martes, 07 de junio de 2011

Los nombres de esos monarcas incas siguen evocando poder y ambición siglos después de su caída: Viracocha Inca (que significa «Soberano Dios Creador»), Huáscar Inca («Soberano Cadena de Oro») y Pachacuti Inca Yupanqui («El que Transforma el Mundo»). Y en verdad transformaron el mundo. Surgida de la nada durante el siglo XIII en el valle de Cuzco, en el sur del ac­­­tual Perú, una dinastía real inca logró sobornar, in­­timidar o conquistar a sus rivales para crear el mayor imperio precolombino del Nuevo Mundo.

Mapa del Imperio Inca y el Azteca y Maya
Signos: 1.- Imperio azteca (verde fuerte: hasta principios del siglo XV; claro: hasta 1521). 2.- Imperio maya (violeta claro: máxima expansión durante los Imperios antiguo y medio; fuerte: Imperio nuevo). 3.- Imperio inca: fases sucesivas de su expansión. 4.- Grandes rutas del Imperio inca. (Fuente: País Global)

     El Estado incaico fue teocrático porque el emperador, el Inca, era reconocido como el hijo del Sol, el dios más importante. Un consejo de Templo Incanobles y sacerdotes, llamados orejones y pertenecientes a la familia real, asesoraban al Inca en las tareas de gobierno.
     Cada vez que moría un Inca, se producía una guerra civil entre los pretendientes al trono: hijos del emperador fallecido, hermanos, sobrinos y miembros de otras familias. El que triunfaba era proclamado Inca y debía volver a restituir el orden, tras la anarquía en la que había estado sumido el Imperio.
     De ahí que los sucesivos Incas tomaran la costumbre de formar un linaje propio, llamado panaca. Terminó habiendo como una docena de panacas en Cuzco. Los parientes del Inca muerto, menos el hijo que lo sucedía, formaban una panaca y gozaban de las propiedades que había reunido el difunto durante su vida. Al asumir el nuevo Inca, era considerado huaccho o pobre, pero a través del ejercicio del poder volvía a acumular numerosos bienes.
Escultura de un dios Inca     Las funciones del Inca eran muchas y variadas. Dirigía el gobierno, a veces la guerra, mandaba construir ciudades y celebraba matrimonios. Cada año debía abrir los campos con un bastón de oro para devolverles la fertilidad y barrer las enfermedades cuando llegaba la época de lluvias. Se cuenta que el Inca Pachacútec tuvo que ir en persona a Arequipa, para apagar un volcán en erupción, con bolitas de arcilla mojadas en sangre de llama lanzadas con una honda.
     El Inca, el emperador, tomo él título de Sapa Inca, "él único emperador". Se creía que descendía del dios Sol y que el mismo era un dios en la tierra, donde su palabra era ley. Gobernaba un vasto imperio con la ayuda de funcionarios, quienes formaban parte de la nobleza. Cuando un nuevo emperador comenzaba su reinado, se celebraba una gran ceremonia publica en la cual el monarca se colocaba una vincha que señalaba su nuevo rango. Esta vincha estaba adornada con canutillos de oro, borlas rojas y también le agregaban plumas de pájaros exóticos.
     El monarca visitaba todos los puntos de su imperio tan frecuentemente como podía. Los emperadores incas fueron trece: Manco Capac, Sichi Roca, Loque Yupanqui, Mayta Capac, Inca Roca, Yahuar Huacac, Viracocha Inca, Pachacuti Inca Yupanqui (1438-1471), Topa Inca Yupanqui (1471-1493), Huayna Capac (1498-1525), Huascar (1525-1532) y Atahualpa (1532-1533).
Edificación de un Huaca     Las sucesiones no siempre eran sencillas o pacificas, a menudo quien llegaba al poder se afianzaba por métodos violentos. Cada inca tomó la costumbre de construir un nuevo palacio para sí y de formar un linaje propio llamado panaca y gozaban colectivamente de las propiedades que había reunido el difunto. El nuevo inca, al iniciar el mandato era considerado pobre, pero a través del ejercicio del poder volvía a acumular numerosos bienes que formaban parte del patrimonio privado de su propia panaca.
     Los incas se transformaron en miembros de una aristocracia de la que se salían los gobernantes y los secretores. Esta aristocracia practicaba la poligamia, incluso con funciones políticas de primer plano.
     Para la administración territorial, el imperio se dividía en cuatro partes, que en conjunto formaban el Tahuanstisuyo (cuatro barrios):

  • El Chinchsuyo que abarcaba Ecuador y el norte del Perú.
  • El Antisuyo que se extendía al este hasta la cordillera.
  • El Constituyo que tomaba al oeste hasta la costa.
  • El Collasuyo que abarcaba el sur de Perú, parte de Chile y una pequeña franja de la Argentina.

     Estas regiones se dividían a su vez en provincias (humanis) y cada humani en varias sayas, las cuales se componían de ayllus. Las provincias estaban al mando de un gobernador (tukuiricuk) perteneciente a la nobleza, con atribuciones judiciales y administrativas.

