S?bado, 02 de abril de 2011

Esc?ndalo sanitario en EE.UU.

???? Que el gobierno de Estados Unidos pida perd?n es hist?rico. Y Obama lo ha hecho por el empe?o de una investigadora. La profesora Susan Reverby ha descubierto un experimento realizado hace 64 a?os con casi 700 guatemaltecos utilizados como cobayas por la salud p?blica norteamericana. As? infect? John Cutler de s?filis a presos, soldados, prostitutas y pacientes psiqui?tricos en el nombre de la ciencia.

Caso Tuskegee. Inyectando placebo a un enfermo de s?filis. Imagen procedente de Wikipedia???? Ensayos inmorales: John Cutler (foto derecha) fue un cient?fico prestigioso que escribi? m?s de 50 art?culos sobre enfermedades de transmisi?n sexual y era venerado en la Universidad de Pittsburgh, donde dio clases. Realiz? otros experimentos pol?micos con ciudadanos negros de Alabama y presos de Sing Sing (Nueva York) y de Indiana. Por colaborar, sus ?pacientes? recib?an cigarrillos y calderilla.

???? Un avi?n despeg? de Nueva York en 1946 con un extra?o cargamento en su bodega: conejos enfermos de s?filis a los que se hab?a inoculado la bacteria en un Laboratorio de Staten Island. Los fletaba el Servicio de Salud P?blica y el destinatario era el doctor John Charles Cutler (1915-2003), un cient?fico estadounidense de prestigio especializado en enfermedades de transmisi?n sexual. Cutler recogi? el env?o en el aeropuerto de Ciudad de Guatemala, donde estaba destinado para dirigir un proyecto de investigaci?n secreto, aunque auspiciado por las autoridades sanitarias y financiado, sin que tuviesen conocimiento, por los contribuyentes norteamericanos. Cuando Cutler abri? las jaulas, se llev? el primer chasco: muchos de los conejos hab?an muerto durante el viaje. Ya en el laboratorio, segunda decepci?n: la mayor?a de los cultivos sifil?ticos no hab?an prosperado lo suficiente como para resultar contagiosos. Pero el doctor no era una persona que se arrugase ante las dificultades. Ten?a una gran inventiva y recursos para todo, como demostrar?a a lo largo de su carrera como subdirector de la Ofician Sanitaria Panamericana y en sucesivos destinos en la India y ?frica. Terminar?a su trayectoria profesional como decano de la Universidad de Pittsburgh, donde cada a?o se celebra una conferencia en su memoria.

Susan M. Reverby
La historiadora que descubri? el esc?ndalo:
profesora Susan Reverby: ?Se habla de Mengele y los nazis, pero EE.UU. tiene sus propias historias de horror?. Su investigaci?n se public? en enero en el Journal of Policy History.

Cutler necesitaba esas bacterias

Bacterias: Treponema pallidum???? La espiroqueta Treponema pallidum (foto derecha), vista al microscopio, parece un plato de fideos. Sus c?lulas forman bastones que se enredan unos con otros. Ha fascinado a los cient?ficos durante d?cadas. Y entre ellos, a Cutler. Esa bacteria es el enemigo. Est? en guerra con ella. Es la responsable de una de las plagas m?s antiguas que azotan la humanidad. Cutler debe conseguir espiroquetas de s?filis como sea para llevar a cabo sus experimentos y recurre al ingenio. Convence a las autoridades guatemaltecas para que le dejen examinar a presidiarios y soldados con s?filis. Raspa los chancros de sus penes con una lanceta y observa las muestras en una placa de Petri. Ya tiene lo que quiere. Bacterias de s?filis, potente y fresca. Pero lo m?s dif?cil viene ahora.

???? Sobornaba a los sujetos del experimento con cigarrillos: un paquete por inoculaci?n y un pitillo por observaci?n cl?nica.

???? Las espiroquetas no sobreviven m?s de 90 minutos fuera de su anfitri?n, y Cutler pretende inocularlas en los sujetos con los que va experimentar: cobayas humanas; as? que tiene que actuar r?pido. Hay que centrifugarlas en una especie de potaje casero hecho con coraz?n de ternera y despu?s preparar los viales para inyectarlas. El cient?fico ?cocina? dos tipos de suspensi?n: uno con bacterias muertas o muy atenuadas y otro con espiroquetas vivas. Las mete en su malet?n y se presenta en la prisi?n estatal.

En el estudio en Tuskegee, se estudiaba la evoluci?n de la s?filis sin tratar en varones negros de Alabama. Fotograf?a publicada por The Baltimore Sun???? Un hallazgo casual: Susan Reverby destap? el esc?ndalo de Guatemala mientras investigaba otro, el estudio Tuskegee (foto izquierda): cientos de negros de Alabama, infectados de s?filis, no fueron tratados para observar en ellos el desarrollo de la afecci?n.

