Domingo, 30 de enero de 2011

Cristobal Col?n (Nacionalidad: Espa?a. G?nova 1451 - Valladolid 20-5-1506 Navegante)
Aunque su origen ha sido objeto de las m?s diversas especulaciones, parece existir un mayor acuerdo en considerar que naci? en G?nova en Cristobal Col?nuna fecha indeterminada entre el 25 de agosto y el 31 de octubre de 1451, hijo de Domeneghino Colombo y Susanna Fontanarossa. Es posible tambi?n que no fuera el primog?nito, falleciendo sus hermanos mayores. Ten?a adem?s dos hermanos peque?os, Bartolom?, uno o dos a?os m?s joven, y Diego. Su familia, sin ser rica, pose?a cierto acomodo, debido al negocio de telares que el padre ostentaba y a los ingresos complementarios que procuraba un peque?o comercio de quesos.
La infancia de Col?n, como su fecha y lugar de nacimiento, tambi?n aparece envuelta en nebulosa. El mismo Almirante se?ala que desde muy joven aprendi? el oficio de la mar, sin duda alentado por el car?cter marinero de la ciudad de G?nova y la ebullici?n del comercio mediterr?neo que inundaba la ciudad. Parece ser que a los dieciocho a?os estuvo al servicio del corsario franc?s Guillaume de Casenove, quien asediaba las naves venecianas que comerciaban con Flandes por el Atl?ntico, hacia 1470. Un episodio mejor documentado refiere que Col?n form? parte de la tropa que, al mando de Renato de Anjou, nombrado Las nave de Col?n: La Pinta, La Ni?a y La Santa Mar?aheredero de la reina Juana de N?poles, se enfrent? a Alfonso V de Arag?n y posteriormente a Juan II. Una tercera referencia, algo m?s dudosa, aparece en un documento que habla de un corsario que en 1473 asol? las costas valencianas y catalanas. Por ?ltimo, se sabe que Col?n particip? en una flota genovesa que hacia 1474-75 sali? en defensa de la isla de Qu?os, asediada por los turcos, en donde los genoveses adquir?an la goma. Un a?o m?s tarde Col?n aparece formando parte de una flota genovesa que se dirige a vender la goma de Qu?os en los puertos de Inglaterra, Portugal y Francia. Siendo atacada por el corsario Casenove, el barco en el que Col?n viaja naufraga y ?ste puede alcanzar a nado la costa de Portugal, asent?ndose en Lisboa, donde existe una amplia colonia genovesa. Es en Lisboa donde Col?n conocer? a su mujer, Felipa Moniz de Perestrello, de familia noble y afamada. Durante estos a?os, Crist?bal Col?n se dedic? al comercio y hubo de tratar con gentes marineras, que a buen seguro contar?an historias sobre la existencia de tierras m?s all? del mar, sobre extra?os objetos o troncos encontrados flotando y sobre naufragios en costas alejadas y desconocidas hasta entonces.
Cristobal Col?n con los Reyes Cat?licosEn esta misma ?poca (1481), Col?n viaja a la costa oeste africana como miembro de la expedici?n de Diogo de Azambuja y a Inglaterra, portando productos desde G?nova. El mismo Almirante declara, aunque algunos autores lo ponen en duda, que pudo haber tocado las costas de Islandia. No cabe duda de que todos estos viajes otorgar?n a Col?n una acreditada experiencia en las artes de navegaci?n, as? como un vasto conocimiento de la geograf?a de la ?poca.
