Hoy me he despertado con el subidón de que D. Jorge Mario Pedro Vargas Llosa, es el Premio Nobel de Literatura 2010. Y para mayor alegría sobre mi admirado escritor, mi periódico diario, La Voz de Galicia (entre los seis mejores y más leídos de España), realza la figura del hispano-peruano como no podía ni imaginarlo. Por lo que, decidí transcribir fielmente lo del diario gallego a este blog, para deleite de la legión de seguidores de Vargas Llosa. Aportaré mi granito de arena con imágenes, enlaces y comentarios que en ningún caso desvirtuarán el gran trabajo de La Voz de Galicia.

Mario Vargas Llosa
PERFIL (Wikipedia)
Jorge Mario Pedro Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 28 de marzo de 1936), más conocido como Mario Vargas Llosa, es un escritor peruano, considerado uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos en lengua española. Galardonado con el Nobel de Literatura en 2010, «por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota», cuenta también en su haber con el Premio Cervantes (1994) y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986), entre otros. Vargas Llosa alcanzó la fama en la década de 1960 con novelas, tales como La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1965) y Conversación en La Catedral (1969). Aún continúa escribiendo prolíficamente en una serie de géneros literarios, incluyendo la crítica literaria y el periodismo. Entre sus novelas se cuentan comedias, novelas policiacas, novelas históricas y políticas. Varias de ellas, como Pantaleón y las visitadoras (1973) y La tía Julia y el escribidor (1977), han sido adaptadas y llevadas al cine. Muchas de las obras de Vargas Llosa están influenciadas por la percepción del escritor sobre la sociedad peruana y por sus propias experiencias como peruano; sin embargo, de forma creciente ha tratado temas de otras partes del mundo. Ha residido en Europa (entre España, Gran Bretaña, Suiza y Francia) la mayor parte del tiempo desde 1958, cuando inició su carrera literaria, de modo que en su obra se percibe también una fuerte influencia europea. Al igual que otros autores latinoamericanos, Vargas Llosa ha sido políticamente activo a lo largo de su carrera. Fue candidato a la presidencia del Perú en 1990 por el partido de centroderecha Frente Democrático (FREDEMO). En 1993, a sus 57 años de edad, adoptó también la nacionalidad española.
Vargas Llosa da las gracias a España al conseguir el Nobel de Literatura
(La Voz de Galicia - Victoria Toro)
La Academia Sueca vuelve a distinguir a un autor en castellano después de veinte años
El escritor peruano asegura que el premio es un reconocimiento a «la maravillosa lengua española»
«Eran las cinco y media de la mañana, yo estaba leyendo porque me levanto temprano, preparaba mi clase del lunes cuando vi venir a mi mujer, Patricia, con el teléfono en la mano. Lo primero que sentí fue angustia porque las llamadas a esas horas no suelen traer buenas noticias», así contaba Mario Vargas Llosa ayer en el Instituto Cervantes de Nueva York cómo había recibido la noticia del Nobel.
Pero esa llamada sí traía una buena noticia, la mejor posible para un escritor. «Cuando cogí el teléfono oí a un señor al que no entendía bien, pero, de pronto, capté las palabras Swedish Academy, y me dije: ¡atención! La llamada se cortó, lógicamente, pero a los cinco minutos me volvió a llamar aquel señor que me dijo que era el secretario de la Academia Sueca, que me habían dado el Nobel de Literatura y que lo iban a hacer público catorce minutos después».
Vargas Llosa, que está en Nueva York dando un curso semestral en la Universidad de Princeton, también contó que pensó que podría ser una broma. «Recordé -contó el escritor- que a Moravia le gastaron una broma, le llamaron y le dijeron que la llamada era de la Academia Sueca y que le habían dado el Nobel. Moravia comenzó a celebrarlo y poco después supo que no era verdad. Así que yo, esta mañana, le dije a mi mujer: vamos a esperar un poco antes de llamar a mis hijos, no sea que esto también sea una broma».
