados en Cuzco por la llegada del solsticio de invierno, que marcaba la mitad del año.
Culto religioso: Las ceremonias se celebraban al aire libre y por ello la mayoría de los templos sólo comprendían la celda del dios y unas habitaciones para los sacerdotes encargados del culto.
Templos y casta sacerdotal: Grandes templos los levantaron en puntos claves. El más grande de todos los templos incaicos era el Coricancha, en Cuzco, el cual estaba consagrado al dios Sol. De acuerdo con los cronistas españoles, la gran sala del sol tenía solamente una estrada y en su interior había un altar, imágenes de los dioses, objetos de oro puro y las paredes estaban decoradas con oro.
Junto al Temple de Cuzco, estaban situadas la casa del saber y la casa de las doncellas escogidas que permanecían castas y dedicadas al culto.
En los templos trabajaban unas mujeres que recibían el nombre de mamacunas (vírgenes del sol). Estas jóvenes eran seleccionadas entre las mujeres escogidas. Nunca se casaban y durante tres años recibían una educación especial que las preparaba para llevar una vida consagrada al dios sol.
Las Vírgenes del Sol intervenían en las ceremonias religiosas y eran las encargadas de preparar la chicha. También tejían las delicadas telas con las cuales se confeccionaban las prendas del emperador.
La casta sacerdotal detentaba un enorme poder. Los sacerdotes eran considerados como funcionarios imperiales y estaban regidos por el sacerdote principal radicado en el templo de Cuzco.
Los sacerdotes incas parece que fueron más importantes a comienzos del Imperio, cuando tuvieron cargos importantes e intentaron apoderarse de la administración. Derrotados por los nobles, debieron ceder sus privilegios, entre ellos el de dar acceso en su oficio a gente del pueblo.
El pontífice de los sacerdotes era Villca Humu, hermano o primo del Inca. Debía ser célibe, aunque se cree que tenía concubinas. Se alimentaba sólo de hierbas, bebía únicamente agua y ayunaba hasta ocho días seguidos. Vivía en el campo, cerca de Cuzco, y vestía una túnica de lana, larga hasta los tobillos y una manta gris, marrón o negra. En las ceremonias, Villca Humu se cubría con una manta blanca y se adornaba con un pectoral de oro en forma de media luna, con brazaletes y ajorcas de oro y con una tiara del mismo metal, en la que figuraba el símbolo solar.
El pontífice era el juez supremo de todo lo religioso y presidía un Consejo formado por ocho o diez altos sacerdotes. Nombraba, al parecer, al alto clero el cual, a su vez, designaba al subalterno.
Los sacerdotes comunes eran los hatun villca, encargados del culto y de los sacrificios. Todos los días, al amanecer, mataban una llama blanca en su templo. Después de ser degollado el animal, le arrancaban el corazón y los pulmones y rociaban con su sangre la imagen del Sol. Si el rito no era realizado con cuidado, podía originar grandes males, como sequías o lluvias torrenciales.
Practicas religiosas: Los sacrificios eran parte esencial de las practicas religiosas incaicas. Las grandes ocasiones requerían sacrificios animales o humanos, pero lo más casual era que consistieran en ofrendas de flores, bebidas, o vestidos que eran arrojados al fuego sagrado. También como ofrenda estaba la coca. Ésta no sólo se ofrendaba a los dioses, sino que también la tomaban los sacerdotes en determinadas ceremonias, la cual les provocaba visiones.
Los sacrificios de seres humanos sucedían solamente en épocas de terribles dificultades. Aquellos que eran elegidos para ser sacrificados, se consideraban altamente honrados. Tal honor recaía por lo general sobre los niños y jóvenes más hermosos, de cualquiera de los dos sexos, y la víctima marchaba al sacrificio esperando una vida placentera en el otro mundo.
Los incas consideraban sagrados mucho lugares y objetos, que se conocían con el nombre de huacas. Una huaca podía ser casi cualquier cosa, un templo, una colina o una piedra. Cada una tenía su propio espíritu, amistoso o enemigo, al cual había que mantener de buen humor mediante ofrendas, generalmente de maíz o de chicha.