???? Un salvo conducto firmado por el alcaide y con el sello del Ministerio de Justicia guatemalteco le abre las puertas. En el botiqu?n le est?n esperando decenas de reclusos, puestos en fila; primero, los que tienen el prepucio m?s holgado porque la mucosa y la humedad de la membrana conservaban mejor el cultivo. Tambi?n se ha elegido a los m?s capaces de permanecer sentados, en calma, durante las manipulaciones. La inoculaci?n exige que el m?dico sujete el pene del sujeto, retire el prepucio, raspe el miembro con una lanceta hasta producir heriditas, deje caer unas gotas de emulsi?n sifil?tica en un algod?n y lo aplique en las escoriaciones durante una o dos horas. En las mujeres, el inoculo se inserta en el brazo, la cara o la boca, antes raspados para que la herida sirva de puerta de entrada.
???? En una pausa del trabajo, Cutler hace balance de su misi?n. ?Qu? ha ido a hacer a Guatemala? M?s que un experimento, es una cruzada. As? lo ve ?l. Desde finales de la Segunda Guerra Mundial, la penicilina ha demostrado su efectividad contra la s?filis, pero a?n quedaba un largo camino en cuanto a las dosis que eran necesarias y sus limitaciones como f?rmaco. Por ejemplo, a las tropas se les proporcionaba un ung?ento profil?ctico, pero era muy t?xico. ?Podr?a fabricarse alguna untura similar con el antibi?tico?
???? En 1944, el Servicio P?blico de Salud realiz? experimentos sobre la prevenci?n de la gonorrea en la c?rcel de Terre Haute, Estados Unidos. Cutler particip? en ellos. Para la s?filis, las autoridades decidieron cruzar la frontera y buscar un lugar al abrigo de preguntas indiscretas. Y Guatemala era entonces una aut?ntica rep?blica bananera, controlada por la United Fruit Company. A cambio de la colaboraci?n de los funcionarios guatemaltecos, los investigadores estadounidenses donar?an material de laboratorio y adiestrar?an a sus m?dicos.

Cutler obtuvo autorizaci?n para experimentar con prostitutas guatemaltecas
Cutler obtuvo la autorizaci?n para que mujeres con s?filis ofreciesen sexo a los presos, pagadas con fondos de la investigaci?n.

John Cutler asignado al proyecto

Los experimentos practicados en forma ilegal afectaron a mil 500 personas; las contagiaron de s?filis, gonorrea y chancroide, para comprobar la eficacia de la penicilina?? ??Acept? el encargo de mil amores y viaj? con su mujer, Eliese, con dos objetivos. Por un lado, comprobar la respuesta humana a la inoculaci?n de material infeccioso fresco y ver c?mo se comportaba el sistema inmunol?gico. Por el otro, prevenir la aparici?n del mal tras exponer a un individuo a la bacteria. Como conejillos de Indias, Cutler utiliz? a reclusos de la c?rcel estatal, ni?os de un orfanato, pacientes del ?nico hospital psiqui?trico, soldados de los cuarteles de la capital y prostitutas.
???? La participaci?n de las meretrices fue su idea m?s ocurrente. Guatemala hab?a legalizado la prostituci?n y permit?a a las prostitutas visitar regularmente a los presos en las c?rceles. La Prisi?n Central de Guatemala albergaba a unos 1.500 reclusos. Cutler obtuvo la autorizaci?n para que mujeres con s?filis o gonorrea ofreciesen sus servicios a los presos, pagadas con fondos de la investigaci?n. En otros experimentos se inyectaba la bacteria a prostitutas sanas en el cuello uterino antes de las visitas sexuales. Antes y despu?s de la visita se realizaban pruebas serol?gicas a los reclusos para saber si quedaban o no infectados. Se los somet?a a varias t?cnicas de profilaxis qu?mica y biol?gica de la presunta infecci?n. Si daban positivo, se les administraba penicilina para curarlos. Tambi?n se introdujeron prostitutas en barracones del ej?rcito.
???? Pero los conejos son m?s f?ciles de manipular que los humanos, como muy pronto descubri? Cutler. Por una parte, pocos reclusos terminaban infectados, a pesar de que las visitas de las prostitutas se multiplicaban. Por otra, las mujeres tampoco se dejaban controlar. ?Desafortunadamente, una de nuestras donantes femeninas deja la profesi?n porque se va a casar y ya no est? a nuestra disposici?n?, se lamentaba un investigador.

Historias truculentas

???? M?dicos de Estados Unidos inocularon c?lulas cancer?genas en jud?os de un hospital de Nueva York y dosis de plutonio a otros pacientes para comprobar los efectos de la radiactividad.