No lo era. Premio Cervantes, premio Príncipe de Asturias de las Letras, premio Rómulo Gallegos, premio Planeta, académico de la lengua, doctor honoris causa por varias universidades de Europa, América y Asia. Lo tenía todo. Lo había ganado todo. Solo le faltaba el Nobel. Y al fin se le ha hecho justicia. Hacía veinte años que el prestigioso premio no iba a parar a un escritor de habla hispana. El escritor peruano es el nuevo Nobel de Literatura.
Y lo primero que hizo en la rueda de prensa que convocó ayer en Nueva York fue dar las gracias. En primer lugar, a la Academia Sueca. E inmediatamente después a España. «Quiero agradecer a España, creo que este premio se lo debo tanto a la Academia Sueca como a España». Y explicó que gracias a que los editores españoles le publicaron cuando empezaba ha podido tener una carrera como escritor. Y el agradecimiento a España de Vargas Llosa tomó el nombre de dos personas: Carlos Barral y Carmen Balcells, su editor, el primero, y su agente literaria, la segunda. Al primero le agradeció que en 1959 publicara La ciudad y los perros a pesar de la censura. Y a Balcells, su apoyo constante.
Afirmó Vargas Llosa que cree que el premio es un reconocimiento a la literatura hispanoamericana y el español, «la maravillosa lengua española», según el escritor peruano, «una de las lenguas más dinámicas y creativas y que es hablada por más de 500 millones de personas». Sobre el impacto del premio en su vida, Vargas contó que aún no había podido pensar en el discurso que escribirá para la aceptación del premio: «Llevo todo el día contestando preguntas de los periodistas y respondiendo a llamadas de amigos y familiares». Pero también afirmó que espera que el impacto del premio sea transitorio en su vida diaria. Y contó que había sido una absoluta sorpresa. «Yo creía hace muchos años que ya no era candidato», confesó.
"Soy y seré hasta el último día de mi vida, un escritor"
Mario Vargas Llosa, el flamante premio Nobel de Literatura 2010 no perdió su flema ni su sentido del humor a pesar de que ayer fue para él un día complicado, dedicado a recibir felicitaciones y sin un segundo libre. En la rueda de prensa que dio en el Instituto Cervantes de Nueva York tuvo que contestar a tantas preguntas sobre su actividad y sus ideas políticas como sobre su trabajo literario. Hasta el punto que cuando un periodista le dijo al escritor: "Por favor, una pregunta literaria", Patricia, la mujer del escritor, que estaba discretamente sentada en la primera fila del auditorio del Cervantes, suspiró en voz baja "menos mal".
Pero el peruano contestó las preguntas de los periodistas de todo el mundo que habían acudido a la rueda de prensa, ya fueran sobre asuntos literarios o políticos. Aunque dejó claro que él es un escritor: "Soy y seré hasta el último día de mi vida un escritor". También aseguró que es un ciudadano con ideas políticas que está en contra de los totalitarismos, "de los de derechas y de los de izquierdas", y explicó que sus ideas políticas forman parte de su mundo literario.
Incluso hizo una descripción de su opinión sobre la situación en Latinoamérica, sobre la que dijo que es optimista ya que ha conseguido tener "gobiernos democráticos de derechas y de izquierdas, algo nuevo en nuestro continente". Y aseguró que observa un retroceso en el apoyo a Cuba y Venezuela, "como han demostrado las recientes elecciones en Venezuela que a mí me ha alegrado mucho".
Y también habló de su nacionalidad. Comenzó agradeciendo a la Academia Sueca y a España el premio pero no hizo ninguna referencia a su país natal, Perú, hasta que un periodista le preguntó, "Claro, soy peruano, es mi patria. Perú es lo que soy". Y en una rueda de prensa multicultural, -el escritor contestó en español, inglés y francés a las preguntas de los periodistas- incluso dio su opinión sobre las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos. Y es que un Nobel da para mucho.