Una huaca era una fuerza sobrenatural que se encarnaba en cualquier objeto o lugar sagrado. Cada cerro, río, roca y cada manifestación singular de la naturaleza u objetos específicos como templos y enterramientos, eran considerados por sí mismo sagrados. Tenían una fuerte relación con el culto a los antepasados, cuya máxima expresión era la momificación del cuerpo de cada Inca. Los mallqui, cadáveres sagrados y momificados de los fundadores de los ayllu, eran también una categoría especial de huaca y, como las otras, estaban jerarquizados.
Las huacas estaban ordenadas en el espacio y jerarquizadas, de acuerdo con sus funciones y con el prestigio de aquellos a quienes representaban y de quienes recibían el culto. El Cuzco mismo era una huaca impresionante y en torno a él, orientados en líneas o ceques que partían en todas las direcciones, se organizaban en el espacio las huacas. Como a las huacas se les adjudicaban poderes especiales, se les hacían ofrendas para pedir ayuda. Se ofrecían niños en sacrificio y llamas que eran matadas y enterradas junto a ellos.
Durante el imperio incaico existió un antagonismo entre las divinidades de la etnia dominante y las de los grupos regionales, cada uno de los cuales tenía sus huacas. Vencer a un pueblo era equivalente a que el dios de los Incas había vencido a las huacas locales. Hubo períodos de persecución contra las huacas, mientras que en otros momentos se intentó su incorporación a un panteón conjunto.
Los ritos funerarios eran también muy importantes, pues los incas creían en la vida eterna tras la muerte. Al dios sol, Inti, dedicaron los incas sus principales templos.

Al igual que sus ancestros, unas mujeres avientan el grano cerca del lago Titicaca. Las granjas agrícolas en los Andes todavía cultivan la quinoa, el maíz y el amaranto, junto al trigo, la cebada y la avena, estos últimos cereales introducidos desde Europa. (Foto: Robert Clark)
Legado Cultural: Para los incas la conquista española fue un verdadero desastre, ya que destruyo su manera de vivir, su religión y su
orgullo. Los sacerdotes españoles inmediatamente comenzaron a convertir a los nuevos súbditos de la corona del rey de España a la religión Católica.
El oro fue la ruina de los incas. Los españoles mataron, torturaron y obligaron a los indígenas a trabajar hasta la muerte para conseguir este metal precioso. Desde los días de la conquista, los ladrones de tumbas destruyeron objetos valiosos, con el propósito de obtener el codiciado oro.
La mayoría de los conocimientos que poseían los incas se han perdido o fueron olvidados. Detalles de su historia, relatos de dioses, la técnica para "leer" un quipu y la destreza en la fabricación de finas telas, prácticamente ha desaparecido.
Después de la conquista, este sistema político quedó destruido y los indios desesperadamente pobres. Solo unos pocos objetos y ornamentos de oro han sobrevivido para recordar la belicista orfebrería de los incas.
Los descendientes de los incas aún viven en las mismas montañas y hablan el quechua, la lengua del imperio. Las llamas siguen siendo importantes para los campesinos. Los puentes colgantes todavía se fabrican y las hondas y las boleadoras también sé continuan usando.
En la escuela, a los niños se les enseña a valorar la grandeza de sus antepasados.
Una de las muestras de la cultura inca que aún existe son las ruinas de Machu
Picchu, la ultima fortaleza de esta civilización entre las altas montañas de los Andes. Construída en el profundo valle de Urubamba, la cuidad de Machu Picchu domina y sobrecoge desde su altura. Fue descubierta en 1911, en medio de una densa vegetación. Fue por siglos, una ciudad perdida.
Se trata de un grupo arquitectónico notable por el trazado perfecto de sus calles en gradas y la distribución de sus edificios. No es muy grande, y las construcciones están dispuestas en rellanos superpuestos y paralelos por la ladera.
En la faja más alta, se encuentran los edificios sagrados. Las construcciones son de granito claro y prevalece la plata cuadrangular y trapezoide. Toda la ciudad revela él alto dominio técnico alcanzado por los incas. En la parte más alta, aprovechando una depresión natural del terreno, sus construcciones diseñaron un amplio espacio ceremonial.
Fuentes: Discovery Channel, National Geographic, Monografías.com (Autores: Joaquin Pibernat, Juan Martin Hilbert, Cristobal Cebral y Kevin Richards), Wikipedia, Imágenes Google y aportaciones propias.
Enlaces: Los Incas I: Un imperio en el cielo
Los Incas II: Un imperio en el cielo
Tags: Los Incas, Perú, Civilización precolombina, Indios, Pizarro, Dioses