Hoy leo en La Voz de Galicia que el mantenimiento de la piscina climatizada, cuando se construya, rondará los 500.000 euros. Esto a pesar del esfuerzo de los proyectistas de la misma para ahorrar costos que sin duda irán en detrimento de las propias instalaciones. Sin embargo, esto no es algo que no se supiera cuando se iniciaron los primeros escarceos para cubrir una necesidad que el pueblo reclamaba. Tanto es así, que algunos ya apuntamos por aquel entonces que este tipo de instalaciones son muy caras y antirrentables. Como ejemplo poníamos la de Monforte y luego la de Chantada que al final tuvieron que pasar a manos privadas y de la federación correspondiente para poder seguir abriendo sus puertas.
No obstante, este ansiado proyecto pudo tener una mejor puesta en escena. Y a los hechos me remito. Una vez iniciados los trámites para llevarla a cabo, un empresario sarriano (al que tengo en buena estima) ofreció su planta de cogeneración de energía eléctrica para alimentar la piscina y el nuevo pabellón (por aquel entonces en trámite de construcción) gratuitamente a cambio de
otras concesiones para hacer su planta. El proyecto que algunos apoyamos consitía en levantar la piscina y sobre ella el nuevo pabellón en las huertas lindantes con la Avenida Castelao de la margen derecha del río. Con ello se unificaban las edificaciones deportivas en esta esplanada, mientras que la del margen izquierdo quedaba para acoger más pistas polideportivas, entre otros futuros proyectos.
La idea en si era muy buena, ya que el nuevo pabellón se beneficiaría de la propia energía producida por las instalaciones de la piscina climatizada. Por otra parte, aún siendo complicado el comprar todas las parcelas de esa margen del río, sin duda redundaría en un buen beneficio para la comunidad y el propio ayuntamiento. Sin embargo, cuestiones políticas dieron al traste con la iniciativa. Y se inviertieron 30 millones de pesetas (180.000 €) en la compra de los terrenos para el pabellón y otros tantos para los de la piscina, ambos en la otra margen del río. En total, 60 millones de pesetas (360.000 €) que resultarían del todo suficientes para adquirir los terrenos por los que muchos apostábamos.

Pero los despropósitos no se acabaron ahí. Si la tardanza en la aprobación del proyecto y posterior inicio de las obras superaron el decénico y todo sigue igual, no lo fue
menos la decisión de cambio de ubicación de la piscina climatizada para la zona de As Insuas. Cuestiones técnicas y sociales, ninguna; tan solo razones políticas. Ahora se vuelve a la ubicación inicial en O Chanto y el pero surge de inmediato, "el coste del mantenimiento de las instalaciones es inasumible para el ayuntamiento". Y es cierto aunque se quiera involucrar a los siete concellos que componen la Comarca de Sarria. Por lo que de llevarla a efecto ya se pueden preparar las arcas municipales y aquellos vecinos que querramos usar este servicio.
No pongo en duda la necesidad de la piscina climatizada. Y que sería de gran utilidad terapéutica y socialmente. Pero también hay otras necesidades imperiosas para el desarrollo económico del municipio y que por falta de financiación no se pueden o no se quieren afrontar. En cualquier caso, cuando se somete a estudio un proyecto se debe hacer con todas las garantías de objetividad y no buscando un puñado de votos. Y así funciona nuestra querida Sarria, siempre a bandazos y sumisa a las decisiones de unos pocos iluminados. Pero cae, se levanta y camina porque cuenta con una estirpe de ciudadanos indomables al desaliento.
Un parque empresarial insuficiente y tardío; un puerto de aparcamientos para los más de medio millar de camiones que componen la flota sarriana, brilla por su ausencia; la canalización de ambos ríos; la ampliación del Centro de Salud estreñida y sin accesos y ... tantas y tantas cosas más. Recuerdo cuando la construcción de A Praza da Vila, fuimos muchos los que considerábamos irrenunciables unos aparcamientos subterráneos centralizados e imprescindibles para una villa en expansión. Pero no, aunque no se paró en gastos en el capricho de adquirir unos terrenos que sangraron las arcas municipales. Pero sí se repara en los euros cuando se trata de comprar el emblema de Sarria como es la Fortaleza (A Torre de Batallón) y que por negligencia se vendrá abajo para alegría de los promotores y
constructores. Y la prolongación del Malecón..., cercenándola por lo "costoso" del solar de la entrada al Campo do Río. Y del campo de fútbol de Ribela, pues mejor que no les cuente lo que sé. Pues volvamos con la dichosa piscina.
Comprendo que el Gobierno Municipal está contra las cuerdas. Sin duda, la piscina climatizada fue, es y seguirá siendo el caballo de batalla en las campañas municipales. Y los actuales mandatarios tienen adquirido un serio compromiso con la ciudadanía por las promesas hechas. Pero la realidad impone otros patrones de juego y levantar algo que se prevé ruinoso y condenado al cierre, lo que sería peor que la bofetada por renunciar a ella en las condiciones actuales. Unir esfuerzos y buscar soluciones es el reto de todos para poder contar con un bien necesario y útil para los sarrianos y su comarca. Por lo que sería conveniente buscar ayudas, retomar proyectos que financien el futuro de un mastodonte que puede engullir las maltrechas arcas municipales por la crisis y a los propios sarrianos y sarrianas. Y luego, manos a la obra. La suerte está echada, pero es de valientes el desafiarla.
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