Organización social de los incas
Alta Nobleza:
La alta nobleza era hereditaria es decir de familia.
Baja Nobleza: Se dava por privilégios o méritos. Eran los sacerdote, jefes militares, gobernadores y altos funcionarios. Artesanos y campesinos (Puric): Inmensa mayoría del pueblo vivían y trabajaban agrupados en Ayllus. Siervos (Yanaconas): Prácticamente esclavos del estado por vida y hereditariamente. (Fuente: ABP)

     Organización Social: El ayllu era la célula social de los incas, como fueron los calpulli en los Aztecas. Estaba formado por familias que se Representación de un dios inca en orocreían emparentadas por un antepasado común y tenían una propiedad territorial común que el estado les otorgaba. El nombre ayllu se refiere al grupo de familias y al territorio que poseían. Los componentes de un ayllu vivían todos juntos, constituyendo una aldea o bien un barrio propio dentro de una misma ciudad. Una región donde se agrupaban varios ayllus formaba un gran grupo al cual se lo denominaba saya, y dos o tres sayas constituían una provincia con su propia capital. Las provincias formaban a su vez "cuatro cuartos" en los que se dividía el Imperio.
     La organización familiar y social era puramente patriarcal. La herencia pertenecía al hijo mayor de la coya (primera esposa). A estos matrimonios dentro de la misma familia o tribu se le llama endogamocos y los que se efectúan con mujeres de distintas familias exogamicos. El matrimonio no tenía carácter religioso, sino que era regulado por el Estado.
En la vida del Inca no todo era trabajo, también había diversión     En un día especial del año se reunían en las plazas de las ciudades o pueblos los hombres y mujeres que estaban en edad de contraer matrimonio. El Inca en la corte y en los demás sitios los curacas o cacique de las naciones conquistadas, hacían que se diesen las manos los pretendientes y los declaraba marido y mujer. Al exceso de matrimonios endogáicos se atribuye la degeneración de esta raza.
   Los hijos de la familia real eran confíados a los amautas o maestros de la ciencia que los instruían en cuestiones militares y religiosas, las leyes del Imperio y en la interpretación de los quipus.
    Nada de ésto hacían con los hijos del pueblo, que del ayllu pasaban al dominio del estado, para que los dedicara al oficio en el que tuvieran especial aptitud.
     El emperador estaba tan por encima de la gente común que ninguna mujer del pueblo merecía convertirse en su esposa. Esto condujo a la costumbre de que se casara con su propia hermana, quien recibía el nombre de coya. El monarca tenía el derecho de elegir a su heredero. Su elección recaía generalmente en alguno de los hijos de la coya, pero no era necesario que sea el mayor sino él más hábil.
Escultura Inca en piedra     Cuando un nuevo emperador comenzaba su reinado, se celebraba una gran ceremonia pública en la cual el monarca se colocaba una vincha que señalaba su nuevo rango. Esta vincha tenia unos 10 cm de ancho y estaba profusamente adornada con canutillos de oro, borlas rojas y, además, se le agregaban dos plumas de algún pájaro exótico.
     Las vestimentas y adornos del emperador seguían la misma línea de los que usaba el resto de la población, pero la diferencia consistía en que eran más ricas y refinadas, las ropas las confeccionaban exclusivamente para él las "mujeres escogidas". Los adornos de oro que usaba el monarca en las orejas eran más grandes y de mejor calidad que los que llevaban otros nobles.
     El soberano tenía derecho a elegir otras esposas entre las muchachas más bellas del pueblo. Estas mujeres podrían llamarse "esposas secundarias".
Nacer, crecer, desarrollarse, reproducirse y morir, tenía sus secretos     El monarca visitaba todos los puntos de su Imperio tan frecuentemente como podía. Al igual que su pueblo, dormía en el pueblo pero sobre un acolchado de algodón y cubierto con mantas de excelente calidad.
     Cuando el emperador moría, algunas de sus esposas y sirvientes se ofrecían a acompañarlo al otro mundo. Entonces, se celebraba una fiesta en donde se los estrangulaba. El cuerpo del emperador recibía un tratamiento especial para su preservación y después era envuelto cuidadosamente en finas telas.
     Una vez por año, en el Gran Festival del Sol, se realizaba una procesión en la cual se acarreaban las momias de todos lo emperadores.

