Entre el 2% y el 3% de la población española ha sufrido alguna vez anemia. Esta patología se caracteriza por una disminución anormal de la concentración de hemoglobina en la sangre, lo que a su vez hace que se produzcan menos glóbulos rojos o que éstos sean menos eficaces para cumplir sus funciones. Los bebés y las mujeres embarazadas son los principales grupos de riesgo, aunque también pueden serlo los adolescentes. Los especialistas coinciden en que tratada a tiempo la anemia no reviste gravedad. La causa más frecuente es la pérdida de hierro, un bioelemento indispensable para la vida.

Tipos de anemias
La hemoglobina es una proteína rica en hierro que se encuentra en el interior de los glóbulos rojos o hematíes y que además es la que da el color rojo a la sangre. Los hematíes, a su vez, se encargan de transportar el oxígeno a todas las células del cuerpo, y cuando esta función se altera, aquéllas también se ven afectadas. Una disminución anormal de la concentración de hemoglobina es lo que se conoce como anemia.
Las anemias se clasifican en varios grupos: carenciales, por enfermedades crónicas, por patologías de la médula ósea, por destrucción de glóbulos rojos y por causas genéticas. En el grupo de las anemias carenciales se encuentran las originadas por falta de hierro, de ácido fólico o de vitamina B12. La causa más frecuente de anemia es por deficiencia de hierro. También se conoce como anemia ferropénica, afecta a una de cada cinco mujeres y a casi la mitad de las embarazadas.
Déficit de hierro
En España el 31% de las mujeres en edad fértil tiene déficit de hierro, lo que en última instancia puede convertirse en una anemia si no se corrige a tiempo. El hierro es un bioelemento indispensable para la vida porque, entre otras cosas, interviene en el metabolismo de las células. Entre los grupos más proclives a padecer déficit de hierro se encuentran las mujeres con sangrado excesivo, es decir, con reglas abundantes; las mujeres embarazadas (el organismo consume más hierro) y los adolescentes.

Reglas abundantes
En España el 31% de las mujeres en edad fértil tiene déficit de hierro, que puede transformarse en anemia si no se corrige a tiempo.
El sangrado digestivo, como las úlceras de estómago, los pólipos o incluso el cáncer de colon también pueden ocasionar una pérdida de sangre que suponga, a su vez, una pérdida de hierro. Esta carencia también se puede dar por una dieta pobre en el embarazo o durante el crecimiento de los niños. En los varones la cantidad de hierro normal es de 3 gramos. En las mujeres, en cambio, es de 2 gramos. El 70% de este elemento se deposita en la hemoglobina que está dentro de los glóbulos rojos. En condiciones normales la absorción es de 1 miligramo al día, que es lo mismo que se pierde a través de las heces. Pero una mujer embarazada, un niño en crecimiento o una adolescente que tiene una regla abundante pierden entre 2 y 3 miligramos al día, lo que podría conducir a una anemia ferropénica.
Cuando se habla de anemia conviene saber que la concentración de hemoglobina en las mujeres tiene que ser mayor de 12 gramos y de 13 gramos en el caso de los hombres. Parámetros distintos ya suponen una patología en la sangre. Para producir glóbulos rojos se necesita, además de hierro, vitamina B12 y ácido fólico
Síntomas: cansancio y palidez
El síntoma común a cualquier clase de anemia es el cansancio, que se hace intenso cuando se aumenta la actividad. El corazón va más rápido y puede haber bajadas de tensión. Lo normal, si disminuye la cantidad de glóbulos rojos, es que la piel palidezca y la sangre se aclare un poco. Otros síntomas asociados a la anemia son la dificultad para respirar y dolor de cabeza, sobre todo, con el ejercicio; mareo; dificultad para concentrarse, insomnio y calambres en las piernas. Otro momento de riesgo ante la anemia es cuando las niñas presentan su primera menstruación, pues pierden sangre y, con ello, hierro.
