Un volcán (del dios mitológico Vulcano) es un conducto que pone en comunicación directa la parte superior de la corteza sólida con los niveles
inferiores de la misma. Es también una estructura geológica por la cual emergen el magma (roca fundida) en forma de lava y gases del interior del planeta. El ascenso ocurre generalmente en episodios de actividad violenta denominados «erupciones», la cuales pueden variar en intensidad, duración y frecuencia; siendo desde conductos de corrientes de lava hasta explosiones extremadamente destructivas.
Generalmente adquieren una característica forma cónica que es formada por la presión del magma subterráneo así como de la acumulación de material de erupciones anteriores. Encima del volcán podemos encontrar su cráter o caldera.
Por lo general, los volcanes se forman en los límites de placas tectónicas, aunque hay excepciones llamadas puntos calientes o hot spots ubicados en el interior de placas tectónicas, como es el caso de las islas Hawai. También existen volcanes submarinos que pueden expulsar el material suficiente para formar islas volcánicas.
Los geólogos han clasificado los volcanes en tres categorías: volcanes en escudo, conos de cenizas y conos compuestos (también conocidos como estratovolcanes).

Mapa de distribución de volcanes
1.500 volcanes potencialmente peligrosos
La ciencia puede prever las posibilidades de que un determinado volcán pueda entrar en erupción, pero en absoluto puede predecir cuándo va a ocurrir. Y mucho menos determinar su evolución una vez prendida la mecha. La vulcanología presenta aún muchas lagunas, pero el grado de
desconocimiento no impide que los ojos de los expertos se posen continuamente sobre los 1.500 volcanes activos que existen en todo el mundo. Son aquellos en los que se ha registrado algún tipo de actividad, porque la historia demuestra que, una vez que han entrado en erupción, pueden hacerlo en algún otro momento. De ellos, según explica el vulcanólogo Joan Marti, del Instituto Jaume Almera, «hay unos 500 que son potencialmente peligrosos».
A la hora de establecer el ránking de peligrosidad no solo hay que tener en cuenta las condiciones geológicas, lo que implica también el grado de frecuencia en mantener una erupción, sino también la población que se vería afectada. En este baremo, el volcán más vigilado del mundo es el Vesubio (Italia), que en el año 79 antes de Cristo arrasó las ciudades de Pompeya y Herculano y que mantuvo repetidas explosiones en el tiempo. La experiencia histórica, sin embargo, no ha servido de mucho, puesto que en sus alrededores, e incluso en sus laderas, se asienta una población de tres millones y medio de personas. «El Vesubio -corrobora el vulcanólogo Juan Carlos Carracedo- es el volcán más peligroso del mundo. Está en el borde del choque de las placas europea y africana, es muy explosivo y plantearía una complicada evacuación de la población».
En esta opinión coinciden los expertos, que también se ponen de acuerdo en subrayar que, por las condiciones sísmicas, el mayor riesgo de vulcanismo se encuentra en el llamado cinturón de fuego del Pacífico, una amplia zona que abarca desde Japón e Indonesia hasta la costa oeste de América». Fue allí, en el monte Pinatubo (Filipinas) donde se produjo en 1991 la mayor erupción de los últimos tiempos. La columna de humo subió a 30 kilómetros de altura, obligó a paralizar el tráfico en la zona, con cerca de cien aviones dañados por las cenizas, y se extendió por todo el planeta hasta hacer descender la temperatura global en medio grado. «El Pinatubo -relata el especialista Ramón Ortiz- emitió tres kilómetros cúbicos de material magmático, lo que significa 1.500 kilos por habitante del planeta».
El Teide, un mal bicho

Ortiz cree que lo sucedido en el glaciar islandés es un aviso de que la tierra está dormida, pero que puede despertarse en cualquier momento, tanto en el país nórdico como en otros puntos de Europa, «donde hay muchos volcanes». El experto entiende que tampoco hay que descuidar los volcanes españoles, en concreto los canarios. «El Teide ?apunta? es un volcán explosivo de alto riesgo. Tiene mal carácter, es un mal bicho. Su actividad se se reactivó en el 2005 y se encuentra bajo estrecha vigilancia». El experto también advierte que, «si el Teide entra en erupción, nos cerraría todos los aeropuertos».