Nobleza Inca
El Imperio de los Incas fue una sociedad "clasista", estaba dividida por grandes diferencias entre sus clases sociales, lo que quería decir que tenían deberes y derechos desiguales. Su estructura social formaba una pirámide en cuya cúspide se encontraba el Inca y en la base los Runa u hombres del pueblo que tenían a su cargo todos los trabajos. Pero a pesar de esta desigualdad social, nunca existió desunión entre las clases, muy por el contrario, siempre colaboraron entre sí para el progreso de su sociedad. (fuente: El Rincón del Vago)

     Entre los incas existió una verdadera estratificación social. Debajo del Inca estaban los nobles u "orejones" que contaban con un gran La cria de la Llama por los incasnúmero de privilegios y derechos. Gozaban de la comodidad de viajar en andas. En cuanto a sus vestimentas y adornos, eran de mejor calidad que los de la gente común. También se les permitía usar grandes adornos de oro en las orejas, no tenían que pagar impuestos y eran mantenidos por el gobierno. Cuando los jóvenes de la nobleza llegaban a la edad de 16 años, el Inca les perforaba las orejas con una aguja de oro hasta hacerles una abertura por donde pudiesen pasar con facilidad gruesos pendientes, de ahí el nombre de orejones. Había un segundo grupo de nobles, los curacas, que eran los jefes de las tierras conquistadas. También estaban los sacerdotes que tenían gran influencia y predominio y todos aquellos elevados a esa categoría por el emperador. Ante el monarca aún los más nobles vasallos debían presentarse descalzos.
    Los nobles, fueron llamados por los españoles “orejones”. Ésto se debió a la impresión que le causaron sus enormes orejas, ampliadas por los El gran apogeo alcanzado por el Imperio Incaico es, según los historiadores, el resultado de una magnífica organización política, social, económica y administrativa. Dicha organización forjó la gran sociedad incaica quizás la más grande y culta de América Precolombinagrandes pendientes que usaban. Los “orejones” se educaban en escuelas especiales durante cuatro años. Cursaban lengua quechua, religión, quipus, historia, geometría, geografía y astronomía. Al terminar los estudios eran graduados en una ceremonia solemne, en la cual demostraban su preparación superando algunas pruebas. Se los vestía de blanco y se les reunía en la plaza de Cuzco. Todos los candidatos llevaban cortados los cabellos y tenían la cabeza rodeada de un llautu negro con plumas. Tras unas plegarias al Sol, la Luna y el Trueno, subían a la colina de Huanacaui, donde guardaban ayuno, participaban en competiciones y bailaban. Más tarde, pasaban a la presencia del Inca quien les entregaba unos pantalones ajustados, una diadema de plumas y un pectoral de metal. Finalmente les perforaba personalmente las orejas con una aguja de oro, para que pudieran usar sus característicos pendientes, signo de su categoría.
    Los “orejones” tenían numerosos privilegios, entre ellos los de poseer tierras y ser polígamos. A menudo recibían regalos del monarca, tales como mujeres, llamas, objetos preciosos, permisos para ir en andas o utilizar un trono. Constituían el funcionariado del Imperio. En primer lugar se encontraban los cuatro apu, o administradores de las cuatro partes del Imperio, que asesoraban directamente al Emperador. Por debajo de ellos estaban los tucricues, o gobernadores de las provincias que residían en sus capitales, y eran periódicamente inspeccionados.
En el mundo antiguo pocos pueblos alcanzaron tal adelanto moral como el que lograron los hombres del Imperio Incaico. La sociedad incaica se distinguió por el espíritu laborioso de sus gentes, el respeto mutuo y el bienestar común, pese a que no contaban con una educación Formalizada, lograron fortalecer sus normas Morales y Jurídicas, que consiguió establecer una disciplina férrea, dejando de lado el robo, los crímenes, la ociosidad, la mentira, la pobreza y la mendicidad    Los curacas constituían la nobleza local, algunos con ancestros más antiguos que los mismos emperadores. Una vez conquistadas sus comunidades por los incas, accedieron a incorporarse en la estructura imperial, a cambio de conservar parte de sus privilegios. Dentro de estas prerrogativas, se encontraba el derecho a cobrar tributo a los miembros de su comunidad. Para asegurarse su fidelidad, el Estado obligaba a cada nuevo curaca que accedía al mando, a manifestar su adhesión al Inca, y a enviar a su hijo y sucesor a Cuzco para educarse. Allí recibía la enseñanza de la lengua quechua, de la religión oficial y de las costumbres del Imperio.
    Los curacas ofrecían frecuentemente al Emperador, una hija o una hermana como esposa secundaria y obtenían de él mujeres y servidores. Esta práctica reforzaba aún más la alianza entre ellos. Tenían obligación de peregrinar cada año a la ciudad capital para ofrecer parte de los bienes producidos. Todo curaca dependía de los jefes de provincia y tenía una “segunda persona”, como la llamaron los españoles, con menor poder. Su nombre era huatunruna y se encargaba de tratar directamente con el pueblo.
El trabajo en el Tahuantinsuyo tenía carácter de obligatorio, todos trabajaban sin excepciones desempeñando las labores propias de la sociedad incaica    Los curacas no se casaban con los demás miembros del ayllu sino que formaban, dentro de él, un grupo privilegiado de principales, enlazados con otras familias curacales de la provincia o del mismo Cuzco.
     A estas clases privilegiadas seguían todos los miembros adultos de la sociedad, el puric, sobre los cuales pesaban los impuestos y los trabajos de la comunidad. En esta clase social mayoritaria no había categorías superiores, todos eran iguales.
     El ayllu era la comunidad de campesinos unidos por vínculos familiares, que tenían antepasados en común y habitaban el mismo territorio. El Estado entregaba tierras a cada comunidad para su subsistencia. Anualmente, el jefe local o curaca, asignaba parcelas a cada familia según el número de sus componentes. Las tierras eran trabajadas colectivamente por todos los miembros de la comunidad. Regularmente debía entregar fuertes tributos en productos y en trabajo al Estado y a los curacas.
     Los mitimaes eran comunidades campesinas que habían sido desposeídas de sus tierras de origen. En algunos casos se trataba de colonos que los incas enviaban a regiones rebeldes, para instalarlos allí como fuente de control e información. En su nuevo lugar de residencia, reproducían su ayllu y sus costumbres. En otros casos, pertenecían a un pueblo que se había levantado en armas. Como castigo, se los desplazaba para poblar el confín más lejano a su lugar de origen.
Los nobles incas erán portados en ancas     Por su parte los yanas, o siervos, procedían de diversas extracciones. Lo más frecuente era que fueran prisioneros de guerra pero, a veces, eran simplemente jóvenes reclutados por el Emperador. No gozaban de los privilegios del ayllu y carecían de vínculos y atributos étnicos. Frecuentemente eran regalados a los nobles para que trabajaran sus tierras. Buena parte eran servidores del palacio imperial o los templos. Pese a todo, no puede decirse que fueran esclavos ya que les era lícito poseer tierras, ganados y bienes, que sólo podían transmitir a uno de sus hijos.
     Los incas sabían que si trabajaban y hacían todo lo que de ellos se esperaba, el Estado siempre se preocuparía por ellos, además ocuparían un respetable lugar en su aldea o ciudad.
     Existían otras clases inferiores de siervos personales, los yanaconas, que habiendo sido separados de su respectivo ayllu, pasaban a depender directamente del soberano. Estos sirvientes especiales del emperador se seleccionaban entre los niños inteligentes y luego se los apartaba de sus aldeas. Mientras algunos ejercían como criados o trabajaban en los templos, otros realizaban importantes tareas como supervisores. El joven buen profesional estaba siempre junto a su amo y por lo general alcanzaba una posición de gran responsabilidad, contando desde luego con la plena confianza de su señor.
     En el Imperio Inca no hubo esclavos en el sentido pleno de la palabra. Los que se acercaban Campesinos incasa esa condición eran los pinas, hombres que no pertenecían a la comunidad, generalmente prisioneros de guerra, que estaban destinados al cuidado de los cocales en zonas insalubres. Los incas no esclavizaban a los vencidos, sino que les enseñaban su sistema horario, internando a unos en las poblaciones donde tenían asegurado su dominio e instalado en las tierras conquistadas colonias de vasallos fieles. El quechuaeraera el idioma oficial que se imponía a los pueblos conquistados. Los colonos que se transportaban de una parte a otra del imperiom se llamaban mitimaes. Eran la fuente de control del Estado, allí reproducían sus ayllus y costumbres.
     El campesino contaba de ciertas obligaciones. El trabajo colectivo de la tierra en los campos del inca y de los curacas, era una de ellas. Otra era la mita (en quechua "turno"). Consistía en un servicio personal y periódico por el cual individuos de 25 a 50 años debían cumplir con el Estado en diferentes actividades. Los mitayos eran alimentados y recompensados por el inca o por el curaca. Cada familia debía aportar un tributo textil al Inca. Consistía en hilar y tejer diversas indumentarias. El Inca suministraba la materia prima y el tributario ponía la mano de obra. El sistema aseguraba el mantenimiento de campesinos ancianos, enfermos y viudas. En tiempo de escasezse distribuía a las comunidades las reservas de los graneros del Inca.
     La propiedad privada de la tierra no existió entre los incas, da ahí que se haya clasificado de socialista su sistema. Las tierras pertenecían al Inca, al culto y a los ayllus.