En los niños también se pueden dar las anemias hemolíticas (destrucción de glóbulos rojos) congénitas o hereditarias, así como las anemias aplásicas, relacionadas con la disminución de las células de la médula ósea y de la producción de glóbulos rojos, leucocitos y plaquetas en la sangre. Los pequeños también pueden padecer talasemias, una anemia de origen genético que causa alteración en las proteínas de los glóbulos rojos. En los bebés el vómito frecuente -conocido como reflujo gastroesofágico-, también puede producir una pérdida de hierro que derive en anemia.
Dieta sana
Lo ideal es la leche materna o las leches preparadas que ya traen el hierro incorporado. En el cuarto mes se recomiendan los cereales y en el sexto las proteínas y los vegetales. No es conveniente alimentar sólo con leche materna al bebé hasta los doce meses. En cuanto a las mujeres embarazadas es importante que se hagan aportes de hierro de "manera sistematizada", pues en estos estados se consume dos veces más este elemento por la presencia del feto. Entre los adolescentes hay que estar atentos cuando se produce un crecimiento (el estirón) muy brusco, pues ello puede producir una bajada considerable de hierro.

Anemia por carencia de ácido fólico
Los folatos son componentes de los alimentos que intervienen en la formación, desarrollo y maduración de los eritrocitos o glóbulos rojos, que transportan oxigeno desde los pulmones hasta todas las células del organismo.
La carencia de folatos da lugar a la aparición de una anemia megaloblástica, con glóbulos rojos grandes e inmaduros. Los síntomas frecuentemente coinciden con los de otras anemias: fatiga, irritabilidad, inapetencia, nauseas, diarrea, lengua dolorosa, úlceras bucales y pérdida de pelo.
Con depósitos normales de folato en sangre y una dieta inadecuada, la deficiencia tarda unos cuatro meses en desarrollarse pero si esta situación se mantiene por más tiempo, se agotarán los depósitos y aparecerá la anemia. La deficiencia de esta vitamina está ligada a retraso en el crecimiento y a defectos del tubo neural como espina bífida en la futura descendencia. En cualquier caso, esta deficiencia lleva consigo pérdida de masa corporal y por tanto pérdida de peso.
ALIMENTOS ACONSEJADOS
- Leche y lácteos: Leche, yogures y otras leches fermentadas, productos lácteos no excesivamente grasos o dulces, quesos fermentados.
- Carnes, pescado, huevos y derivados: Todo tipo de carnes y pescados, hígado, riñón, huevo.
- Cereales, patatas y legumbres: Todos salvo los indicados "alimentos limitados".
- Verduras: Todas, mejor frescas, en ensalada o poco cocidas. Las más ricas en folatos son: endibias, escarola, berros, acelga, espinacas, col, lombarda, coles de Bruselas y repollo.
- Frutas: Todas. Las más ricas en folatos son: fresa, fresón, frambuesa, naranja, mango, melón y kiwi.
- Bebidas: Todas salvo las indicadas en el resto de apartados. Zumo de naranja. Cerveza sin alcohol.
- Grasas: Aceites de oliva y semillas, mantequilla o margarina.
- Otros productos: Levadura de cerveza y germen de trigo.
ALIMENTOS PERMITIDOS
- Leche y lácteos: Flanes, natillas, arroz con leche.
- Carne y sus derivados: Carnes y derivados cárnicos semigrasos, fiambres.
- Cereales y legumbres: Bollería sencilla.
- Frutas y verduras: desecadas: higos, pasas, dátiles, ciruelas.... Verduras en conserva.
- Bebidas: Refrescos y vino de mesa, cerveza, sidra.
- Otros productos: Fast-food, snacks dulces y salados. Frutos secos.
ALIMENTOS LIMITADOS
- Leche y lácteos: Leche condensada y lácteos con nata.
- Carnes: Embutidos, foie gras, paté.
- Cereales: Productos de pastelería y repostería.
- Bebidas: Bebidas alcohólicas.
Tratamiento médico
Esta anemia se manifiesta con fatiga y tiene repercusiones a nivel del sistema nervioso (confusión, pérdida de memoria, demencia, alucinaciones), debilidad muscular...