Un galardón que reconcilia al jurado con la crítica y el público
(La Voz de Galicia - R.C./V.T.)
Esta vez no ha habido criterios políticos ni equilibrios geográficos. No ha ganado lo políticamente correcto. Tampoco han vencido las excentricidades (que las ha habido, unas cuantas, en los últimos años). Simplemente ha ganado el arte. El escritor hispano-peruano Mario Vargas Llosa, de 74 años, ha sido reconocido con el premio Nobel de Literatura por «su cartografía de las estructuras del poder y sus aceradas imágenes de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo», según reza el acta de la Academia Sueca.
Recibirá más de un millón de euros del premio, pero lo que más le interesa ahora es que su próxima novela guste. Que sea la mejor. Se titula El sueño del celta y estará en los escaparates el 3 de noviembre. Si todas sus creaciones han sido un éxito de ventas, esta, seguramente, batirá todos los récords.
«He estado tres años trabajando en ella; es una historia llena de aventuras». La novela se basa en un personaje histórico, el irlandés Roger Casement, cónsul británico en el Congo a principios del siglo XX y amigo del escritor Joseph Conrad.
En la rueda de prensa que dio en el Instituto Cervantes de Nueva York tuvo que contestar a tantas preguntas sobre su actividad y sus ideas políticas como sobre su trabajo. Hasta el punto de que un periodista llegó a decir al escritor: «Por favor, una pregunta literaria».
Pero el peruano contestó las preguntas de los periodistas de todo el mundo que habían acudido a la rueda de prensa, ya fueran sobre asuntos literarios o sobre temas políticos. Aunque dejó claro que él es un escritor: «Soy y seré hasta el último día de mi vida un escritor». También aseguró que es un ciudadano con ideas políticas que está en contra de los totalitarismos, «de los de derechas y de los de izquierdas», y explicó que sus ideas políticas forman parte de su mundo literario.
El Flaubert peruano lo consigue por fin
(Perfil por: Leoncio González)
Trabajador infatigable bajo la tentación de lo imposible, Vargas Llosa produjo una obra desigual por caudalosa que supone una de las aventuras literarias más ambiciosas del último medio siglo en castellano.
Permítanme comenzar este perfil de Mario Vargas Llosa recordando a Cabrera Infante porque estoy convencido de que, si aún viviese, sería una de las personas que más se alegrarían de que se le haya concedido este Nobel tardío y porque su caso ilustra una de las cualidades humanas menos conocidas y más entrañables del autor de La casa verde : la generosidad hacia los colegas.
La ejerció acompañando al habanero y a su esposa, Miriam, en las horas más solitarias y amargas del exilio londinense e influyendo con determinación para que se le otorgara el Cervantes poco antes de morir. Se vio con claridad en el café que compartió con la Redacción de esta casa hace ahora doce años, al admitir sin pesar que el Quijote del siglo XX no era una novela suya, sino Cien años de soledad . Y se puso de manifiesto una vez más, aún hace poco, con un ensayo maravilloso sobre la vida y la obra de Juan Carlos Onetti que ha tenido la virtud de rescatarlo del olvido para las generaciones más jóvenes.
Mucho más cálido y menos distante en persona de lo que transmite su imagen pública, Vargas Llosa es un hombre de convicciones fuertes que defiende con pasión. Con todo, el adjetivo que más justicia le hace es abierto. La sociedad abierta , precisamente, es el título del libro que lo empujó del caballo. Cayó en sus manos en medio del boom , durante la crisis existencial en la que rompió amarras con el marxismo y fruto de la cual nació Zavalita, el personaje de Conversación en la Catedral en el que se vieron reflejados gran parte de los que tenían veinte años en España cuando murió Franco.