En Maras, los depósitos abancalados de agua rica en minerales producen sal por evaporación, como ya hacían en tiempos de los incas
En Maras, los depósitos abancalados de agua rica en minerales producen sal por evaporación, como ya hacían en tiempos de los incas. La antigua comunidad de las inmediaciones se llamaba Kachi, «sal» en lengua indígena. (Foto: Robert Clark)

Características principales de la sociedad incaica: Era un pueblo muy trabajador. La comunidad siempre estaba ocupada en trabajos Los Incas se sentían llamados por los dioses para dar a conocer su civilizacióncomunitarios o estatales, cuando no en el cultivo de sus propias tierras o el tejido de su ropa. Las mujeres cumplían una mita fundamental: la hechura de tejidos con la lana entregada por el estado (además de la propia que tejían para su familia). También se ocupaban de esta importantísima industria andina, los viejos, los niños, hombres tullidos o jorobados. En resumen, el súbdito debía prestaciones de trabajo durante toda su vida. Las mujeres acompañaban a los maridos cuando debían cumplir la mita de cultivar las tierras del Estado o trabajar en las minas. También los acompañaban en la guerra "llevando a cuestas la comida de sus maridos, las ollas y aún algunas, la chicha" (bebida fermentada hecha con maíz). En las clases altas se usaba mas la diversión que el trabajo.
     La vestimenta de los incas era muy sencilla: las mujeres usaban un vestido largo, atado a la cintura por una faja, un manto que se echaba sobre los hombros y sandalias u ojotas. Los hombres vestían un taparrabo, una túnica sin mangas llamada uncu y un manto y sandalias similares a los de las mujeres.