Por otro lado, la deficiencia de ácido fólico, aunque sea leve, se relaciona con mayor riesgo de arterosclerosis, y es por ello que muchos cardiólogos recomiendan el consumo de suplementos de ácido fólico a sus pacientes. En embarazadas, la falta de ácido fólico está asociada a malformaciones en el feto como la espina bífida y a raíz de ello los obstetras recomiendan la suplementación con vitaminas, hierro y ácido fólico.
La respuesta dietética
Las orientaciones dietéticas irán dirigidas a tratar de incluir diariamente y en las cantidades oportunas alimentos ricos en folatos. Estos son muy abundantes en vegetales de hoja, especialmente si se consumen crudos o poco cocinados, debido a que la vitamina se destruye por la acción del calor. El hígado, como órgano de reserva de esta vitamina, también es un alimento a considerar, al igual que los quesos fermentados y la levadura de cerveza.
Existen alimentos enriquecidos en esta vitamina como son harinas, cereales, ciertos panes, etc. La forma sintética de la vitamina, el ácido fólico es la que se utiliza en suplementos dietéticos y en el enriquecimiento de alimentos y es totalmente absorbido por el organismo.
Recomendaciones dietéticas
- Llevar a cabo las recomendaciones de dieta equilibrada para asegurar el aporte vitamínico.
- Se puede recurrir al empleo de suplementos (levadura de cerveza, germen de trigo).
- Incluir verdura cruda en forma de ensalada una vez al día.
- Tomar al menos 2 frutas al día.
- Consumir 2 ó 3 veces a la semana legumbre combinada con verduras, patata o arroz.
- La cerveza aporta cantidades interesantes de folatos.
Algunas preguntas y sus respuestas
¿Es obligatorio tomar suplementos de ácido fólico durante el embarazo?
Durante las primeras fases del desarrollo embrionario los folatos son imprescindibles para la correcta diferenciación de los tejidos. Su deficiencia en el primer mes de embarazo se relaciona con malformaciones en el feto como la espina bífida. Por tanto, los suplementos de ácido fólico están indicados en mujeres embarazadas o con intención de quedarse. Sin embargo, la necesidad real de suplemento de esta vitamina la determinará el ginecólogo. El suplemento está especialmente recomendada en aquellas mujeres que ya hayan tenido embarazos anteriores o que han tomado recientemente anticonceptivos orales, bajo supervisión médica.
OPINAN LOS CIENTÍFICOS
Los expertos en Salud e Higiene dental conocen perfectamente la importancia que tiene una alimentación adecuada en relación con la reducción en la incidencia de caries. En España, los programas llevados a cabo por el Ministerio de Sanidad y Consumo y las Consejerías de Salud, dirigidos a la población infantil de Salud Buco-dental de tres comunidades autónomas, Cantabria, Navarra y País Vasco, así lo demuestran.
¿CÓMO COCINAR Y CONDIMENTAR?
- Utilizar cualquier preparación culinaria: planchas, parrillas, asados, microondas, cocciones en agua.
- Utilizar moderadamente fritos, rebozados, empanados, guisos y estofados.
- El calor destruye los folatos, por lo que se recomienda cocinar las verduras al dente y en olla rápida.
- Emplear diversos condimentos: albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, tomillo, orégano, pimienta, pimentón, perejil.
- El vinagre y el aceite, macerados con hierbas aromáticas.
- En la elaboración de salsas, los vinos u otras bebidas alcohólicas como ingrediente flambeados pueden hacer más sabrosas diversas recetas.
ADEMÁS...
- En caso de atravesar alguna situación que favorezca el déficit en el aprovechamiento de esta vitamina deben realizarse análisis periódicos de sangre con fin preventivo.
- En caso de anemia no es recomendable realizar ejercicio hasta que la persona esté curada y el análisis de sangre sea normal, ya que cualquier tipo de ejercicio supone un esfuerzo extra que resta oxígeno al corazón, entre otros órganos.