Aunque no modificó su principio básico de que escribir es una conjura contra la mezquindad de la vida, el único recinto en que es posible vengarse de la realidad, la lectura de la obra de Popper tuvo el efecto de un cataclismo que condicionó la trayectoria y la imagen ulterior del creador de La guerra del fin del mundo . Lo introdujo en la hermandad formada por autores como el propio Popper, Isaiah Berlin o Von Mises al mismo tiempo que lo convertía en un renegado de las letras latinoamericanas, postradas en aquel momento ante el altar del compromiso sartreano.
Tentación de lo imposible
Como prueba la vocación política que lo llevó a embarcarse en una campaña electoral desgraciada en su país, Perú, contra Alberto Fujimori, Vargas Llosa padece la tentación de lo imposible, que él mismo advirtió en Víctor Hugo.
Trabajador infatigable al que la inspiración sorprende siempre en el tajo, hombre de método y de disciplina diaria, se ha visto dominado por un ansia de totalidad similar a la que gobernó al autor de Los miserables. S e traduce en un afán por tocar todos los palos (excepto, que se sepa, la poesía) que se hace transparente en el conjunto de su narrativa, con una sucesión de incursiones en subgéneros tan diversos como la novela de formación, el drama histórico, el folletín radiofónico, la novela de humor, la policial o la erótica. Si no fuera suficiente, es un crítico literario de primera división, un prodigioso memorialista y un polemista prolífico dispuesto a blandir su pluma frente a dictadores y militares, contra los que quedó vacunado tras su experiencia en el funesto colegio Leoncio Prado.
Lo curioso es que esta voracidad, en gran parte responsable de notables altibajos entre algunos de sus títulos y otros, supone también una desviación flagrante respecto al credo flaubertiano que adoptó como norte tras la lectura de Madame Bovary en condiciones que describió con elocuencia en La orgía perpetua . Comporta una actitud de entrega y de sumisión a la obra que se convierte prácticamente en un sacerdocio y que debe llevar al autor a extremar los niveles de exigencia. Hoy sabemos que el caudaloso Vargas no fue tan estricto con dicho mandato como Flaubert, pero eso no desmerece sus méritos literarios.
Novedad estilística y temática
En esencia, provienen de que supo conjugar las tradiciones del realismo francés del siglo XIX y el legado de la generación perdida norteamericana. El efecto puede compararse al viento fresco que ventila un cuarto cerrado. Tan solo la primera página de La ciudad y los perros hizo parecer de repente una telaraña que no dejaba pasar la luz a mucha prosa en auge a este lado y el otro del Atlántico. El universo de La casa verde fue un nuevo mundo que cambió los mapas de la ficción en castellano. Puede decirse que, en conjunto, su autor abría fronteras estilísticas y territorios temáticos que no habían sido transitados con anterioridad y que hoy son ya patrimonio común para cuantos emplean el lenguaje de Cervantes.
Hay una película de Robert Redford, La leyenda de Bagger Vance , que viene bien para explicar la idea que tiene Vargas Llosa de la novela. En ella el actor Will Smith interpreta a un caddy que le explica al jugador al que le lleva la bolsa, Matt Damon, que solo existe un camino para lograr el birdie: una única trayectoria perfecta escrita en la hierba fuera de la cual la bola se extravía.
Pues bien, según Vargas Llosa ocurre otro tanto con las novelas. Hay muchas maneras de contar una historia, pero solo una es la adecuada, solo una la hace redonda. El trabajo del escritor consiste en descubrir ese ángulo, en calcular la fuerza y en dirigir el efecto. Pero, al final, no debe hacerse ilusiones porque, como ocurre en el golf con el aire o con una brizna de hierba inadvertida, el que termina el trabajo es el lector. Una novela solo está completa cuando quien la lee va más allá de lo que creyó decir el autor y encuentra cosas o significados que este había puesto allí sin ser consciente de ello.
Muchos de esos lectores ya le habían entregado en su imaginación el Nobel que se le concede cuando nadie lo esperaba. Es un guiño a una América Latina en alza, que no agrega ningún valor que no se conociera a la escritura del peruano. Sí repara la miopía de jurados anteriores que estuvieron a punto de cometer con él el mismo error que dejó sin premio a Tolstói, Henry James, Marcel Proust, Joseph Conrad, James Joyce o Borges, por no hacer la lista más larga.