En la mentalidad de cient?ficos y navegantes de finales del siglo XV existen ya diversas ideas y concepciones que dan pie a la creencia de Col?n en una ruta occidental hacia las Indias de la especier?a -el oriente asi?tico- m?s corta y ajena al peligro que suponen la pirater?a y los turcos. El Mediterr?neo es por aquel entonces un mar demasiado estrecho y peligroso, donde naciones enemigas y piratas de toda clase dificultan o impiden la ruta que lleva hacia los ricos pa?ses orientales productores de especias y productos ex?ticos. Unos siglos antes, Marco Polo, entre otros, abri? el camino de la larga traves?a hacia Catay, demostrando adem?s el beneficio econ?mico que, no obstante el largo y peligroso viaje, puede deparar una carga de mercader?as tra?da desde Oriente. La ruta occidental por mar, m?s segura que la traves?a terrestre y m?s r?pida que la mar?tima bordeando el sur de ?frica, ya explotada por los portugueses, se convierte a mediados del siglo XV en un foco de especulaciones, configur?ndose paulatinamente en una creencia cierta sobre la que cada vez se acumulan m?s datos. Toscanelli, en cuyas afirmaciones creer? Col?n, no s?lo piensa que debe existir una ruta occidental que libre del peligro de los turcos, sino adem?s fija la distancia de la ignota isla Antilla del Atl?ntico con la isla de Cipango (Jap?n) en 2500 millas. El mismo cient?fico transmite a Col?n por carta sus impresiones.
Col?n pisa tierra del Nuevo MundoEl viaje de Col?n a los nuevos territorios no debe explicarse como un hecho aislado o fruto de la mera casualidad. Desde algunos siglos antes se vienen produciendo diversos antecedentes que preparan el camino para la gran navegaci?n transatl?ntica. Un antecedente claro sit?a a los vikingos tocando la costa americana hacia el a?o 1000.
En el mundo ib?rico, las navegaciones exploratorias cada vez son m?s frecuentes, contribuyendo a crear un corpus de informaci?n geogr?fica y astron?mica e incorporando nuevos territorios a los ya conocidos. Las innovaciones y mejoras t?cnicas o las incorporaciones de adelantos procedentes de otras culturas, como el astrolabio, facultan a las naves de los reinos ib?ricos para realizar grandes traves?as.
Desde el siglo XIII la acumulaci?n de conocimientos, adem?s del empuje demogr?fico y el dinamismo econ?mico, parecen actuar a favor del descubrimiento de nuevas tierras. En 1415 Enrique el Navegante fund? en Sagres un centro de estudios cartogr?ficos y n?uticos, que recog?a las noticias y hallazgos procedentes de las exploraciones del litoral africano. Unos a?os m?s tarde, Juan II de Portugal instaur? la Junta dos Matem?ticos, encargada de elaborar tablas de navegaci?n basadas en los conocimientos mallorquines y catalanes sobre el Mediterr?neo.
El convencimiento de Col?n en la posibilidad de establecer una ruta oce?nica occidental pudo basarse, tambi?n, en las conversaciones que supuestamente mantendr?a con marineros tanto en el Puerto de Santa Mar?a como en Murcia, que asegurar?an haber conocido costas lejanas tras ser arrastrados por el temporal.
Los viajes de Col?nEl dinamismo portugu?s en cuanto a sus exploraciones por ?frica, fomentadas desde la corona, es una cuesti?n conocida en la ?poca. En 1484 Diego Cao es premiado por el rey Juan II por sus exploraciones africanas, lo que sin dudad anima a Col?n a presentar su proyecto a la corte portuguesa. Solicita al rey la equipaci?n de tres carabelas con vituallas y mercader?as para comerciar, ser armado caballero y Almirante y Gobernador de los territorios descubiertos y adjudicarse un diez por ciento del beneficio econ?mico que se obtenga de las nuevas tierras y participar con un octavo en cada barco que comerciase con los pa?ses hallados. La negativa del monarca a secundar la operaci?n parece provocada por estar inmerso en las exploraciones africanas, convencido de estar ya en la mejor ruta hacia oriente -la africana-, y comprometidas las arcas reales en la empresa. Posiblemente, una vez rechazado el proyecto, pudo enviar una carabela que, tras seguir las indicaciones dadas por Col?n, debi? de volver de vac?o.
