"La verdad está ahí fuera", la más que traída y llevada frase de Expediente X, de los no menos famosos Mulder y Scully, yo la convertiría en "La verdad está aquí mismo". Viene esto a cuento de si seres extraterrestes vinieron, vendrán o ya están con nosotros. Vaya por delante que soy un ferviente defensor que en un Universo tan inmenso, no podemos estar solos.
Pero las matemáticas no fallan y los hechos me atrevería a decir que son irrefutables. Hace unos días, el físico, cosmólogo y divulgador científico del Reino Unido, Stephen William Hawking, alborotó el mundo al afirmar: "Si nos visitaran, los resultados serían como cuando Colón llegó a América, algo que no salió bien para los nativos americanos". Se las trae el comentario. Pero ciertamente es así, entendiendo que la vida es una lucha permanente por la supervivencia. Algo que debe ser patrón y norma en todo el Universo.
Lógicamente si una especie exterior tuviera la capacidad de visitarnos, tendría que tener un nivel de desarrollo a años luz del de la Tierra. Por lo que, esas películas a las que nos tienen acostumbrados donde la heroína o héroe de turno siempre nos terminan salvando, se verían ridiculizados por la irreversible certeza de que nada habría que hacer ante ellos. O como con Colón, si no puedes con tu enemigo, une a él. Y casi 500 años después comenzamos la descolonización. Claro está una vez conseguidos sus secretos.
En 1960 un proyecto de la NASA envio 3 minutos de grabación al espacio a traves de ondas de radio que viajan a la velocidad de la luz (300.000 km/seg). La intención es que seres del cosmos los reciban y se pongan en contacto con nosotros. El problema es que después de 50 años viajando que se cumplen ahora, habrán recorrido una distancia insginificante en el tiempo del Universo. Pues solamente los límites de nuestra galaxia,
La Vía Láctea, están a una distancia del Planeta Tierra de 50.000 años luz. Y la última galaxia descubierta a 13.500 millones de años luz. Teniendo en cuenta que La Gran Nube de Magallanes (a 179.000 años luz), Pequeña Nube de Magallanes (210.000 años luz) y la galaxia más parecida a la nuestra y cercana, la de Andrómena, está a 2,9 millones de años luz, Los 50 años que lleva viajando el paquete radiofónico lanzado por la NASA, apenas lo habrían detectado unos vecinos muy cercanos. Algo asi, como los vecinos de la acera de enfrente de tu estrecha calle. Vamos como para hablar por el balcón o la ventana sin levantar demasiado la voz.
Para hacerse una idea, para alcanzar las froteras de La Vía Láctea, hay que multiplicar 50.000 años por 365 días (y los correspondientes bisiestos), luego por 24 horas, luego por 60 minutos, luego por 60 segundos y por último por 300.000 kilómetros. Por lo que, nuestro "amigos visitantes" tendrían que disponer de una técnología y medios que ni el más experto y atrevido de la ciencia-ficción se atrevería a novelar. Y de llegar o estar aquí, ¡Dios nos coja confesados!, rogemos que dispongan de la mejor de las virtudes,
La Piedad. Lo que realmente nos distingue de verdad a los humanos del resto de los seres vivos. Porque, que medio de transporte se podría utilizar para salvar semejanes distancias. Ya, ya, ... los portales dimensionales, la energía oscura, ... Pero el que disponga de ese o esos medios, ¿qué nivel de civilización habrá alcanzado?
Entonces Hawking tiene razón. Mejor que no sepan de nuestra existencia. Con un problema añadido, las ondas enviadas viajan en analógico, por lo que en la era digital también hay apagón para el espacio, ya que las ondas digitales son muy débiles y no podrían viajar. Así que nuestros posibles interlocutores conocerían de la existencia de un planeta que estuvo callado durante millones de años, hizo ruido 50 años y de nuevo se volvió apagar. Cada uno, al igual que ellos, que saque sus conclusiones y teorías.
Por lo tanto, aunque "La verdad está ahí fuera", quizás sea conveniente no urgar demasiado en ella hasta que nuestro avances científicos nos garanticen alguna posibilidad, si nos encontramos con unos turistas tan bien pertechados.
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