Un gallego entre los once galardonados
Veinte años después de que el mexicano Octavio Paz (1990) recibiese el galardón, otro autor en lengua castellana se hace con el Nobel. Entre los once que lo lograron está el gallego Camilo José Cela (1989). Los otros son Gabriel García Márquez (1982); Pablo Neruda (1971); Miguel Ángel Asturias (1967); Juan Ramón Jiménez (1956); Gabriela Mistral (1945); Jacinto Benavente (1922); José Echegaray y Eizaguirre, compartido con el francés Frédéric Mistral (1904).
De «La ciudad y los perros» a «El sueño del celta»
El escritor peruano ha reunido en los últimos sesenta años una prolífica obra literaria que comenzó en 1952 con la pieza de teatro «La huída del hinca».
El escritor peruano Mario Vargas Llosa, considerado uno de los innovadores de la novela realista y a quien hoy la Academia Sueca le ha concedido el Premio Nobel de Literatura, ha reunido en los últimos sesenta años una prolífica obra literaria que comenzó en 1952 con la pieza de teatro «La huída del hinca».
El género más reconocido del escritor es la novela, que empezó a cultivar en 1963 con «La ciudad y los perros» y en el que también se inscribe su última obra, «El sueño del celta», que se publicará el próximo mes de noviembre.
Así, las novelas publicadas por Vargas Llosa son:
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![]() La casa verde (1966) |
![]() Conversación en la catedral (1969) |
![]() Pantaleón y las vistadoras (1973) |
![]() La tía Julia y el escribidor (1978) |
![]() La guerra del fin del mundo (1981) |
![]() Historia de Mayta (1984) |
![]() El hablador (1987) |
![]() El elogio de la madastra (1990) |
![]() Lituma en los Andes (1993) |
![]() Los cuadernos de Don Rigoberto (1997) |
Cuando hablaba dormido (199) |
![]() La fiesta del chivo (2000) |
![]() El paraíso en la otra esquina (2003) |
![]() Travesuras de niña mala (2006) |
![]() El sueño del celta, el 3/11/2010 |
Entre sus obras de ensayo el escritor peruano cuenta con la siguiente producción:
- «Gabriel García Márquez: Historia de un deicidio» (1971). - «Historia secreta de una novela» (1972). - «La novela y el problema de la expresión literaria en Perú» (1974). - «La orgía perpetua. Flaubert y Madame Bovary» (1975). - «José María Arguedas, entre sapos y halcones» (1978). - «El pez en el agua» (1993). - Una selección de artículos aparecidos en el diario «El País» y otros periódicos europeos y latinoamericanos entre 1990-1994 «Desafíos a la libertad» (1994). - «La tentación de lo imposible» (2004). - «Rumbo a la libertad» (2005). - «El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti» (2008). - «Sables y utopías» (2009).
Entre su obra teatral cuenta con:
La huida del inca (1952) |
La señorita del inca (1952) |
![]() Kathi y el hipopótamo (1983) |
![]() La chunga (1987) |
![]() El loco de los balcones (1992) |
![]() Ojos bonitos, cuadros feos (1996) |
Sus cuentos, el género en el que menos se ha prodigado, son:
![]() El desafío (1957) |
![]() Los jefes (1959) |
![]() Los cachorros (1967) |
«Una noticia fantástica para España»
El Rey Juan Carlos ha mostrado su satisfacción por la «fantástica noticia» del Nobel a Mario Vargas Llosa, del que destacó su condición de gran «amigo de España».
-Don Juan Carlos: El Rey Juan Carlos ha mostrado su satisfacción por la «fantástica noticia» del Nobel a Mario Vargas Llosa, del que destacó su condición de gran «amigo de España». «Le quiero mucho y ha sido buenísima la noticia. Es una noticia fantástica para España», enfatizó.
-Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española (RAE): Supone «el reconocimiento para la lengua española como un referente de excelencia cultural». «Vargas Llosa -agregó es un referente de excelencia del español y, además, un intelectual al completo, cercano a la realidad».
-Alan García, presidente de Perú: «Es un honor y un gran día para el Perú. Vargas Llosa es un extraordinario creador del lenguaje, un gran novelista y un gran dramaturgo que ha incursionado en todos los recovecos de la creación. Es un acto de justicia», proclamó. «Se trata de un reconocimiento a un peruano universal y a la tierra peruana, que está en todas sus metáforas y en todas sus líneas«.
-Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura: «Constituye una buenísima noticia, no sólo para los que somos lectores de Vargas Llosa, sino para todos los que utilizamos la lengua castellana para comunicarnos». Este Nobel «favorecerá de manera multiplicadora a muchos otros autores latinoamericanos». El premio «pone el foco sobre nuestra literatura, 20 años después de que se le concediera el último Nobel a un autor en lengua castellana. Hoy es un día feliz y una alegría enorme para todos. Todos los lectores de Vargas Llosa estamos contentos, porque, en cierto modo, es un premio para nosotros».
-Peter Englud, secretario de la Academia sueca: «Es un escritor que ha desarrollado el arte de narrar de forma fantástica. Podemos ver en su producción que es un hombre apasionado».
-Javier Marías, escritor: «Es uno de esos premios que nadie o casi nadie va a discutir. Me ha alegrado muchísimo». «Es uno de los novelistas -prosiguió de mayor altura de los siglos XX y XXI, con una capacidad de trabajo tan enorme como tenían sus admirados Víctor Hugo y Gustave Flaubert».
-José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno español: «Es el gran escritor de los frutos de su imaginación y también de su propia experiencia vital, a la que siempre ha entregado su inteligencia y la riqueza de su corazón para trazar, como ha subrayado la academia sueca, la cartografía de las estructuras del poder y sus incisivas imágenes de la resistencia individual, la revuelta y la derrota», alabó.
-Mariano Rajoy, líder del PP: En un telegrama enviado al escritor le envía el reconocimiento a su «brillante defensa intelectual y cultural de la libertad» y a su 'ejemplar' compromiso con la democracia. Su «gran obra» en español «es un tesoro para todos los españoles, para toda la comunidad iberoamericana de naciones y «para todos los amantes de la buena literatura y de nuestro idioma común».
Vargas Llosa
(Por César Casal)
Lo merece de sobra. Es autor de libros imbatibles. Conversación en la catedral , el que él salvaría del fuego, técnico y sentimental. Pantaleón y las visitadoras , muy divertido. La casa verde , excelente. Es un ensayista literario extraordinario. Pero le llega veinte años tarde. De sus últimas obras solo salvaría La fiesta del chivo y el oficio que, obvio, tiene. El que lo persigue, lo consigue. Veinte años llevaba castigado el castellano, desde Octavio Paz, y eran demasiados. Si hay un jurado lunático, inesperado, un poco tronado, es el del Nobel. Deciden con la ouija de las brujas. No ya los ganadores, también los nombres de los que quedan finalistas son insospechados. Ahí tenemos a ese poeta sueco que aguantó la final con Vargas Llosa y que a lo mejor no vuelve a estar jamás en las votaciones por el premio. Un año estás a punto y luego desapareces. Nunca exististe. La auténtica novela sería contar cómo diablos deliberan para decidir un premio que, muchas veces, ha hecho honor a la expresión el fallo del jurado. Este año, después de autores para especialistas, han girado hacia un novelista profesional, con público lector. Un autor que, de tanto que escribe, ha hecho páginas deficitarias. Ya le decía Onetti: «Tú, Mario, tienes un horario para escribir y todo. Tú tienes una relación de matrimonio, constante, funcionarial, con la literatura. La mía es de amante, y solo escribo cuando estoy inspirado (excitado)».
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