En los inicios de 1485 Col?n pierde a su esposa y abandona Portugal, qui?n sabe si por deudas o acusado de conspirar contra el rey. Lo cierto es que su hermano Bartolom? ofrece el proyecto a Enrique VIII?de Inglaterra, quien tambi?n lo rechaza. Parte entonces Crist?bal Col?n hacia Palos, para ofrecer su plan a los reyes de Castilla y Arag?n. El desembarco en Palos hubo de hacerse a causa de las noticias que circulaban en la localidad, conocidas de Col?n, acerca de un viaje del piloto Alonso S?nchez de Huelva hacia el occidente atl?ntico. Se supone que el prior de La R?bida, fray Juan P?rez, y el cosm?grafo fray Antonio de Marchena pudieron entregar el diario y una carta de ruta del piloto, que pudo usar Col?n en su primer viaje.
Los cuatro viajes de Cristobal Col?nA trav?s de diversos personajes interpuestos tienen noticia los Reyes Cat?licos?del proyecto de Col?n, siendo recibido por estos en Alcal? de Henares el 20 de enero de 1486. Aparte de las ganancias econ?micas, la idea de Col?n reun?a en s? misma grandes aspiraciones del mundo cristiano de la ?poca, como el comercio directo con Oriente, el contacto con los misteriosos reinos cristianos del Preste Juan y el remate al ideal de Cruzada con la toma definitiva de Jerusal?n. Valedores de Col?n fueron fray Juan P?rez y el contador mayor, Alonso de Quintanilla, quines consiguieron que una junta consultiva se reuniese en C?rdoba para examinar sus ideas. Posiblemente fue el confesor de la reina Isabel, Hernando de Talavera, quien, contrario al proyecto, foment? la negativa de la junta. Parece, adem?s, que otras razones incidieron en el rechazo a apoyarlo, fundamentalmente la guerra establecida con el reino nazar? de Granada y las desmesuradas peticiones de Col?n, ciertamente in?ditas en la ?poca.
Entre tanto se delibera en la corte de Isabel y Fernando, Bartolom? Col?n ha pasado a Francia, donde ofrece el plan de su hermano a Ana de Beaujeu, regente durante la minor?a de edad de Carlos VIII. En Francia tampoco se prestar? demasiado cr?dito al proyecto.
Las deliberaciones en la corte castellana duraron varios a?os, durante los cuales Col?n no obstante fue mantenido por indicaci?n de la Corona. Son a?os en los que Col?n va ganando adeptos en la corte, como fray Diego de Deza, o Medinaceli, en cuya casa se aloj? por dos a?os.
Deliberaci?n de las Cortes CastellanasUna nueva negativa de la corte le empuj? a marchar de Espa?a, pasando antes por La R?bida. Desde aqu? fray Juan P?rez hace un ?ltimo intento, escribiendo una carta a la reina Isabel, como resultado de la cual Col?n es llamado a Santa Fe (Granada) para empezar a negociar. En este punto la intervenci?n de Luis de Sant?ngel, escribano de raci?n de la corona de Arag?n, resulta crucial, pues persuade a la reina de la viabilidad y conveniencia del proyecto. La negociaci?n finaliza el 17 de abril de 1492, dando lugar a las Capitulaciones de Santa Fe. En ellas se determina que Col?n y sus herederos ostentar?n el cargo de Almirante en todos los territorios que pudiera descubrir, cobrando el quinto de las mercanc?as; se le nombra tambi?n virrey y gobernador de las tierras descubiertas, con poder para nombrar funcionarios; recibir? la d?cima parte de los tesoros conquistados o adquiridos y ejercer? de juez en cuantas cuestiones comerciales se pudieran suscitar; podr? participar con un octavo en cualquier expedici?n comercial que se emprendiese, obteniendo as? un octavo de los beneficios. Se equipara as? a Col?n en rango con el Almirante de Castilla, con los mismos privilegios y mercedes, y su hijo Diego es nombrado paje del pr?ncipe don Juan. Las pretensiones de Col?n son inusitadas para la ?poca, pues aparte de exigir un alto porcentaje sobre los beneficios de la empresa, sus aspiraciones pol?ticas le convertir?an de hecho en el segundo dignatario de Castilla tras la reina. Sus pretensiones son m?s desmesuradas aun considerando que se trata de un advenedizo, un extranjero apenas llegado que presenta un plan supuestamente inconcebible. El acuerdo con los reyes de Castilla y Arag?n indica, por tanto, que en la mentalidad y conocimientos de la ?poca ya estaba la posibilidad de realizar un viaje as?. Adem?s, juega a favor de Col?n el hecho de que la toma de Granada ha acabado, lo que permite a los Reyes distraer su atenci?n hacia otros asuntos y dedicar recursos al nuevo proyecto.
