S?bado, 01 de mayo de 2010

Eran otros tiempos. Sarria se desperezaba y comenzaba una carrera fren?tica hacia la modernizaci?n. Pronto las vetustas calles se remozar?an y las fincas divididas en solares har?an crecer casas y edificios a una velocidad de v?rtigo. Poco importaba si hab?a un Plan General de Ordenamiento Urban?stico, o la v?a no ten?a la suficiente anchura para albergar en sus orillas construcciones que amenazaban con tocar el cielo. Fue y es la ley de la jungla promovida por la avaricia y en buena parte por cientos de emigrantes que cumpl?an su sue?o de levantar un hogar propio. Ya nada volver?a a ser igual y aunque la expeculaci?n del suelo dio paso a la Sarria actual, lo cierto es que fue para mejor.
Sarria en la memoriaLos ni?os y j?venes de entonces, a diferencia de los de hoy, gozaban de una libertad casi sin l?mites. El bello valle que les acog?a les daba mil y una oportunidades para realizar sus sue?os y aventuras en un espacio que solamente ten?a los l?mites de los dos r?os, El Sarria y O Celeiro, que como no tambi?n eran conquistados por las racias juveniles. Se crec?a en la calle y en los casi salvajes espacios que luego se iban ir consumiendo bajo vigas de hormig?n y hierro.
Un d?a cualquiera de aquellos a?os comenzaba con la cita obligada con el colegio. La Merced (conocido por el Convento), La Asunci?n (con el nombre popular de Las Monjas), La Academia Felipe II, La Academia de Abajo y las decenas de colegios que poblaban la demarcaci?n municipal. Las entradas, recreos y salidas de clase er?n ya los momentos id?neos para dar rienda suelta a la imaginaci?n y el divertimento. Pero lo bueno llegaba en las horas libres y los fines de semana. No hab?a coto para las mil tropel?as que se nos ocurri?n para que la fiesta no decayera.
Sarria en la memoriaLos espacios naturales abiertos y los muchos castillos de madera que denunciaban una incipiente y fuerte carpinter?a, eran el caldo de cultivo para mil batallas futbol?sticas y de guerras a espada para conquistar el fort?n. Y cuando el tiempo lo permit?a, O Chanto que vimos nacer, A Veigui?a, O Prao de Severo y otros buc?licos lugares de los r?os sarrianos, refrescaban y limpiaban nuestros cuerpos con sus cristalinas aguas.
Sarria en la memoriaCuando ya la edad daba permiso para "andar de vinos", La Cepa, A Gruta, O Bar Madrid, O Mes?n D'Ouro, O Xard?n, O Pote, Espa?a, O Burato, o los bares de la Estaci?n y San L?zaro, nos permit?an "ser hombres" con alguna que otra resaca descuidada. Para las buenas y sonoras tertulias estaban La Uni?n, El Casino (poco tiempo) y las casas, que no se sabe bien el porque del motivo, siempre les tocaba ser anfitrionas. Pero lo cierto es que, con un vino o una coca-cola delante y con unos virtuosos de la guitarra, se arrancaba con canciones de V?ctor Jara y otros cantantes protesta, para rematar con los temas populares de siempre. Pero Soldadito de Bolivia. O Can de Palleiro o Lleg? el Comandante y mand? parar, marcaron toda una generaci?n. Claro est? que The Beatles o Masiel y su exitoso La, la, la, er?n el pan para las buenas tardes-noches en la discoteca del L?tmar Viejo y los faros de grupos locales como Los Flavia, Los Piscis o Neptunos. Luego llegar?a la fastuosa Complejo L?tmar y La Xuntanza, que en un mano a mano que marc? ?poca, hicieron pasar por Sarria todos los grandes grupos y artistas del momento.
Por aquel entonces, las instalaciones deportivas brillaban por su ausencia, siendo La OJE en los aleda?os y tripas de la actual Casa da Cultura la que acog?a a los incipientes campeones sarrianos. Ma?anas y tardes de futbol?n, ping pong, tiro o baloncesto derret?an la adrenalina de una juventud sana y comprometida. Que al igual que sus mayores sent?a pasi?n por la SD Sarria en la memoriaSarriana y todo cuanto enaltec?a a nuestra bien amada Villa de Sarria. Y lleg? el Fray Luis de Granada y el Instituto, y con ellos el pabell?n de O Chanto. Sarria se modernizaba y ya las generaciones futuras no iban disfrutar de nuestra crianza en libertad. Pero lo peor quiz?s fue que aquel pueblo en el que nadie era extra?o ni "extranjero", en el que todos se conoc?an y se daban la mano. aquel pueblo que los "d?as de feira" paseaba sus bondades por A Cig?eneira, aquel pueblo que se un?a y disfrutaba de su Xan Xo?n en la Calle Mayor, Estaci?n y Diego Pazos, aquel pueblo juvenil que ve?a como sus mayores "alternaban" un d?a s? y otro tambi?n en una convivencia sin l?mites, ..., dar?a paso a otro en el que los aprovechados y oportunistas, vengadores y envidiosos, ..., en fin, sobre todo la clase pol?tica, cercenar?an de ra?z aquel compromiso social de respeto y aceptaci?n del pr?gimo, que era y es tu vecino. Pero esto ser? tema de los pr?ximos cap?tulos.


Tags: Sarria, O Chanto, A Veiguiña, Los Flavia, La Unión, Oje, Diego Pazos

Publicado por Fransaval @ 11:59
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Comentarios
Cominezo aqu? un peque?o paseo por la Sarria que tengo en la memoria.
Publicado por Fransaval
S?bado, 01 de mayo de 2010 | 12:03