- Existen ciertos fármacos que interfieren con la absorción de folatos, por lo que pueden favorecer la aparición de anemia o agravar la situación: colestiramina, sulfasalazina, fármacos anticonvulsivantes, metotrexate y anticonceptivos orales.
Ejemplo de menú
Desayuno:
- Vaso leche con café. Galletas integrales.
- Zumo de naranja natural (1cuchara de postre de levadura de cerveza).
Comida:
- Coliflor con bechamel.
- Pollo griego.
- Pan y fruta del tiempo.
Merienda:
- Yogur con cereales y fruta del tiempo.
Cena:
- Ensalada verde (berros, espinacas crudas, endibias y salsa de queso gruyere y almendras picadas).
- Tortilla de gambas y salsa de tomate.
- Pan y yogur.

La anemia ferropénica
La anemia ferropénica se caracterizq por un descenso de los depósitos de hierro orgánicos, provocando paralelamente una reducción del número de hematíes o glóbulos rojos. El organismo contiene unos 4 gramos de hierro de los cuales la mayor parte (unos 2,5 gramos) se hallan
unidos a una proteína (transferrina) formando la hemoglobina. Esta es la molécula que transporta el oxígeno desde los pulmones a todas las células. Por tanto, el hierro es imprescindible para la formación de la hemoglobina. En el hígado, el bazo y la médula ósea se almacena en forma de ferritina que constituye la reserva de hierro en el organismo.
Diariamente, una persona adulta pierde alrededor de 1 miligramo de hierro a través de la piel, mucosas, heces y orina. La mujer fértil tiene mayores pérdidas a través de la menstruación. Durante el embarazo existe un cierto grado de anemia causado por un aumento de la demanda de hierro por parte del feto acompañado de un incremento del volumen de sangre circulante. En los adultos la causa más frecuente suele ser la pérdida crónica de sangre o la disminución en la absorción de este mineral por enfermedades que afecten al duodeno (úlceras, hemorroides, enfermedad inflamatoria intestinal...). Los niños presentan a menudo este tipo de anemia durante los periodos de desarrollo y crecimiento rápidos por un aumento de las necesidades de este mineral.
La anemia ferropénica que se debe a una ingesta inadecuada de hierro se denomina nutricional, siendo la más frecuente en nuestro medio y la que vamos a desarrollar.
Los síntomas son similares a otras anemias: cansancio, palidez, debilidad. El comienzo suele ser insidioso. La piel, mucosas y uñas están pálidas por la disminución de la hemoglobina. Si la anemia es de larga evolución puede encontrarse atrofia de las papilas gustativas de la lengua.
ALIMENTOS ACONSEJADOS
- Leche y lácteos: Leche, yogures y otras leches fermentadas, cuajada, petit suisse, quesos.
- Carnes, pescado, huevos y derivados: Todo tipo de carnes y pescados, hígado, huevo.
- Cereales, patatas y legumbres: Todos salvo los no indicados.
- Verduras y hortalizas: Todas salvo las no indicadas.
- Frutas: Cítricos y otras ricas en vitamina C como fresas, melón, frutas tropicales, frutas desecados y frutos secos.
- Bebidas: Todas salvo las no indicadas.
- Grasas: Aceites de oliva y semillas, mantequilla o margarina vegetal.
- Otros productos: Cereales o legumbres germinadas.
ALIMENTOS PERMITIDOS
- Leche y lácteos: Flanes, natillas, arroz con leche.
- Carne y sus derivados: Salchichas y hamburguesas comerciales, embutidos y carnes semigrasas.
- Cereales, patatas y legumbres: Galletas, bollería sencilla.
- Verduras y hortalizas: Conservas vegetales.
- Bebidas: Café, té, bebidas refrescantes tipo cola, bebidas alcohólicas de baja graduación.
- Otros productos: Chocolate y productos que lo contengan, golosinas y fast-food.
ALIMENTOS LIMITADOS
- Leche y lácteos: Leche condensada, lácteos con nata o chocolate, quesos grasos.
- Carnes y derivados: Carnes muy grasas, vísceras (salvo el hígado), charcutería.