Mujeres incas     Los niños incas eran educados según el papel que habrían de jugar en la sociedad cuando fuesen adultos. A los varones, al cumplir los 14, años se les ponía por primera vez el taparrabo. Esta ceremonia era muy especial entre los nobles pues ese día se organizaba una peregrinación al valle de Cuzco. Los sacerdotes sacrificaban llamas y embadurnaban la cara del homenajeado con sangre del animal. Luego se vestía al muchacho como un guerrero y se le hacia jurar fidelidad al Inca. A partir de ese momento, la educación se orientaba según él puesto que le estaba otorgado: como administrativo, sacerdote o guerrero.
     Por su parte, la entrada a la pubertad de las niñas era acompañada de una ceremonia llamada el "peinado de cabello", en la cual también recibían un nombre permanente.
     Las mujeres casi siempre dependían de los hombres, salvo cuando, como viudas, encabezaban una familia. Una peculiar institución al respecto era la de las acllas o mujeres escogidas. Agentes imperiales las seleccionaban en todas las clases sociales, desde muy niñas, por su mayor vivacidad o belleza. Incluso miembros de la aristocracia entraban en este numero. La idea era que iban a ser dedicadas a los dioses y de hecho se las recluía en grandes edificios. En el "convento" aprendían a hilar y tejer y también a cocinar con destreza. Dentro de esos edificios había categorías y las mujeres de origen noble recibían mejor trato que las otras. Podía alcanzar el número de mil o dos mil reclusas en este tipo de instituciones, especialmente la del Cuzco, que estaba sobre la plaza principal y tenía un gran prestigio.
     El Inca usaba las acllahuasis como reserva de mujeres para ofrecer en matrimonio a curacas locales y a veces hasta a enemigos con quien La mujer inca confeccionaba los vestidosnegociar la paz. La mayor parte de las reclusas, después de varios años, terminaban sus días de esta manera. Otras, quedaban en el monasterio como mamaconas, fieles a su virginidad y dedicadas a instruir a las mas jóvenes. Cuando se derrumbo el imperio muchas se fugaron.
     Aunque la dieta de los incas era muy variada, había muchas diferencias entre los alimentos que consumían los distintos sectores de la sociedad. La gente del pueblo tomaba sólo dos comidas al día. El plato usual de los Andes era el chuño o harina de papa deshidratada. Se le añadía agua, ají o chile y sal, y se ponía a hervir. También preparaban el locro con carne seca o cocida, con mucho ají, pimienta, papas y frijoles. Comían, además, gran cantidad de frutos, como la tuna del cactus o el tarwi. El maíz era bastante consumido y se preparaba hervido o tostado. Los nobles y la familia real se alimentaban mucho mejor que el pueblo. En la mesa del Inca no solía faltar la carne, tan escasa para el pueblo. Comía carne de llama, de vicuña, de patos salvajes, de perdices de la puna, de ranas, de caracoles y de pescado.
     La comida comenzaba con frutas. Luego venían los manjares presentados sobre una estera de juncos trenzados que se tendía en el suelo. El Inca se acomodaba en su asiento de madera, cubierto con una tela fina de lana y señalaba el que le apetecía. Entonces, una de las mujeres de su séquito, se lo servía en un plato de barro o de metal precioso, que sostenía en sus manos mientras el Inca comía. Las sobras y todo cuanto el Inca había tocado, debía ser guardado en un cofre y quemado luego, dispersándose las cenizas.
Fiesta inca     Los Incas bebían alcohol después de comer o en las fiestas y celebraciones. Cualquier ritual de pasaje (nacimiento, pubertad, matrimonio o muerte), y hasta cualquier trabajo extraordinario, iba acompañado de abundante ingestión de alcohol. La chicha era su principal bebida alcohólica. Se obtenía principalmente del maíz. Su elaboración se encargaba a las mujeres ancianas que tenían gran experiencia y sabían darle el punto adecuado. Ellas masticaban los granos y los escupían en una vasija, donde fermentaba gracias a las encimas de la saliva. La pasta obtenida se trasladaba a un cántaro con agua, que se enterraba, para que el calor activase mejor la fermentación. El grado alcohólico de la bebida aumentaba con el transcurso de los días. Podía tomarse chicha de una semana, de dos, o de un mes, según el nivel de embriaguez que deseara el consumidor.
     La ingestión de estimulantes fue muy común entre los incas. El más usual fue la coca, que permitía trabajar ininterrumpidamente sin experimentar cansancio ni hambre. Las hojas de coca eran mezcladas con polvo de cal, procedente de conchas marinas trituradas o de una variedad de arroz andino, formándose una bola, que se iba pasando de un lado a otro de la boca.
     Los incas traían grandes cantidades de coca de la zona oriental y tenían regulada la administración de este producto. El uso de la coca fue anterior a la formación de su imperio y, además, se consumía en muchos pueblos situados fuera de sus dominios.
     Las fiestas oficiales tenían una parte de ceremonia religiosa u oficial, pero después daban ocasión para las diversiones. La ciudad con más fiestas programadas era Cuzco, donde se ha dicho que había hasta 158 al año. Lo habitual en el mundo inca eran tres fiestas por mes. Las de Fiesta inca con las mujeres simulando la siembralabranza y de las papas iban acompañadas de bailes populares. En la primera cada uno danzaba llevando su azada y, en la segunda, las mujeres bailaban mientras sostenían los mantos con las dos manos, simulando la siembra.
     La verdadera fiesta venía, sin embargo, después, cuando se celebraba la gran comilona, regada con abundante chicha. Cada invitado llevaba su comida y su bebida y se colocaba en una fila. El Inca, o alguno de sus representantes, presidía la fiesta sentado en uno de los extremos de las filas. Había cantos, relatos de narradores y los comensales se invitaban mutuamente a beber. El alcohol desataba las lenguas y se contaban chistes y chismes. También se aprovechaba para bailar una de las danzas más populares, el way-yaya.
     Además de las fiestas, existían espectáculos públicos que combinaban la danza, el canto y el teatro. Éste último desarrolló dos géneros principales, aparte del religioso: las comedias y las tragedias sobre la vida de los Incas o sobre la vida íntima de las personas. La wanca era una representación de evocación histórica. La aranway una dramatización jocosa acompañada de música y canto. El espectáculo tenía lugar en el walki, que era el centro sacralizado del teatro.
     Desde su embarazo, la mujer tenía que cumplir con una serie de requisitos, como no comer determinados alimentos y, frecuentemente, abstenerse de tener vida sexual. El nacimiento solía ser consultado a un adivino, quien pronosticaba si venía con buen o mal augurio. Las mujeres del pueblo parían sin partera y con dolor. Era difícil arreglárselas solas. Tras el alumbramiento, cortaban el cordón umbilical con un trozo de cerámica filoso y lo guardaban para dárselo de comer al niño cuando se enfermara. Luego, se bañaban con la criatura en una corriente de Niño incaagua cercana, lo envolvían en una cobija, lo depositaba en una cunita y volvían al trabajo que habían interrumpido cuando las sorprendió el parto.