En esta foto tomada se ven perfectamente el Teide, el Pico Viejo y en primer término las narices del Teide, con todo el río de mocos negros que fue expulsado en la última erupción de Las Cañadas
Sobre esta opinión, sin embargo, difiere Juan Carlos Carracedo, uno de los vulcanólogos que sigue más de cerca la actividad del Teide. Aunque admite que el riesgo de erupción existe, tal y como ocurre con los volcanes activos en general, sus consecuencias no serían tan graves.
«¿Los volcanes de Canarias ?, explica, no están en los bordes de la placa oceánica y la magnitud esperable en caso de erupción es muy inferior a la de los islandeses. En las 16 erupciones que se registraron en los últimos 500 años no hubo víctimas humanas».

La formación de Las Cañadas del Teide está asociada a uno de los mayores cataclismos de la historia geológica más reciente del planeta. Originalmente la isla de Tenerife era un enorme cono volcánico mucho más alto que el actual.
Se calcula que el antiguo edificio de Tenerife podría rondar los 6.000 m de altura. La estructura era tan sumamente abrupta que terminó por colapsar hace unos 150.000 años, desmoronándose hacia el mar por toda la actual ladera norte de la isla. Los acantilados que rodean Las Cañadas son la línea por la que se fracturó la montaña, de forma que las laderas que descienden hacia el mar hacia el otro lado son parte de las laderas más bajas del volcán original
Sólo un dato, la erupción del Eyjafjalla fue cien veces más explosiva que cualquiera de las de los volcanes canarios. Su frecuencia también es mucho más baja. El último que entró en erupción fue el Teneguía (La Palma) en 1971 y antes lo había hecho el Chinyero (Tenerife) en 1909, mientras que el último registro del Teide data de 1798. Por contra, en Islandia se producen erupciones en un período de entre cada tres y cinco años. En las últimas tres décadas se contabilizaron quince estallidos.
En España existen otras zonas volcánicas en Campos de Calatrava (Ciudad Real) y Gerona, pero mucho menos activas.
Erupta Islandia, tiembla Europa

Mapa geotectónico simplificado de Islandia. NZV= Dorsal o Zona Volcánica Norte; EVZ= Dorsal o Zona Volcánica Este; WVZ= Dorsal o Zona Volcánica Oeste; MIB= Cinturón Volcánico Mesoislandés (zona de fractura transformante); SISZ= Zona Sísmica Surislandesa (zona de fractura transformante). El punto rojo señala aproximadamente la posición actual del centro de la Pluma Mantélica Islandesa en superficie
La explosión del Eyjafjalla, un volcán menor, es solo un aviso del peligro de la sismicidad en el país nórdico, donde los vulcanólogos advierten del riesgo de la entrada en actividad del monte vecino Katla, mucho más potente y peligroso y de mayores consecuencias
La pugna de estas dos placas es lo que explica la fuerte actividad sísmica de Islandia a lo largo de la historia. Y el Eyjafjalla ha sido solo una pequeña muestra de su poder. El temor se centra ahora en un monte vecino situado en el mismo glaciar, el Katla, mucho más potente y explosivo. Son independientes, pero el riesgo de conexión existe. Al menos, a lo largo de la historia cuando el Eyjafjalla ha entrado en erupción, meses después lo ha hecho su vecino. ¿Podría volver a pasar lo mismo? La vulcanología no ofrece certezas, pero la posibilidad existe. «Son dos sistemas volcánicos en la misma roca, pero el conducto por el que funde la roca no es el mismo», precisa Inés Galindo, vulcanóloga del Instituto Geológico Nacional (IGME) y responsable de la delegación en Canarias. «Lo que sí se sabe -advierte- es que siempre que ha habido una erupción en el Eyjafjalla ocurre después otra en el Katla. Puede que el conducto por el que se propaga el magma en profundidad se expanda lateralmente y entre en la cámara de magma del otro volcán cambiando las condiciones de presión».
La advertencia también parte de Juan Carlos Carracedo, quien, pese a matizar que es imposible predecir qué va ocurrir, cree que «la probabilidad es real». Solo que existe una notable diferencia: si estalla el Katla, las consecuencias para Europa serán mucho más graves. La columna de humo, que adquiriría una mayor altura, no solo paralizaría el tráfico aéreo de Europa, sino que se extendería por todo el mundo y tendría las capacidad de cambiar el clima durante varios meses. Fue lo que ocurrió con el estallido del Laki en 1873, cuyos gases causaron 30.000 muertos entre Islandia y Gran Bretaña y causó una feroz hambruna en el país nórdico al arruinar las cosechas. El estallido del Laki fue cien veces más potente que el Eyjafjalla, un volcán mediocre si se atiende a su índice de explosividad, de entre dos y tres en una escala de ocho.
Este es el volcán más activo en Europa y se el va a 3.200 metros y tiene una circunferencia de 150 kilometros. Se encuentra en la costa este de Sicilia, entre las provincias de Messina y Catania. Tiene alrededor de 3.322 metros de altura, aunque ésta varía debido a las constantes erupciones.
En la mitología griega, el Etna era el volcán en cuyo interior se situaban las fraguas de Hefesto, que trabajaba en compañía de cíclopes y gigantes. El monstruoso Tifón yacía debajo de esta montaña, lo que causaba frecuentes terremotos y erupciones de humo y lava.
Su nombre derivaba de la ninfa Etna, hija del gigante Briareo y de Cimopolia, o de Urano y Gea, que se convirtió en la deidad de este famoso volcán. Por ello, fue la juez que resolvió la disputa sobre la posesión de Sicilia entre Deméter y Hefestos.
Haciendo abstracción de la mitología, el nombre deriva de la palabra cananea (o del fenicio) attanu (arder) y luego de la griega aithos (con el mismo significado de arder). Durante la ocupación árabe de Sicilia en la Edad Media, el Etna fue llamado ébel Uhamat (Montaña de Fuego), pasando a ser llamado durante siglos por gran parte de los italianos con la palabra mixta (románica-arábiga): Mongibello.
El Etna es uno de los volcanes más activos del mundo, y está casi en constante erupción. Aunque en ocasiones puede ser muy destructivo, no está contemplado como un volcán particularmente peligroso y miles de personas viven en sus alrededores e incluso en sus faldas.
La fertilidad de la tierra volcánica hace que la agricultura extensiva, con viñas y huertos, se extiende a lo largo de las laderas de la montaña. Debido a la reciente actividad volcánica y a su población, el Etna ha sido designado como uno de los 16 volcanes de la década por las Naciones Unidas.
El volcán Mauna Loa