- Cereales: Productos de pastelería y repostería.
- Bebidas: Bebidas alcohólicas.
- Grasas: Nata, manteca, tocino, sebos.
Tratamiento médico
Según la medicina especializada en hematología y hemoterapia debería hacerse las siguientes preguntas: ¿Se siente fatigado todo el tiempo?; ¿se agota y le falta el aire rápidamente con cualquier esfuerzo?; ¿se nota palido? ¿tiene antojo por masticar hielo ó inclusive tierra? Si las respuestas son afirmativas es probable que sufra de anemia por deficiencia de hierro. En este caso, el médico puede hacer el diagnóstico con un simple examen de sangre, por lo que se recomienda que se acuda a la consulta sin más dilación. Si se sufre efectivamente de anemia, el tratamiento será sencillo a base de fármacos y una dieta acorde a las necesidades.
Si la causa que conlleva la falta de hierro en una mujer jóven, se debe a la pérdida de sangre que acompaña las menstruaciones sobre todo en aquéllas con periodos más prolongados o abundantes, la anemia se corrige con el simple consumo de suplementos de hierro. Si la causa es una pérdida constante de sangre en el tracto digestivo o en el urinario, el médico realizará una pesquisa más detallada que incluye análisis de heces y orina, y a menudo, una endoscopia. Entre los problemas del tracto digestivo que pueden causar este tipo de anemia se encuentran la gastritis, úlceras, varices, cáncer, pólipos, y divertículos, entre otros. El sangrado por las vías urinarias puede deberse a piedras (cálculos), infecciones y tumores. En los niños, la falta de hierro se puede deber a una mala alimentación, no sólo en cuanto a cantidad sino también a calidad.
La respuesta dietética
El tratamiento principal de la anemia ferropénica es la administración oral de hierro. La cantidad absorbida no se halla linealmente relacionada con la cantidad ingerida. Además, la aparición de efectos secundarios (nauseas, estreñimiento o diarreas) con los preparados de hierro limita la cantidad administrable. El tratamiento debe mantenerse durante varios meses con el fin de reponer las reservas corporales.
Recomendaciones dietéticas
- Llevar a cabo una dieta equilibrada para asegurar que no se produzca ningún déficit, especialmente durante los primeros años de vida (la leche materna es un alimento pobre en hierro), períodos de crecimiento acelerado (adolescencia) y situaciones fisiológicas que por las características que implican necesitan un especial cuidado en el aporte de hierro alimentario (menstruación, embarazo, lactancia).
- Conviene incluir hígado cada 10/alimentos-aconsejados-permitidos-y-limitados5 días.
- Cuando se tomen legumbres interesa incluir como ingrediente del plato alimentos ricos en vitamina C o proteínas, así como una ensalada y de postre una fruta rica en vitamina C.
- La germinación aumenta el contenido de hierro asimilable. En las ensaladas, tratar de incluir germinados.
Algunas preguntas y respuestas
¿Es cierto que quienes son vegetarianos tienen más riesgo de sufrir esta anemia?
Una dieta vegetariana, si no está bien planteada, puede favorecer la aparición de deficiencias de hierro, nutriente aportado en mayor proporción por alimentos de origen animal en la dieta tradicional, especialmente durante el embarazo y etapas de crecimiento y desarrollo, puesto que las necesidades de hierro están aumentadas. Si se trata de una alimentación ovolactovegetariana que incluya leche y huevo es más difícil que se produzca este déficit.. Conviene realizar combinaciones favorables de alimentos para aprovechar al máximo su contenido en hierro.
OPINAN LOS CIENTÍFICOS
A pesar de la abundancia de alimentos de que gozan los países desarrollados, el déficit de hierro entre la población general es frecuente, carencia más acusada en mujeres que en hombres, y que exige "su corrección, sobre todo si la mujer está en edad fértil", señala Leif Hallberg, jefe del Departamento de Nutrición Clínica de la Universidad de Göteborg, Suecia.