     Una práctica muy usual era matar o abandonar a los niños considerados contrahechos o deformes. Tampoco era raro abandonar a los niños cuyas madres morían en el parto o durante la lactancia, a menos que hubiera alguien capaz de hacerse cargo de ellos. Después del nacimiento de su hijo, el padre se acostaba en una hamaca quejándose por las dificultades que había sufrido en el parto, mientras que la madre solía seguir trabajando. En realidad, era la forma de proclamar públicamente, quién era el padre del recién nacido.
     El cuidado de los niños no era excesivamente complicado. El destete era tardío, en general los niños mamaban hasta los dos años. Esto se debía a que la lactancia suplía una alimentación infantil deficiente. Aunque la leche materna se iba combinando progresivamente con comestibles, el destete era muy complicado. Para lograrlo, las madres se colocaban en los pezones determinadas sustancias amargas o maltrataban físicamente a sus hijos cuando pedían el pecho. A fin de continuar ocupándose de sus labores, las mujeres incas cargaban pronto a sus hijos. Lo frecuente era llevarlos en la espalda, sujetos con tiras de tela hechas con lana de llama o algodón, decoradas con finos bordados que expresaban la ternura de la madre.
     Los niños ayudaban en las labores para aprender a ser útiles: los varones en la caza o el cultivo y las mujeres en el hogar. Cuando hacían algo indebido se los castigaba. La imposición del nombre implicaba la idea de reconocer al niño como persona. Se hacía entre los 5 y los 12 Los niños incas se preparaban para lo que mejor ejercíanaños, cuando se le cortaban el pelo y las uñas en una ceremonia a la que asistía toda la familia. Generalmente efectuaba el ritual un tío, sirviéndose de un cuchillo de sílex. Una vez terminada la ceremonia, se le hacían regalos al niño y se anunciaba a todos su nombre. El nombre tenía dos partes, una correspondiente a su ayllu (clan) y otra de índole personal. Por fin se hacía una fiesta con danzas, cantos y borracheras.
     El inicio de la pubertad era acompañado por una serie de ritos. La muchacha que tenía la primera regla ayunaba 48 horas, tomaba un poco de maíz crudo al tercer día y el cuarto se purificaba mediante un baño. Recibía entonces un vestido nuevo, unas sandalias y su nombre definitivo. Los muchachos también obtenían, al alcanzar la pubertad, su primer atuendo de varones y las armas, junto con el nombre.
     El matrimonio era un acto exclusivamente civil, sin la menor intervención religiosa. El estado incaico partía de la premisa de que la soltería era un lujo innecesario y todo el mundo tenía que casarse. Se fijaba una fecha para la gran boda general y ese día los hombres y las mujeres casaderos se colocaban en filas. Entonces el Inca, o sus representantes en las ciudades de provincia, preguntaba a cada varón cuál era la mujer que había escogido (comúnmente después de haber tenido con ella un matrimonio de prueba). La sacaba de la fila y se la entregaba al novio. Una vez casada, la joven pareja se presentaba en la casa de los padres de la novia y les comunicaba la buena nueva. El padre hacía una entrega simbólica de la desposada y el novio la recibía. Luego el matrimonio iba a la casa de las autoridades del ayllu, donde le daban dos equipos completos de ropas Escuela incanuevas, una casa, una pareja de llamas y la parcela de tierra en la que trabajarían para subsistir.
     Los Incas atribuían la enfermedad a dos posibles causas: el pecado o el maleficio. El pecado solía redimirse con expiaciones de la persona en falta. En cuanto al maleficio, se conjuraba mediante las manipulaciones de los brujos. Cuando el enfermo era desahuciado, bien por la gravedad de sus pecados, bien por el poder del maleficio, era abandonado a su suerte para que no contagiara a los vivos.
     Se creía que la vida de ultratumba tenía relación con la vida moral que habían llevado las personas. Quienes se habían comportado bien, iban a un paraíso donde disfrutaban de todo. Mientras que los malos eran condenados a un infierno, donde hacía frío y no había más comida que las piedras. La idea de que la muerte no alejaba del todo al espíritu del difunto, motivaba celebraciones especiales para contentarlo. Sus parientes solían organizar banquetes o brindar ofrendas en su honor.
     Las formas de enterramiento variaban según las regiones. En las centrales, el cadáver era enterrado con sus prendas de uso y colocado en posición fetal. En la costa se enterraban en urnas funerarias y, en el interior, los cadáveres se envolvían en pieles de llamas. El enterramiento estaba en consonancia con la importancia del muerto. Si había sido poderoso en la vida, podía seguir siéndolo después de fallecido. En la costa peruana se momificaba a los grandes personajes. En Cuzco se embalsamaba a todos los emperadores. Sus momias eran sacadas en algunas ocasiones para pasearlos por la ciudad o para presidir ceremonias.
Los emperadores eran embalsamados y sus momias presidían muchas ceremonias religiosas     Los padres eran los educadores por excelencia entre la gente común. Enseñaban a los varones a cultivar, cazar, hacer cerámica, tejer y a las mujeres a cocinar, limpiar y cuidar a los animales. Aparte de esta instrucción, se ocupaban de ilustrarlos sobre el comportamiento social adecuado. Esta educación tenía una doble vertiente: positiva, de buenos consejos, y correctiva, castigándolos cuando violaban las pautas de comportamiento establecidas. Los castigos se proferían, a veces, de forma muy violenta, como azotando o rasguñando con espinas muy filosas.
     Tras los padres, los ancianos constituían el segundo nivel pedagógico. Su influencia educativa era enorme porque se los consideraba depositarios de dos valores fundamentales: experiencia y tiempo.
     Sólo los hijos de la familia real y de los nobles concurrían a las escuelas. Se creía que las ciencias le pertenecían solamente a ellos.
     La enseñanza de las escuelas se limitaba a aprender contenidos de memoria. Comprendía un extenso programa de religión, gobierno, urbanidad, arte militar, cronología, historia, educación de los hijos, poesía, música, filosofía y astrología.
     Los maestros se llamaban amautas, que es sinónimo de sabio o filósofo, y eran muy estimados.
     Las escuelas se concentraban en un barrio de Cuzco y se denominaban Yacha huaci, o casa de enseñanza. Allí vivían los amautas y los Calendario incaharavec o poetas. Lo verdaderamente sorprendente es que toda esta enseñanza la hicieran con tan sólo la ayuda de los quipus o cuentas de nudos, donde registraban su historia, su legislación, su demografía y los ingresos y gastos estatales.