En Hawaiano el volcán Mauna Loa significa alta montaña. Este nombre es bastante adecuado ya que es el volcán más grande de la Tierra, con un volumen estimado en aproximadamente 75.000 km2 y una altura de 5.000 metros desde su base hasta la superficie del océano, y otros 4.170 metros sobre nivel del mar, es decir, más de 9.000 metros de altura total
El volcán Mauna Loa es uno de los más activos en las Islas Hawaianas y uno de los cinco volcanes que forman la isla de Hawai junto con los volcanes Mauna Kea, Hualalai, Kohala y Kilauea.
La caldera de la cumbre del volcán se llama Moku`aweoweo. Mauna Loa es la parte (subareal) expuesta de una montaña enorme surgida en mitad del océano. Se encuentra en el centro del llamado anillo de fuego.
Se han producido unas 33 erupciones de Mauna Loa en tiempos históricos, siendo la última entre marzo y abril de 1984.
El Mauna Loa es el volcán en escudo más grande del mundo. Posee forma de escudo debido a que su lava es extremadamente fluida (baja viscosidad) y sus pendientes no están empinadas. Las erupciones raramente son violentas y su forma más común es al estilo hawaiano, que implica fuentes de lava que alimentan corrientes de la misma.
Al principio de la erupción es típico que se abra una falla de varios kilómetros de largo, con corrientes de lava trasladándose por toda su longitud en una llamada "cortina de fuego." Después de pocos días, la actividad se concentra en una sola abertura.
El volcán Vesubio

El monte Vesubio está ubicado junto a una ciudad en Nápoles, que tiene dos millones de habitantes. Su altura ha variado de 1.100 a 1.300 metros en el ultimo siglo. Es un volcán activo del tipo vesubiano
Es famoso por su erupción del 24 de agosto del año 79, en la que fueron sepultadas las ciudades de Pompeya y Herculano. Tras aquel episodio, el volcán ha entrado en erupción en numerosas ocasiones, y está considerado como uno de los volcanes más peligrosos del mundo, ya que en sus alrededores viven unos tres millones de personas y sus erupciones han sido violentas
Se trata de la zona volcánica más densamente poblada del mundo. Es el único volcán situado en la parte continental de Europa que ha sufrido una erupción en el siglo XX. Los otros dos volcanes italianos que han entrado en erupción en las últimas centurias se encuentran en islas: el Etna en Sicilia y el Stromboli en las islas Eolias.
Los griegos y los romanos consideraban que se trataba de un lugar sagrado dedicado al héroe y semidiós Heracles/Hércules, del cual tomó el nombre la ciudad de Herculano, situado en la base del monte.
El volcán St. Helens