Cristobal Col?n y los que el cre?a indios de AsiaEl 30 de abril de 1492 los reyes env?an una misiva a Palos en la que ordenan la construcci?n de dos carabelas que pondr?n al servicio de Col?n, como pago o castigo contra?do con anterioridad. El mismo Col?n se desplaza a la localidad para formar la tripulaci?n, encontrando reticencias hasta que interviene fray Juan P?rez y se enrola el afamado marino Mart?n Alonso Pinz?n, ofreciendo una carabela propia. Con ?l se enrolan tambi?n sus hermanos Francisco Mart?nez y Vicente Y??ez Pinz?n y el piloto Juan de la Cosa. Armadas las carabelas Pinta, Ni?a y la nao Santa Mar?a, salen del puerto la madrugada del 3 de agosto de 1492, dirigi?ndose a Canarias, donde arribar?n m?s tarde. Aqu? repostan y hacen las oportunas reparaciones, tras lo que parten en direcci?n oeste. La duraci?n de la traves?a comienza a impacientar a la tripulaci?n, surgiendo amagos de sublevaci?n que son atajados por Col?n mintiendo sobre la distancia recorrida y prometiendo regalos. La situaci?n comienza a ser desesperada cuando Rodrigo de Triana?avist? tierra el 12 de octubre, habiendo llegado a la isla Guanahan? (San Salvador). Durante este viaje realiz? adem?s exploraciones durante tres meses por otras islas cercanas, a las que bautiz? como Juana (Cuba) y La Espa?ola (Hait?). En ?sta parece ser que tuvo el primer contacto con un jefe nativo, Guacanagari, quien le regal? objetos de oro. En la Nochebuena de 1492 la Santa Mar?a embarranc?, lo que persuadi? a Col?n de aprovechar sus restos para construir un fuerte ("Navidad") donde quedar?an algunos miembros de la expedici?n, para amistarse con los indios y establecer una colonia. Separada la Pinta tras la insubordinaci?n de Mart?n Alonso Pinz?n, quien se hab?a ido a explorar la m?tica isla de Babeque, Col?n parte con la Ni?a hacia Espa?a el 2 de enero de 1493, llev?ndole las corrientes a Lisboa. En esta ciudad, Juan II alega que las nuevas tierras son suyas, en funci?n del Tratado de Alca?obas, lo que generar? una pol?mica que no quedar? saldada hasta la intervenci?n del papa Alejandro VI?y el acuerdo establecido por el Tratado de Tordesillas.
Los Reyes Cat?licos reciben a Cristobal Col?nVuelto a Espa?a, los reyes le reciben en Barcelona. Col?n les trae presentes y lleva consigo a seis indios. Son los primeros ind?genas bautizados, encargando los reyes a Col?n emprender un nuevo viaje en el que llevar? consigo a fray Bernardo Boyl y otros religiosos para convertir a la poblaci?n. El segundo viaje cuenta ya con un ingente despliegue de medios, lo que indica un inter?s colonizador. Se preparan mil quinientos hombres y diecisiete barcos cargados con vituallas y provisiones tanto para mantenerse como para fundar establecimientos permanentes. Entre los viajeros figuran el hermano de Col?n, Diego, Ponce de Le?n, fray Antonio de Marchena, Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa, Pedro Margarit, etc. El regreso al Fuerte Navidad es desolador, encontrando s?lo restos que indican un ataque ind?gena y disensiones de los espa?oles, algunos de los cuales habr?an partido a la regi?n del cacique Caonabo con la esperanza de encontrar oro.