Los incas no tuvieron escritura propiamente dicha. Su manera de escribir era el quipu, conjunto de cuerdas, unas largas principales, de las cuales colgaban otras más pequeñas; La combinación de nudos, tamaños y colores les servían para guardar memoria de ciertos hechos. Quipu significa nudo y se empleaba para los cálculos aritméticos. Los encargados de elaborar e interpretar los quipus se llamaban quipucamayos.
     En las provincias había cronistas encargados de consignar hechos importantes, que se transmitían por relación oral con la ayuda de los quipus para ordenación de los sucesos. De todos modos estaba muy lejos de poseer la escritura jeroglífica y pictórica de los aztecas. También tenían haravecs, poetas y en sentido literal inventores, que componían canciones para las fiestas reales, especialmente para ser cantadas en las comidas.
     El calendario incaico se basaba en los cambios de las estaciones y en los movimientos de las estrellas. El emperador Pachacuti hizo construir unas torres en las colinas que rodeaban Cuzco para que la gente, observando la altura del sol entre las torres y supiera cual era el tiempo correcto para sembrar su cultivo.
     Para los campesinos el año comenzaba con la siembra, pero según el calendario oficial, el año se iniciaba el 21 de Diciembre, día en que se celebraba uno de los grandes festivales dedicados al sol.
     Las facultades artísticas de los peruanos se manifestaron principalmente en la orfebrería, en la cerámica y en el tejido. Algunas veces se valieron de pinturas para recordar los hecho pasados, pero en su forma muy rudimentaria. No cultivaron la escultura y muy poco el modelado y el relieve.
     Arquitectura: Sencillez, simetría y solidez eran las notas características en la arquitectura de esta civilización. No conocían el arco ni la columna, los tachos eran de madera o de paja y su construcción primitiva no correspondía al avance que denotan los muros. Tanto como los diestros Arquitectura incaalbañiles que trabajan en las grandes obras publicas, eran artesanos que se dedicaban exclusivamente a su tarea, para lo cual recibían una subvención del estado. Los arquitectos no utilizaban planos como los actuales, dibujados en papel, sino que hacían modelos de la obra en arcilla o piedra, que servían de guía para los trabajadores. Los edificios públicos se levantaban con el trabajo de todos aquellos que debían cumplir su mita, el impuesto de trabajo que les "pagaban" al emperador.
     Estos hábiles artesanos contaban con muy pocos instrumentos. Probablemente usarían plomadas (una cuerda con un peso en uno de os extremos, que se utiliza para construir los muros en el ángulo correcto); además contarían con otros instrumentos para la verificación de los niveles y para medir los ángulos y las distancias. Solo usaban unas pocas herramientas, muy simples, hechas con madera, piedra y bronce. Con esas herramientas cortaron y movieron colosales bloques de piedras, algunos de los cuales pesaban 100 toneladas o más. Cada uno de esos enormes bloques eran cortados en la cantera y luego llevados al sitio donde se iniciaría la construcción. Entonces, un gran numero de hombres muy bien organizados, valiéndose de sogas, rodillos de madera y rampas, los cortaban hasta lograr que encajaran perfectamente en los lugares correspondientes. Después emparejaban las superficies, pero no las decoraban.