El Monte St. Helens es un estratovolcán activo ubicado en el Condado Skamania, en el estado de Washington, en la región del Pacífico Noroccidental de Estados Unidos. Ahora tiene sólo 2.550 metros de altitud sobre el nivel del mar (la erupción de 1980 le restó altura), y está ubicado a 154 kilómetros al sur de Seattle y a 85 km al noroeste de Portland, Oregón
La montaña es parte de la Cascade Range e inicialmente se conocía como Louwala-Clough que significa "montaña de fuego o humeante" en la lengua de los nativos locales, la tribu Klickitat. Recibió su actual nombre del diplomático británico Alleyne Fitzherbert, 1er Barón de St Helens, quien era amigo de George Vancouver, un explorador que realizó un sondeo del área a finales del siglo XVIII. Este volcán es muy conocido por sus explosiones de cenizas y flujos piroclásticos.
Es muy reconocido por la catastrófica erupción del 18 de mayo de 1980. Esa erupción volcánica fue la más mortífera y económicamente destructora en la historia de los EE.UU. Sin embargo no fue la mayor en la historia de EE.UU. Este honor pertenece a la erupción del Monte Katmai, en 1912, en Alaska, que también se ubica, como el evento volcánico mayor del siglo XX (la erupción del Monte Pinatubo fue la segunda peor de la historia).
57 personas murieron por la erupción y 250 casas, 47 puentes, 24 kilómetros de vías férreas y 300 kilómetros de autopista quedaron destruidos. La erupción causó un masiva avalancha de escombros, reduciendo su cumbre desde 2.950 m a 2.550 msnm y reemplazándola con un cráter en forma de herradura de 1,5 km de ancho.
La avalancha de escombros de la erupción de 1980 fue de hasta 2,3 km3 en volumen, convirtiéndola en la mayor en la historia registrada. Sin embargo, la escala de su imagen palidece en comparación con avalanchas de escombros mucho mayores que han ocurrido en el pasado geológico de la Tierra.
El volcán Kilauea

El Kilauea, es uno de los volcanes más grandes de la Tierra y uno de los cinco grandes volcanes que forman la isla de Hawai. Está situado en la parte sur de la isla de Mauna Loa. Tiene una altura de 1.111 metros y la caldera una profundidad de 165 metros y un diámetro entre 3 y 5 kilómetros
Los nativos consideran a este volcán el hogar de la diosa Pelé, diosa del Fuego.
Este volcán está monitorizado desde el Observatorio Volcánico de Hawai. Es un volcán muy activo, que ha permanecido en erupción casi constantemente. No es raro que permanezca activo durante años o decenios. La última erupción se inició en 1983 y persiste en 2008.
Aunque sus erupciones suelen ser efusivas, emitiendo grandes cantidades de lava fluida pero con escasa explosividad, y por tanto pocos riesgos para las personas, en épocas históricas ha sufrido varias grandes explosiones, la última en 1824. En 1790 una gran explosión de IEV 4 causó varios centenares de víctimas.
El volcán Tambora

Se sabe ahora que las alteraciones del clima ocurrieron debido a las erupciones volcánicas de la Montaña Tambora entre el 5 de abril y el 15 de abril de 1815 en la isla de Sumbawa en las Indias Orientales (hoy Indonesia) que arrojó a la atmósfera superior un millón y medio de toneladas métricas de polvo. Como es normal tras una erupción volcánica fuerte, las temperaturas mundiales descendieron debido a la reducción de la luz del Sol.
Las raras alteraciones del clima de 1816 tuvieron un gran efecto en el Norte de Europa y el Nordeste americano. Típicamente, el fin de la primavera y verano del Nordeste americano son relativamente estables: las temperaturas en promedio son entre 20 y 25 ºC, y raramente caen por debajo de 5 ºC, la nieve en verano es una rareza extrema, aunque a veces en mayo hay periodos fríos.
En mayo de 1816, sin embargo, la escarcha quemó la mayoría de las cosechas que se habían plantado, y el 2 de junio una gran tormenta de nieve produjo muchas muertes humanas. En julio y agosto, se heló el río en un lugar tan al sur como Pensilvania. Las rápidas oscilaciones de la temperatura eran comunes, pasando en cuestión de horas de temperaturas normales de verano (tan altas como 35ºC) a temperaturas cercanas al punto de congelación. Los precios subieron considerablemente. La avena, por ejemplo, casi multiplicó por ocho su precio pasando de 12 centavos por bushel del año anterior a 92 centavos.
En el año 2004, una expedición arqueológica de la Universidad de Rhode Island descubrió restos de civilización destruidos por la erupción de 1815. Al yacimiento se le conoce como la Pompeya del Este, dado que los restos están cubiertos por una capa de cenizas que los ha mantenido intactos.
El volcán Kilimanjaro
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El Kilimanjaro es un volcán que se encuentra en el parque nacional homónimo en Tanzania. Tiene una altitud de 5.895 metros, lo que la convierte en la montaña más alta de África y uno de los volcanes más altos del mundo
Es un estratovolcán formado por tres cráteres con nieves perpetuas, gracias al glaciar que existe en su cima. En los últimos años ha disminuido aceleradamente el grosor del hielo.
Historia y misticismos rodean a este volcán. Antes del siglo XIX, algunas relatos como el realizado por el geógrafo egipcio Ptolomeo mencionan la existencia de una “montaña blanca” al sur de África. En 1845, el geógrafo británico William Cooley, seguro de su existencia, asegura que la montaña más conocida de África del Este, llamada Kirimanjara, está cubierta de rocas rojas.

