A lo largo de la historia el automóvil ha solucionado los problemas amorosos de los jóvenes (y no tan jóvenes).
¿Quién no ha mantenido alguna vez relaciones sexuales en un coche? El vehículo ha sido siempre un buen sustituto cuando no se tiene un lugar donde dar rienda suelta a la pasión. Aunque normalmente se asocia con la gente joven, ya que son aquellos que tienen menos recursos, no son pocos los adultos que aprovechan su coche para algún que otro escarceo amoroso. ¿Quieres conocer cuál es la historia de esta práctica tan extendida?
Hacer
el amor en el coche no suele ser algo precisamente cómodo, aunque
siempre hay alguien a quien le gusta. Al margen del posible morbo, o un
arranque de pasión repentino, lo cierto es que el coche se usa como
escenario amoroso cuando no hay otro lugar a mano.
Aunque
pensemos que mantener relaciones sexuales en un coche es cosa de
nuestra época, la verdad es que en los carruajes de caballos ya se
producían este tipo de encuentros. El motivo era el mismo: para
resguardarse del frío, de miradas indiscretas y ante la posibilidad de
tener un lugar mejor para disfrutar.
Los
carruajes incluso tenían una ventaja sobre los coches modernos: el
caballo sabía volver a casa. Así, mientras tú te dedicabas a pasar un
buen rato en buena compañía, el animal te dejaba sano y salvo en casa.
Lástima que los actuales vehículos no tengan piloto automático...
Hacer
el amor en el coche es una práctica que se extendió en los años 20,
cuando surgieron los primeros vehículos cubiertos. Sin embargo, había
quienes preferían hacerlo sobre el capó, al tener una amplia superficie
horizontal donde uno podía echarse tranquilamente. Los mejores modelos
para estas prácticas eran el Alfa Romeo 8C (en la imagen) o el
Mercedes-Benz SSK.
La
Gran Depresión de los años 30 fue un duro golpe para la economía
mundial. Quizá por eso, mantener relaciones sexuales en un coche servía
para olvidar las penurias económicas. Entre los modelos más caros estaba
el Chrysler Imperial, y los más pobres se conformaban con el Citroën
11.
¿Quién
no se acuerda de la escena en el autocine del clásico del cine
"Grease"? En los años 40 y 50, con la creación de los autocines, se
potenció al máximo el sexo en el coche. La oscuridad de las salas al
aire libre era más que suficiente para que los jóvenes dieran rienda
suelta a sus hormonas.
La
verdadera revolución llegó en los años 60, con la liberación sexual de
la mujer. Los jóvenes se desnudaban en Woodstock al son de la guitarra
de Jimmy Hendrix, o Janis Joplin, entre otros. Entonces, la típica
furgoneta "hippie", llamada Volkswagen Caravelle, se convirtió en el
símbolo del "amor libre".
En
España, la liberación sexual llegó veinte años después, en los 80.
Durante la dictadura franquista no era precisamente fácil besarse ni en
un parque público, mucho menos mantener relaciones sexuales en un coche.
Con la muerte del dictador en 1975, y tras la Constitución en 1978, la
sociedad española comenzó a abrirse sexualmente hablando, y se
destaparon muchos tabúes. Entre los coches más usados estaba el Simca
1000 (famoso por la canción de Los Inhumanos) o el Seat 600 (en la
foto).
Lo
sabemos. Hacer el amor en un coche no es precisamente cómodo. Pero la
práctica está tan extendida, y es una necesidad para tantos, que hoy en
día existen hasta manuales para que le saques el máximo partido a tu
vehículo.
Uno
de los más conocidos es el "Carma Sutra: the auto-erotic handbook".
Como su homólogo tradicional, el Kamasutra, este libro es una pequeña
guía de cuáles son las mejores posturas para hacer el amor en un coche
e, incluso, en una moto. Más de uno le sacará partido.
Fuentes: MSN Motor (Hotmail). Fotos: Imagine