El profesor comenzó sus estudios sobre el hierro en 1956, centrándose en el valor de este elemento en la dieta. "La cuestión no es el contenido férrico de los alimentos, sino su biodisponibilidad. Así, el hierro que contienen los vegetales se absorbe peor que el de origen animal, debido a que los fitatos vegetales atrapan el hierro. Por el contrario, el intestino absorbe el 25% del hierro que se encuentra en la carne".
En un estudio publicado en 1999, se concluye que la absorción puede aumentar o disminuir en presencia de ciertos alimentos. Así, "la ingesta de té en el desayuno reduce en un 60% la absorción del hierro vegetal (pan y cereales), mientras que beber zumo de naranja triplica su absorción". Sin embargo, "el estatus férrico del individuo es el factor fundamental para la captación de hierro de los vegetales, de forma que cuanto mayor sea la carencia, mayor será el índice de absorción".
Hallberg ha insistido en que mujeres, adolescentes y niños son los más expuestos a padecer deficiencias. Según el profesor, la adolescencia es otra etapa que exige grandes cantidades de hierro.
¿CÓMO COCINAR Y CONDIMENTAR?
- Todo tipo de preparaciones culinarias. Planchas, parrillas, asados, microondas, cocciones en agua.
- Se pueden emplear diversos condimentos: albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, tomillo, orégano, perejil, pimienta, pimentón.
- El vinagre y el aceite macerados con hierbas aromáticas.
- En la elaboración de salsas, los vinos u otras bebidas alcohólicas como ingrediente flambeados pueden hacer más sabrosas diversas recetas.
ADEMÁS...
- En caso de seguir una alimentación estrictamente vegetariana; atravesar alguna situación que favorezca el déficit en el aprovechamiento de hierro, deben realizarse análisis de sangre con fín preventivo.
En caso de tomar hierro oral, acompañarlo con una fruta rica en vitamina C o su zumo.
- Existen fármacos que interfieren con la absorción de hierro, por lo que pueden agravar la situación: Los antiácidos modifican la acidez del tubo digestivo, disminuyendo su absorción. La penicilina tiene efecto quelante sobre el hierro, y el uso prolongado de aspirina se relaciona con déficit de hierro.
Ejemplo de menú
Desayuno:
- Vaso de leche con malta o achicoria, muesli y zumo de naranja.
Comida:
- Garbanzos con verduras.
- Hígado de cordero encebollado.
- Pan y kiwi.
Merienda:
- Tostadas con quesito y un puñado de pistachos.
Cena:
- Ensalada: tomate, remolacha, aguacate, maíz y brotes de soja.
- Berenjenas rellenas
- Pan y cuajada.

La anemia megaloblástica o perniciosa
La anemia se caracteriza por una disminución en la concentración de hemoglobina o en la capacidad de transportar oxígeno en la sangre. En la anemia megaloblástica se produce una disminución del número de eritrocitos o glóbulos rojos, y un aumento en el tamaño de los mismos debido
a una deficiencia de sustancias que intervienen en la eritropoyesis o formación de los glóbulos rojos, como es la vitamina B12. Sin embargo, la carencia de esta vitamina es secundaria a la falta una proteína de la mucosa gástrica (factor intrínseco) ésta sí básica para su absorción. Rara vez se encuentra un déficit de vitamina B12 de origen exclusivamente dietético.
Entre las enfermedades que pueden afectar la presencia de factor intrínseco se encuentran procesos digestivos como la aclorhidria, gastrectomía (extirpación parcial o total del estómago), alcoholismo crónico, enfermedades crónicas del páncreas o aquellas que afectan al íleon -parte final del intestino delgado donde se absorbe dicha vitamina-. Durante el embarazo se produce un aumento del volumen de sangre y por tanto del número de eritrocitos, por lo que las necesidades de esta vitamina aumentan.
Los síntomas son insidiosos y se desarrollan al cabo de 2 ó 3 años. Debido a la anemia puede haber debilidad, fatiga, pérdida de cabello, irritabilidad y trastornos de la memoria.