El 6 de enero de 1494 se fund? la primera ciudad, La Isabela, en un lugar malsano que provoc? que fuera abandonada dos a?os m?s tarde, fundando Santo Domingo a instancias de Bartolom? Col?n.
Entre tanto, continu? Col?n realizando exploraciones, convencido de estar ante las puertas de los reinos del Gran Khan. As?, reconoce por completo La Espa?ola y explora Cuba, Jamaica y algunas islas menores. Tras dejar a Francisco Rold?n?como Alcalde Mayor de la Isabela, emprendi? el viaje de regreso a Espa?a. Surgi? entonces el conflicto entre Rold?n y Diego Col?n, que provocar? la primera sublevaci?n. Los des?rdenes producidos llegan a o?dos de la corona, quien env?a un visitador para investigar. Como resultado, se presentan acusaciones contra Col?n, que son ignoradas por los Reyes.
El 30 de mayo de 1498 parte Col?n por tercera vez, con una flota de seis barcos y seiscientos hombres. Durante esta expedici?n realiz? nuevas exploraciones, como las de la isla Trinidad, el golfo de Paria, en el continente americano, Asunci?n (Tobago) y Concepci?n (Granada), Margarita y Cubagua. A su regreso a La Espa?ola siguen los problemas generados por Rold?n y otros espa?oles, contestadas por Col?n con actuaciones soberbias y desp?ticas. Como resultado, la corona envi? a un nuevo investigador, Francisco de Bobadilla, cuya autoridad neg? Col?n, por lo que fue encadenado y enviado preso a la Pen?nsula. La protecci?n real, aunque con algunas reservas, le procur? ser absuelto y que se nombrara un nuevo investigador en sustituci?n de Bobadilla, esta vez Nicol?s de Ovando.
Tumba de Cristobal Col?nPara evitar conflictos, los Reyes prohibieron a Col?n tocar La Espa?ola en su cuarto viaje, emprendido el 11 de mayo de 1502 junto con su hermano Bartolom? y su hijo Hernando, tocando las islas Caribes, Santa Luc?a o Martinica, Santa Cruz, Puerto Rico, Honduras. El viaje result? descorazonador, pues el paso hacia las Indias, en el que Col?n aun cre?a firmemente, no aparec?a por ninguna parte. Parece ser que las penalidades y el car?cter altivo de Col?n empujaron a la tripulaci?n a rebelarse, a lo que se sum? una fuerte tormenta y el mal estado de las naves. De vuelta a Espa?a, Col?n ha de ocuparse de hacer valer sus derechos, pleiteando con la Corona. A pesar de hab?rsele reconocido algunas mercedes, la situaci?n interna de los reinos ha cambiado profundamente, tras fallecer la reina Isabel. Las reclamaciones al rey Fernando no son atendidas como quisiera, encontr?ndose ?ste en una dif?cil coyuntura pol?tica por la posible llegada al trono de Felipe el Hermoso. No obstante, Col?n aun conserva algunas amistades entre los personajes influyentes de la corte, como Diego Hurtado de Mendoza?o Cisneros.
Entristecido y melanc?lico, Col?n ve pr?xima su muerte, dictando testamento a favor de sus hijos, hermanos y de Beatriz Enr?quez de Harana, mujer con la que comparti? parte de su vida y madre de su hijo Hernando. El 20 de mayo de 1506 muere aquejado de gota y otras enfermedades en la ciudad de Valladolid, sin conocer que en su exploraci?n hab?a dado con un continente desconocido hasta entonces por los europeos de su ?poca y al que se dar? el nombre de Am?rica, fruto de un equ?voco al asignar su descubrimiento a Am?rico Vespuccio.

Fuentes: Artehistoria, Wikipedia, Im?genes Google y aportaciones propias.


Publicado por Fransaval @ 4:12
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Comentarios

Cristobal Colón, el hombre que cambió el mundo. La visión de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, hicieron posible la empresa del descubrimiento de América. Ni tan siquiera la llegada del hombre a la Luna, tuvo tanta transcendencia. Espero que les guste y ayude.

Publicado por Fransaval
Domingo, 30 de enero de 2011 | 4:14