En 1861, una expedición dirigida por el barón alemán Klaus von der Decken y el botánico inglés Richard Thornton, permita comprobar que se trata en efecto de una cima nevada. Su cima fue alcanzada por primera vez, luego de varios fracasos, por Hans Meyer el 6 de octubre de 1889.
En la actualidad el Kilimanjaro se encuentra protegido por un parque nacional, el cual fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1987.

El deshielo de los glaciares de la cumbre del Kilimanjaro es una realidad. Estimados en 12 km² hacia 1900, no cubren hoy más que 2 km² y a este ritmo habrán desaparecido hacia 2020. El calentamiento global de la Tierra no basta para explicar este fenómeno. Puede provenir también de una lenta reactivación de la actividad volcánica, que se manifiesta por algunas fumarolas
La ascensión es técnicamente fácil, pero larga y penosa por el frío y la altitud. La ruta más frecuentada es la ruta Marangu. Las otras vías practicadas son las vías Machame, Mweka, y Shira. Aproximadamente 20 000 excursionistas intentan todos los años alcanzar la cumbre.
El volcán Fuji

El monte Fuji, con sus 3.776 metros de altitud, es el pico más alto de Japón. Se encuentra entre las prefecturas de Shizuoka y Yamanashi en el Japón central y justo al oeste de Tokio, desde donde se puede observar en un día despejado
Considerado sagrado desde la Antigüedad, les estaba prohibido a las mujeres llegar a la cima hasta la era Meiji. Actualmente es un conocido destino turístico, así como un destino popular para practicar el alpinismo. La temporada "oficial" para practicar el alpinismo dura desde principios de julio hasta finales de agosto. Son mayoría los que escalan por la noche para apreciar la salida del sol.
El monte Fuji es un atractivo cono volcánico y es un tema recurrente en el arte japonés. El trabajo con mayor renombre es la obra maestra 36 vistas del monte Fuji del pintor ukiyo-e Katsushika Hokusai. También aparece en la literatura japonesa y es el tema de muchos poemas.
Se clasifica al monte Fuji como un volcán activo, pero con poco riesgo de erupción. La última erupción registrada data de 1707 durante el periodo Edo. Entonces, se formó un nuevo cráter, así como un segundo pico (llamado Hoeizan por el nombre de la era).
El volcán Popocatépetl

El Popocatépetl es un volcán de forma cónica simétrica; está unido por la parte norte con el Iztaccíhuatl mediante un paso montañoso conocido como Paso de Cortés. El volcán tiene glaciares perennes cerca de la boca del cono, en la punta de la montaña. Es el segundo volcán más alto de México, con una altura máxima de 5.500 metros sobre el nivel del mar, sólo después del Citlaltépetl (Pico de Orizaba) con 5.610 metros.
El gobierno mexicano en conjunto con los institutos de Geofísica e Ingeniería de la UNAM y con la colaboración del U.S. Geological Survey realiza un monitoreo volcánico de este lugar. La imagen muestra la cara norte del volcán, incluyendo el glaciar, El Ventorrillo, la Cañada de Nexpayantla y el cerro de Tlamacas, vista desde el cerro del Altzomoni (Ixtaccíhuatl). La imagen se presenta con una resolución de 640 x 480 pixeles y es actualizada cada minuto aproximadamente.
El volcán Krakatoa

Los maremotos subsiguientes a la explosión alcanzaron los 40 metros de altura y destruyeron 163 aldeas a lo largo de la costa de Java y Sumatra, ahogando a un total de 36.000 personas.
La ceniza de la explosión alcanzó los 80 km de altitud. Tres años después, los observadores de todo el mundo describían el crepúsculo y el alba de brillante colorido, producido por la refracción de los rayos solares en esas partículas minúsculas.
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