ALIMENTOS ACONSEJADOS
- Leche y lácteos: Leche, yogures y otras leches fermentadas, cuajada, petit suisse, quesos.
- Carnes, pescado, huevos y derivados: Todo tipo de carnes y pescados, hígado, huevo.
- Cereales, patatas y legumbres: Todos salvo los no indicados.
- Frutas y verduras: Todas.
- Bebidas: Todas salvo las no indicadas.
- Grasas: Aceites de oliva y semillas, mantequilla o margarina vegetal.
- Otros productos: Cereales o legumbres germinadas, algas como complemento, tofu y productos que incluyan soja fermentada.
ALIMENTOS PERMITIDOS
- Leche y lácteos: Flanes, natillas, arroz con leche.
- Cereales: Bollería suave, snacks dulces y salados.
- Carne y sus derivados: Carne, salchichas y hamburguesas comerciales, fiambres, foie gras o patés.
- Bebidas: Vino, cerveza, sidra.
ALIMENTOS LIMITADOS
- Leche y lácteos: Leche condensada, lácteos con nata, quesos grasos.
- Carnes: Embutidos.
- Cereales: Productos de pastelería y repostería.
- Bebidas: Bebidas alcohólicas.
Tratamiento médico
La anemia es una enfermedad producida por una disminución del número de glóbulos rojos o de su contenido de hemoglobina en la sangre que puede deberse a la pérdida de sangre (hemorragia), la deficiencia en la producción de sangre por el organismo o un proceso destructivo de los glóbulos rojos. Estos niveles bajos de glóbulos rojos conducen a síntomas a veces severos como debilidad, mareos, dolores de cabeza, irritabilidad, trastornos intestinales y otros. Cuando cualquiera de ellos persista, es inminente la necesidad de acudir al médico. No podemos olvidar que la anemia puede llegar a producir una insuficiencia cardiaca con todas sus consecuencias graves e indeseables.
Respuesta dietética
El tratamiento suele basarse en la administración de inyecciones de vitamina B12, a la dosis y durante el tiempo que estime preciso el especialista. Dependiendo del grado de desarrollo de la anemia el médico recetará complejos vitamínicos específicos.
El tratamiento dietético es complementario al tratamiento médico y propone el consumo de alimentos variados, para conseguir aportes equilibrados de todos los nutrientes, especialmente de los necesarios para una adecuada función hematopoyética, es decir, de formación y desarrollo correcto de los glóbulos rojos. Estos nutrientes son el hierro, la vitamina B12 y los folatos principalmente.
En el caso de la vitamina B12, ésta no se encuentra en alimentos de origen vegetal, y consecuentemente puede dar lugar a situaciones deficitarias específicas en personas que siguen regímenes vegetarianos estrictos. Las algas marinas y los alimentos elaborados con soja fermentada contienen cantidades medias de vitamina B12, que no pueden suplir a un alimento de origen animal.
Recomendaciones dietéticas
- Llevar a cabo las recomendaciones de dieta equilibrada para asegurar que no se produzca ningún déficit de nutrientes.
- A la hora de planificar el menú, consumir segundos platos proteicos: dos raciones diarias de carne, pescado o huevo y al menos 2 veces al mes hígado.
- Por lo general, la manipulación culinaria de los alimentos no comporta pérdidas de esta vitamina, aunque la carne hervida llega a perder hasta un 30% en el agua de cocción.
- Durante la germinación, aumenta el contenido de vitamina B12.
Algunas preguntas y respuestas
¿Es cierto que los vegetarianos tienen más riesgo de sufrir anemia?
La vitamina B12 es uno de los nutrientes potencialmente deficitario en esta dieta si no se respeta la ingesta de huevos y leche. Algunas algas también contienen esta vitamina pero su aportación es tan variable que no se recomiendan como suplemento exclusivo. También encontramos carnes vegetales enriquecidas con vitamina B12, útiles para cubrir las necesidades en esta vitamina. La inclusión en la dieta de alimentos germinados o fermentados de soja contribuye a conseguir el aporte preciso.