Canal de agua de Salapunku, una extraordinaria obra de ingeniería Inca que recogía agua desde la quebrada de Misky Pujyo
El canal de agua de Salapunku, una extraordinaria obra de ingeniería Inca que recogía agua desde la quebrada de Misky Pujyo para transportarla, a través de un canal de piedra de 3.600 metros de longitud, hasta el complejo arqueológico de Canabamba
. (Fuente: IAgua.es)

     No utilizan ningún tipo de mezcla o argamasa para unir los bloques unos con otros. Sin embargo, conseguían que encajaran en su lugar con Palacio inca principaltanta precisión, que ni siquiera la delgada hoja de un cuchillo podía penetrar entra bloque y bloque. Los edificios incaicos que deliberadamente no fueron destruidos por los españoles, aún subsisten a pesar de los terremotos que suelen propagar temblores en toda la región.
     La poca elegancia exterior de los palacios era compensada por el lujo interior, resplandecientes de oro y telas muy finas. El templo del sol era notable por una cinta de oro de un palmo y medio de ancho que rodeaba toda la parte exterior del edificio, por sus puertas chapadas de oro, por un jardín en el que habían plantas de oro y por la profusión de oro en vasos y ornamentos.
     Generalmente se construían casas de un solo piso, con gruesos muros depórfido o granito muy resistente, no se comunicaban las habitaciones unas con otras y todas daban a un patio común.
     En las ciudades y aldeas, los edificios públicos más importantes y los templos se construían alrededor de una plaza central y de ella partían las demás edificaciones alineándose a lo largo de calles muy angostas. Luego se llegaba a los suburbios, donde se levantaban las casas del pueblo. Los suministros de agua, tanto en los pueblos como en las ciudades estaban organizados con mucho esmero. El agua corría por canales cubiertos revestidos con piedras e iba desde los arroyos más cercanos hasta las casas de cada poblado. Los palacios del emperador eran muy grandes, con muchas habitaciones que se agrupaban alrededor del patio. En Cuzco se construía un palacio para cada emperador, pero además había un gran número de palacios reales diseminados por el imperio.

Fuentes: Discovery Channel, National Geographic, Monografías.com (Autores: Joaquin Pibernat, Juan Martin Hilbert, Cristobal Cebral y Kevin Richards), Wikipedia,  Imágenes Google y aportaciones propias.

Enlaces: Los Incas I: Un imperio en el cielo
             Los Incas III: Un imperio en el cielo


Tags: Los incas, Perú, Civilización, Imperio, Indios, Pizarro

Publicado por Fransaval @ 21:27
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Comentarios

Finalizada esta segunda entrega de esta fabulosa civilización. Espero que les guste y ayude.

Publicado por Fransaval
miércoles, 08 de junio de 2011 | 21:13