Denuncia de los experimentos???? Los presidiarios tambi?n se resistieron. En un memorando se lee: ?Los reclusos son en su mayor?a analfabetos y supersticiosos. Creen que los an?lisis de sangre los debilitan, incluso si se les da pastillas de hierro y suplementos vitam?nicos en sus mentes no hay conexi?n entre la p?rdida de un tubo grande de sangre y los posibles beneficios de una peque?a p?ldora?. Como los an?lisis de sangre resultaban, adem?s, poco fiables, se consigui? la cooperaci?n del Gobierno de Guatemala para utilizar a 438 ni?os de un orfanato en un experimento para mejorar la fiabilidad de las pruebas. En este caso, no se les inocul? la s?filis.

???? Guatemala permiti? utilizar a 438 ni?os de un orfanato en un experimento para mejorar la fiabilidad de las pruebas.

???? La creciente resistencia de los presos y las dificultades para manejarlos hicieron pensar a los investigadores que los estudios en serolog?a se podr?an realizar mejor en otra parte. Y eligieron el ?nico manicomio de Guatemala. All? no era posible introducir prostitutas o convencer a los internos, as? que Cutler se decant? por la inoculaci?n directa. La mejor manera de conseguir la cooperaci?n de las autoridades guatemaltecas era ofreci?ndoles suministros: f?rmacos contra la malaria y anti convulsivos, pues gran parte de la poblaci?n en el centro psiqui?trico era epil?ptica. Tambi?n les llevaron un frigor?fico, un proyector de pel?culas, tazas, platos y tenedores. A los sujetos del experimento se los sobornaba con cigarrillos: un paquete por inoculaci?n y un pitillo por observaci?n cl?nica.

El enga?o era total

Centenares de guatemaltecos sujetos a experimentos con s?filis por parte de Estados Unidos en Guatemala en la d?cada de los cuarenta del pasado siglo ??? ?En una carta a un superior, Cutler admit?a que no contaban a la gente que el inoculo conten?a la bacteria de la s?filis. ?Como te puedes imaginar, contenemos la respiraci?n. Lo que contamos a los pacientes es que el tratamiento es un nuevo suero derivado de la penicilina. Estoy a la que salta todo el tiempo con tanto disimulo?. Hacer un seguimiento a los cientos de sujetos inoculados (696, en total) result? muy complicado, especialmente en el manicomio, donde a veces ni los pacientes se acordaban de sus nombres. Eliese, la esposa de Cutler, lo ayudaba con el papeleo y fotografi? a los pacientes.
Las autoridades americanas dieron el visto bueno a los experimentoes???? En oto?o de 1947, el inter?s por la profilaxis hab?a deca?do en Estados Unidos y se inform? a Cutler de que habr?a menos dinero para el estudio. Adem?s, preocupaba la ?tica del proyecto. Hac?a pocos meses que hab?an terminado en Nuremberg los juicios a los m?dicos nazis. ?Estoy m?s que un poco receloso? acerca de los experimentos con locos. Ellos no pueden dar el consentimiento, no saben de qu? va la cosa y, si alguna organizaci?n santurrona se enterara del asunto, levantar?a mucha polvareda. Es mejor trabajar con los soldados o reclusos; ellos si pueden dar el consentimiento. Quiz? soy demasiado precavido? Adem?s, ?cu?ntos saben lo que pasa? [?] En el informe, no veo ninguna raz?n para ser especifico sobre el trabajo que se hace y el tipo de voluntarios?, le coment? un superior a Cutler en una carta.
???? Finalmente, en 1948, ordenaron a Cutler salir del pa?s. La preocupaci?n por una posible filtraci?n a la prensa pes? m?s que el presunto inter?s cient?fico. Cutler y sus colaboradores guatemaltecos escribieron un ensayo sobre serolog?a basado en el experimento y lo publicaron en una revista m?dica en castellano. Guard? el informe y las fotos tomadas por su mujer en su archivo, que se conserva en la Universidad de Pittsburg. Y all? durmi? el sue?o de los justos hasta que la historiadora Susan Reverby lo rescat?.

Fuentes:El Semanal (Carlos Manuel S?nchez) e Im?genes Google.


Tags: Sífilis, John Charles Cutler, Guatemala, cobayas, humanos

Publicado por Fransaval @ 22:04
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Comentarios

La soberbia humana no tiene límites y algunos alcanzan el cénit de la estupidez y el desprecio por los demás. Obama hizo bien pidiendo perdón. Pero también lo tendrá o tendrán que hacer por otras muchas barbaridades en nombre de la ciencia y la sociedad. Espero que les guste y ayude.

Publicado por Fransaval
S?bado, 02 de abril de 2011 | 22:34