OPINAN LOS CIENTÍFICOS
En 1934 el premio Nobel de medicina fue para los descubridores de la anemia perniciosa: George Whipple, George Minot y William Murphy.
George Whiple cuando comenzó estas investigaciones sabía que una alimentación completa era imprescindible para lograr una buena recuperación tras una pérdida de sangre, pero no conocía exactamente cómo influían los nutrientes en este proceso. En 1917 consiguió curar la anemia que sufrían sus perros. Las experiencias realizadas le llevaron a descubrir que algunos alimentos concretos producían una estimulación de la médula ósea, donde se producen los glóbulos rojos.
William Murphy y George Minot, prácticamente al mismo tiempo que Whipple, estudiaban en Harvard la anemia perniciosa. Sobre esta enfermedad se conocía sólo su existencia, ya que su etiología y tratamiento eran totalmente desconocidos. Hasta este momento la anemia perniciosa era tratada con la administración de arsénico, transfusiones de sangre y con la extirpación del bazo. Estos autores, conocedores de los trabajos de Whipple, comenzaron a alimentar a sus enfermos con los alimentos que tenían una mayor influencia en la formación de la sangre. Lo hicieron con 300 gramos de hígado obteniendo resultados bastante satisfactorios en los pacientes que padecían anemia por pérdida de sangre. La desaparición de la sintomatología les hizo pensar que la anemia perniciosa era una enfermedad carencial, y concluyeron que el hígado debía contener o segregar alguna sustancia que favorecía la activación de la médula ósea.
Por otro lado, las experiencias anteriores fueron el punto de partida de un experimento realizado por William Castle sobre el factor intrínseco. Conocía que los enfermos recuperados de anemia perniciosa producían jugos gástricos deficientes, lo cual podía ser el motivo de una deficiente absorción de ciertas sustancias de los alimentos. Quería comprobar si en los jugos gástricos de una persona sana podía haber alguna sustancia que facilitaba la absorción de otra sustancia de los medicamentos o alimentos y que ayudaba en la formación de la sangre. Castle pudo demostrar que los jugos gástricos de los enfermos de anemia perniciosa carecían de esa sustancia, y que los jugos de una persona sana sí la contenía.
¿CÓMO COCINAR Y CONDIMENTAR?
- A la hora de cocinar utilizar todo tipo de preparaciones culinarias. Preferir, planchas, parrillas, asados, microondas, cocciones en agua.
- Utilizar moderadamente fritos, rebozados, empanados, guisos y estofados.
- Emplear diversos condimentos: albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, tomillo, orégano, perejil, pimienta, pimentón.
- El vinagre y el aceite y macerados con hierbas aromáticas.
- En la elaboración de salsas, los vinos u otras bebidas alcohólicas como ingrediente flambeados pueden hacer más sabrosas diversas recetas.
ADEMÁS...
- En caso de seguir una alimentación estrictamente vegetariana, deben realizarse análisis periódicos como medida profiláctica.
- La estrecha relación que tiene el déficit de vitamina B12 con el de folatos, en caso de anemia, el médico valorará en la analítica los niveles de vitamina B12, para proceder a un tratamiento más efectivo.
- Aprender a relajarse y a llevar un ritmo de vida más tranquilo, ya que el estrés y los nervios conduce a pérdidas mayores de esta vitamina.
- Ciertos fármacos interfieren con la absorción de vitamina B12: La colchicina.
Ejemplo de menú
Desayuno:
- 2 yogures con muesli y zumo de naranja natural.
Comida:
- Canelones de carne y espinacas.
- Merluza juliana.
- Pan y cuajada.
Merienda:
- Vaso de kefir. Pan con jamón serrano y fruta.
Cena:
- Crema de calabaza y espárragos.
- Tortilla de patata y cebolla.
- Pan y fruta del tiempo.
Fuentes: Eroski Consumer (Tatiana Escarraga), diversas fuentes agenas y propias e Imágenes Google
Tags: Anemia, ácido fólico, anemia ferropénica, anemia perniciosa, vitamina, glóbulos rojos